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NO TODO ESTÁ PERDIDO
Agustín Galo Samario
El fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que permite a cuatro personas sembrar, cosechar, preparar y consumir marihuana con fines recreativos, permitió en una sola jornada alinear las opiniones de expertos, académicos, activistas y del gobierno en federal en favor de un debate amplio y abierto sobre las políticas públicas punitivas en este tema vigentes desde hace décadas.
Para empezar, aunque solamente se trató de conceder el amparo de la ley a integrantes de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART), el proyecto elaborado por el ministro Arturo Zaldívar reconoce en los hechos la mayoría de edad de los mexicanos (obviamente, de 18 años en adelante) para decidir qué sustancias consumen o no. O sea, es la aceptación de una libertad, de un derecho humano, que a los ciudadanos no se les puede regatear ni poner límite, bajo riesgo de caer en la inconstitucionalidad.
En la conferencia de prensa que ofreció el consejero jurídico de la presidencia de la República, Humberto Castillejos Cervantes, se le preguntó si al gobierno federal no le cabía esperar una cascada de amparos. Temor que seguramente se expresará en declaraciones desde algunos de los sectores más conservadores para evitar el debate.
Artistas, activistas y aun ex presidentes como Ernesto Zedillo se han pronunciado en los últimos años, y con insistencia, por replantear las estrategias de combate a las drogas, con argumentos como el de que se ha hecho caso omiso o, al contrario, hasta alentado los efectos secundarios de las políticas vigentes, en referencia a la violencia generada por la guerra contra el narcotráfico.
De acuerdo a algunos sondeos recientes, seis de cada diez mexicanos se muestran poco interesados o a favor de la legalización del consumo de la marihuana. Ese número, en sí mismo, vale para que cualquiera pueda darse cuenta que por lo menos hay un 40 por ciento de personas que no consideran que la penalización sea el mejor camino. Además de las razones esgrimidas por la SCJN para amparar a los integrantes de SMART, que tienen el derecho de decidir sin interferencia de ningún tipo “qué tipo de actividades recreativas o lúdicas desean realizar”, los científicos han descubierto desde hace tiempo que la marihuana también puede servir para el tratamiento médico de enfermedades como el cáncer.
Entrar a la discusión del tema nos permitiría obtener más información, analizarla, ponerla en duda o darle validez para tomar una mejor decisión. Porque lo cierto es que hasta ahora la política de prohibición de las drogas ha traído muchas desgracias a nuestro país. De modo que resulta sano que hasta Enrique Peña Nieto, quien alguna vez dijo estar en contra del consumo de estupefacientes, esté dispuesto a entrar al debate.
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