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Jack Hu / Global Voices
Jueves 14 de octubre de 2015
Tras cinco años de negociaciones, 12 países anunciaron el 5 de octubre de 2015, que habían cerrado el acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) impulsado por EE. UU., un amplio tratado comercial que se espera fije los estándares para el 40 por ciento de la economía mundial.
Entre los países firmantes del tratado están: Brunei, Japón, Malasia, Singapur, Vietnam, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Chile, México, Perú y EE. UU. China, la más grande economía asiática y la segunda a nivel mundial, ha sido excluida de la lista. Es poco probable que el país adhiera al tratado en el futuro próximo debido a la incapacidad de Beijing de cumplir las reglas del tratado que establecen estándares para los derechos laborales, compromisos de protección ambiental, protección de los derechos de propiedad intelectual, gestión de la moneda, gobernanza de internet y políticas de defensa de la competencia en relación a las empresas estatales.
Un vocero del gobierno chino intentó minimizar la importancia del acuerdo y destacó que el país está abierto a cualquier mecanismo que siga las normas de la Organización Mundial del Comercio. Pero en línea algunos ciudadanos chinos se mostraron inquietos, temerosos de que el acuerdo podría agravar la recesión económica del país. Otros parecían deleitarse con la exclusión, interpretándola como una prueba de que China necesita más reformas económicas y sociales.
¿Una desventaja económica para China?
El TPP faculta a los países miembros a reducir o eliminar los aranceles con el fin de reducir los costos del comercio y promover negocios entre todos los países involucrados. Algunos analistas chinos han señalado que el TPP podría acelerar el traslado de las fábricas que ofrecen empleos de salarios bajos fuera de China hacia países con salarios aún más bajos como Vietnam y Malasia, ya que los fabricantes buscan los beneficios del libre comercio para sus textiles y demás mercancías.

- El pasado 5 de octubre 12 países anunciaron que habían cerrado el acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) impulsado por EE. UU.
El banco central de China calcula que el país podría sacrificar un 2.2 por ciento de incremento del producto bruto interno si Beijing no adhiere al TPP, según los comentarios del principal economista del banco, Ma Jun, publicado en el diario oficial Shanghai Securities News del 8 de octubre.
El gobierno norteamericano no ha ocultado su intención de excluir a China del acuerdo comercial — el Presidente Barack Obama ha elogiado al TPP en una declaración como un camino para abordar la creciente influencia de China en Asia.
Sin embargo, los analistas han señalado que los efectos económicos pueden ser de menor alcance que los que Washington ha pronosticado.
Mientras tanto, China ha estado llevando adelante sus propios acuerdos comerciales bilaterales con países como Australia y Corea del Sur. China también ha participado en negociaciones sobre el Acuerdo Económico Comprensivo Regional (RCEP), que podría reunir a 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, con Australia, China, India, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur, lo que representa alrededor del 30 por ciento del producto bruto interno mundial.
‘¿Acaso nos atreveremos a unirnos al club?’
Aunque las autoridades chinas reaccionaron de manera tranquila ante la exclusión del país del acuerdo, las personas han compartido su pesimismo ante el acuerdo en línea. Muchos sienten que China está destinada hacia un callejón sin salida debido a su falta de voluntad o incapacidad para profundizar sus reformas.
En la popular red social Weibo, el famoso economista Christopher Kim criticó el monopolio de las empresas estatales chinas acusándolo de impedir una mayor integración del país con el mundo:
Entre los estándares del TPP, la privatización de las empresas del estado está concebida para llegar a China. El monopolio de las empresas estatales chinas ha aumentado, en lugar de disminuir, en las últimas décadas. Es extremadamente difícil que esos intereses lleven adelante una privatización. Es más, la privatización de las empresas estatales podría conducir a que una minoría de peces gordos se repartan los bienes del estado. Ese sería el fin de China.
El gerente de una empresa de software, Ling-xu-pu-zi, expresó con sarcasmo su frustración respecto a los estándares nacionales de China:
La gente todavía recurre a teorías de conspiración en respuesta al TPP. No hablemos de exclusión, ¿nos atrevemos siquiera a unirnos al club? En cuanto a las normas sobre protección de la propiedad intelectual, una vez que se lleve a cabo, todos los gigantes de Internet nacionales estarán condenados. En los compromisos de protección del medio ambiente, el 90 por ciento de nuestras pequeñas o medianas empresas se verán obligadas a cerrar. […] En cuanto a la libre circulación de la información, todo comentarista pagado de Internet como el Partido de 50 Centavos y Ejército de Agua de Internet perderá su puesto de trabajo.
Similar frustración apareció en un comentario del usuario “kbldx” sobre los principios de membresía del TPP:
Democracia, justicia, Estado de Derecho, derechos humanos, protección del medio ambiente, cada uno de ellos sería beneficioso para el pueblo chino. Es triste para los chinos que nuestro país no pueda pasar los parámetros básicos del pacto. Sin embargo, a los ojos de algunas personas, es la evidencia criminal del imperialismo para perseguir a China a propósito. No sé lo que está en las mentes de estas personas.
‘Una llamada de atención’
Algunos de los comentarios críticos casi se regodeaban por lo que veían como la próxima desventura de China. Sun Liping, un famoso sociólogo de la Universidad Qinghua, interpretó la ansiedad de la gente como un reflejo del descontento con el ritmo de reformas en China:
En primer lugar, no sólo los intelectuales públicos, sino los hombres de negocios corporativos e incluso empleados comunes reenvían [estos comentarios de regodeo sobre el TPP]. En segundo lugar, ¿la gente ha visto el pacto o pueden comprender plenamente todo lo que implica? Probablemente no en la mayoría de los casos. Muchas personas se excitan probablemente a causa de los aspectos del pacto que son desfavorables a China. En tercer lugar, ¿son tantos chinos celebran la desgracia de China? No. Lo que hay detrás de esto es el descontento por la situación actual y las demandas de reformas. El fenómeno es una llamada de atención.
En un hilo de comentarios en el Sun, muchos ofrecieron sus propias explicaciones por el fenómeno del “regodeo”:
Lo que es crítico es que lo desfavorable a China hace tan feliz a mucha gente, lo que demuestra que el Partido Comunista de China debe mucho a la nación.
En la actualidad, algunos pensamientos retrógrados son tan abundantes que está haciendo que la gente pierde la confianza en el futuro de la reforma. La conclusión del TPP podría obligar a China a seguir reformando, pero la gente también están preocupada de que los intereses creados podrían obstinadamente aferrarse a la resistencia. Es por eso que la gente se siente en secreto encantada, pero en realidad impotente. (Traducido por Cecilia Cárdenas).


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