Redacción SomosMass99
Lunes 19 de octubre de 2015
Este lunes se conmemoró el Día Internacional de lucha contra el Cáncer de Mama, como un recordatorio de que la detección precoz de los tumores resulta fundamental para atajar a tiempo el problema.
Historias de valentía, de coraje, de ganas de vivir, hay miles. Hoy les compartimos el testimonio de una de esas mujeres que no se rinden.
Esta es la historia de Gema Lares Vargas:
Tres meses antes de que me diagnosticaran mi cáncer me dijeron:
– Fíjate que Lola tiene cáncer.
Yo comenté.
– Pobre Lola.
Ni siquiera pregunté ¿dónde lo tenía? Recuerdo que esa noche pedí a Dios por ella, pero fue todo. ¡Claro no era yo! Ni alguien de mi familia.
Cuando después de unos meses fui al doctor por una bolita que me había sentido en el seno derecho, la miedosa y coyona de mí no quise que me la quitaran en el IMSS porque me iban a anestesiar toda y tenía miedo no volver de la anestesia. Me fui con un ginecólogo, me dijo que era una bolita de grasa y me la podía quitar en el consultorio con anestesia local, que estuviera ahí a la 8:00 A.M. y a las 9 o 10 ya iba a estar desayunando en mi casa. ¡Yo feliz!
Emocionada por lo fácil que sería todo, hice la cita y me presenté a la ¿cirugía? o ¿biopsia?, no sé yo nunca había andado en eso; el caso es que en lugar de una me quitó ¡nueve!
Yo, tranquila y confiada. Me dijo que las mandaría analizar y que a los 8 días que fuera para quitarme los puntos me daría los resultados.
Me sentía bien, creo que guardé reposo dos días, pero cuando mi hermana me cambiaba las gasas la herida seguía sangrando y todo el pecho estaba negro, le llame al doctor y me dijo que era por todo lo que había cortado por dentro.
Toda mi familia y amigas que me visitaban me decían: “no te preocupes todo va a salir bien”, sabía que se referían a los resultados del análisis, pero yo pensaba: ¿por qué me dirán eso?, claro que todo va a salir bien. No recuerdo ni por un momento haber pensado que pudiera dar positivo a cáncer.

- La detección temprana del cáncer es esencial para superarlo.
A los siete días que regresé con el doctor para que me quitara los puntos seguía sangrando pero aun así no estaba preocupada. El doctor no estaba y lo esperamos mi hermana y yo un rato, cuando llegó me dijo que venía de
mi trabajo, que había ido a buscarme, yo le contesté: “Doctor estoy incapacitada, usted me dio 15 días de incapacidad”, pasamos a su consultorio (mi hermana me comentó después que en cuanto le vio la cara al doctor y él dijo que venía de buscarme, ella se imaginó lo peor, yo no).
Recuerdo que me acosté en la camilla para que me quitara los puntos, se acercó y le comenté que seguía sangrando. No me contestó se dispuso a quitar los puntos y entonces le pregunté que ¿cómo habían salido los análisis? Me dijo que luego que terminara me explicaba y me los entregaba, yo insistí: “¿pero salieron bien, verdad?” en lugar de contestar me preguntó ¿Usted tiene seguro social? Creo que con esa pregunta me lo dijo todo al menos yo así lo pensé, no le pregunte más. Cuando terminó de quitarme los puntos me curó, puso gasas y pasamos a su escritorio, ya la veía venir, me dijo que lamentablemente habían salido positivos y que tenía cáncer, pero que él me podía operar y las quimios (porque iban a ser necesarias) me las diera en el IMSS, le dije que lo comentaría con mi esposo y yo le hablaba, me contestó que tenía que ser pronto en esa misma semana porque si no me iba a morir en 3 o 4 meses y si me operaba lo más pronto posible podría vivir más tiempo.
Si ahora me preguntan, ¿que sentí? recuerdo haberlo tomado con mucha calma, no lloré pero recordé la depresión que había sufrido cuatro años antes, esa de verdad fue fuerte (más fuerte que saber que tenía cáncer) era como si Dios hubiese permitido esa depresión para prepararme para este momento, o también toda la tristeza, angustia, impotencia y tantas emociones que viví y sufrí en mi depresión desencadenaron y despertaron el cáncer que ya estaba en mí y es que nadie nos enseña a manejar y saber canalizar nuestras emociones.
Cuando salimos del consultorio yo pensé: ¿Por qué a mí, no Señor?, ¿Por qué a otros sí y a mí no? Sé que si tú permitiste esto en mi vida tiene que ser por algo y lo acepté. En Talleres de oración del Padre Ignacio Larrañaga aprendí que lo que uno no acepta se vuelve su enemigo. Y yo la verdad no quería al cáncer de mi enemigo.
Sí, no puedo mentir, también pensé que en 4 o 5 meses podría estar muerta, tal vez Dios me permitiera llegar a Navidad, ¿y mi hijo? Mi hijo apenas tenía once años, estaba por terminar la primaria… pero luego pensé que
hay mamás que se mueren y dejan hijos bebés, no me quedaba más que abandonarme en los brazos del Padre y decirle: “Padre has de mi lo que quieras”.
Las palabras de mi hermana interrumpiendo el silencio con el que salimos del consultorio y también mis pensamientos, me decía que debía operarme ya con ese doctor, pero le contesté: “No, yo siempre he pensado que si algún día tenía una enfermedad grave me pondría en manos de Dios y medicamente el Seguro (IMSS) sabría qué hacer conmigo”.
Y así fue. Al día siguiente yo ya estaba en el Centro Médico recuerdo que cuando cruzamos la puerta de Oncología, mi esposo comentó que sabía que un día íbamos a andar en esto, pero nunca pensé que tan pronto, yo acababa de cumplir 40 años.
Y a partir de ahí fueron exámenes, estudios, la operación, las quimios, las citas, los momentos difíciles que gracias a mi familia fueron pocos.
Pero Dios como siempre puso Ángeles en esa travesía, por supuesto mi familia: mi esposo, hijo, padres, hermanas y hermano, todos mis sobrinos y sobrinas etc, etc.
En el IMSS a mi oncólogo un excelente doctor y una persona extraordinaria, humano, atento, a quien quiero mucho junto con su familia, y también las enfermeras, mi radióloga y tantas personas que se cruzaron en mi camino en ese ciclo de mi vida y que recuerdo siempre con cariño.
Dios permite muchas cosas en nuestra vida que a veces no las queremos o no las entendemos pero después nos damos cuenta que fueron para nuestro bien, para nuestro crecimiento, para ser mejores personas porque siempre digo que si los años que hemos vivido no nos sirven para ser mejores y darnos cuenta que la felicidad está en nosotros y en nuestras actitudes ante la vida, entonces de que ha servido nuestra vida.
Estoy a punto de cumplir 20 años desde que me diagnosticaron el cáncer y sigo pensando cada día más convencida que estoy en las manos de Dios y que le agradezco todo lo que de él he recibido.
Comparte en Facebook
Twittéalo








