Breaking

El padre de uno de los kamikazes viajó a Siria para traer de vuelta a su hijo

Sociedad Global / Top News / 17/11/2015

SOMOSMASS99

 

eldiario.es 

Martes 17 de noviembre de 2015

 

En diciembre de 2014 el diario francés Le Monde publicó la historia del viaje a Siria de Mohamed, un franco argelino asentado en París que fue hasta el país en guerra en busca de su hijo enrolado en las filas del ISIS con el objetivo de convencerle para que cambiara de idea y regresara a casa.

Ahora ese joven al que en el reportaje se le nombraba como ‘Khader’ ha sido identificado como Samy Amimour, uno de los kamikazes que se inmoló en la sala de conciertos Bataclan el pasado viernes.

INTERIORES-LE-MONDE-3
El padre de kamikaze hizo el viaje el balde ya que no le convenció para regresar y terminó inmolándose en la sala Bataclan.

En el reportaje, firmado por la periodista Stéphanie Marteau y publicado en la revista de la cabecera francesa, Mohamed cuenta como el 29 de junio de 2014 llegó a la frontera entre Turquía y Siria y cogió un minibús con hombres, mujeres y niños que le llevó hasta Minbej, una ciudad a unos 80 kilómetros al noreste de Alepo, en la cual ondeaba bien visible la bandera negra del ISIS. Según se describe en el reportaje, hasta el día siguiente no se encontró con Samy, que llegó procedente de Raqqa, precisamente la primera ubicación atacada por Francia en respuesta a los atentados en París y uno de los feudos del Daesh.

Le Monde narra el encuentro entre padre e hijo, en el que en todo momento hubo una tercera persona que no los dejó a solas ni un instante. Mohamed describió para el diario la actitud de su hijo como muy fría, reflejado en detalles como que ni siquiera le invitara a su casa o que evitara hablar de si había sido herido. Además, recibió una carta de su madre y 100 euros, que Samy rechazó argumentando que allí no tenían la necesidad de tener dinero.

Tras la negativa de su hijo a regresar, volvió a cruzar la frontera hacia territorio turco hasta llegar a Estambul, donde cogió el avión de vuelta a París con la sensación de que el el viaje no había servido «para nada».

Tras los autores de los atentados de París

Dos de los terroristas responsables de los atentados perpetrados el viernes por la noche en París eran franceses residentes en Bruselas, según ha informado la Fiscalía belga en un comunicado recogido por AFP.

El primero es el francés Omar Ismael Mostefai, al que las autoridades han puesto nombre y apellidos tras el análisis de un dedo encontrado entre los escombros de la sala Bataclan.

Brahim Abdeslam, francés residente en Bruselas, es el terrorista suicida del bulevar Voltaire. Su hermano, Salah Abdelsam, tiene una orden de busca y captura emitida por Bélgica

La identidad del tercero no ha trascendido por el momento. Sí se conoce que también era residente en la capital belga.

Y la mañana de este martes la Policía de Aquisgrán, en el oeste de Alemania, ha detenido a dos mujeres y un hombre en una operación relacionada con los atentados del viernes en París, según ha informado este martes el cuerpo de seguridad. La Policía no ha querido dar ninguna información sobre la identidad o la nacionalidad de los detenidos. Aquisgrán se encuentra cerca de la frontera con Bélgica y Países Bajos.

INTERIORES-LE-MONDE-4

La investigación en torno a los atentados está centrada en modo singular en la localización de Salah Abdeslam, hermano de uno de los terroristas y que se cree que también participó en los ataques pero consiguió huir a primera hora del sábado a Bélgica, país en el que reside y en el que se le busca activamente.

El Ministerio Público se ha mostrado cauto, en tanto aún se sigue revisando toda la documentación confiscada en los registros, pero ha adelantado que en ningún caso dará información «sobre las personas arrestadas o muertas». Unas horas después, se ha conocido que el primero de ellos, nacido en enero de 1995, es el autor de uno de los atentados suicidas próximos al Stade de Frace, según Libération.

El segundo, que responde al nombre de Brahim Abdeslam, se detonó en Comptoir Voltaire, en el distrito 11. Tenía 31 años y fue el responsable de alquilar el Seat negro encontrado la mañana del domingo en Montreuil (ciudad limítrofe con la capital francesa) con armas en su interior, de acuerdo con la información del diario francés. Su hermano, Salah Abdelsam, tiene una orden de arresto internacional emitida por Bélgica. Alquiló el VW Polo negro en Bélgica. Su fotografía ha sido difundida durante la tarde del sábado por la policía francesa.

A estas dos atacantes se suma un tercero, cuya identidad se ha hecho pública este lunes: se trata de Omar Ismael Mostefai, francés de 29 años y uno de los hombres que irrumpió en la sala Bataclan el viernes por la noche.

La Fiscalía belga ha recalcado la apuesta por el trabajo conjunto de las autoridades francesas y belgas y ha detallado que investigadores francesas han viajado a Bruselas para continuar con las operaciones en marcha. Ya son 14 los detenidos por su presunta vinculación con la matanza en París.

Operación en Bruselas

A menos de un kilómetro del centro de Bruselas, se produjo una espectacular operación policial que acabó en nada: centenares de agentes enfundados en armas, francotiradores en los tejados, estruendos de disparos, cortes de calles, vecinos abúlicos y decenas de periodistas correteando por la comuna paupérrima de Molenbeek-Saint Jean. El Ministerio Fiscal Federal, que ha ordenado el operativo para atrapar al supuesto terrorista en París Abdeslam Saleh ha encajado además un doble guantazo: la puesta en libertad de cinco de los siete detenidos entre el sábado y el domingo, uno de ellos el hermano de Abdeslam, Mohamed Abdeslam, quien ha pasado 36 horas siendo interrogado. Los otros dos siguen detenidos.

Pasadas las cuatro de la tarde, Mohamed compareció asediado por las cámaras en la puerta de su casa, justo frente al Ayuntamiento que preside la liberal-conservadora Françoise Schepmans (cada uno de los 19 distritos de Bruselas tiene Consistorio propio). «He sido acusado de actos terroristas y nunca he estado vinculado a lo sucedido en París. Desde hace diez años trabajo en la comuna (consistorio). No había ningún elemento para retenerme en comisaría más tiempo y tenía una coartada evidente», ha señalado este hombre enjuto con emoción contenida delante de una marea de cámaras y micrófonos.

Francotiradores permanecen en guardia en la azotea de un edificio del distrito de Molenbeek en Bruselas (Bélgica).
Francotiradores permanecen en guardia en la azotea de un edificio del distrito de Molenbeek en Bruselas (Bélgica).

Se cree que uno de los hermanos de Mohamed, Brahim, se inmoló en el Boulevard Voltaire de París tras asesinar a varios inocentes. «Mis dos hermanos son normales, yo nunca me enteré de nada. Saleh aún no ha sido escuchado y no sé dónde está. A mí me han venido a buscar por la fuerza y lo puedo entender. Y pese a lo que algunos puedan pensar, mi familia, mis padres, mi mujer, estamos todos muy afectados por las víctimas».

Mohamed Saleh es una persona muy bien considerada en el distrito, y fue un importante asesor del antiguo alcalde socialista Philippe Mouraux durante dos legislaturas, de acuerdo con la información proporcionada por el Ayuntamiento. Abdeslam Saleh es, según la policía francesa, el octavo terrorista de la matanza del viernes 13 en París con 132 muertos. Según los medios belgas y franceses, fue avistado el sábado por la mañana en Cambrai (Francia) con otras dos personas a bordo de un coche (las dos que continúan en las dependencias policiales).

De su afán por encontrarle puede proceder el exagerado operativo del lunes, algo que el Ministerio Fiscal ni reconoce ni desmiente. Durante todo el día el goteo de informaciones fue contradictorio, llegándose a hablar de detenciones que no se habían producido.

El operativo arrancó en torno a las 11 horas, a la vez que la alcaldesa Schepmans atendía a algunos medios en la puerta de la comuna. «Oímos varios tiros, ¡bang-bang-bang! Nos obligaron a meternos en el garaje y a los que estaban en sus casas les impidieron salir», cuenta Nabil, gerente de un depósito de coches de la Rue de L’Indépendance, uno de tantos que no da su apellido.

Según varios testigos, sonaron incontables disparos e incluso bombas de humo para entrar en el edificio. Se había acordonado una manzana entre la Rue Delaunoy, la Rue Ransfort y la Rue de l’Indépendance y decenas de curiosos se mezclaron con policías en varios puntos de Molenbeek en un día de perros y lluvia. En los tejados se apreciaron tiradores de élite.

Vecinos de Molenbeek, mayoritariamente veinteañeros, increparon a los agentes y también a los periodistas, especialmente a los cámaras a los que intimidaban y exigían que no les grabaran.

Otros se mostraban sin problemas, como Khalil Zeguendi, que dirige una revista barrial, Le Maroxellois . «Es dentro de algunas mezquitas donde la policía debería mirar. Hay predicadores descontrolados que radicalizan a una minoría ínfima, tanto da si están en paro como si son informáticos o contables», exclama  Zeguendi.

Ahmed, un transeúnte, apostilla: «Son como gurús, aparecen, los captan y se los llevan a Siria». Cerca de 500 belgas combaten en las filas del Estado Islámico y más de la mitad de los habitantes del barrio son de origen extranjero.

La Policía belga mantuvo su opacidad y hasta última hora del lunes no dio detalles de la operación en marcha. Pero desde una valla de la calle Delaunoy se podían apreciar los cristales rotos de las ventanas e incluso agujeros de bala provocados por el asalto. Varios de los vecinos interrogados conocían de vista a los hermanos Brahim y Abdeslam y juran y perjuran que jamás sospecharon nada. «Eran siempre respetuosos pero hacía muchísimo que no los veíamos», suelta uno antes de evaporarse rápidamente.

Un barrio pobre, pero no un gueto

Molenbeek es uno de los dos distritos más pobres de Bruselas junto a su vecina Saint-Josse-Ten-Noode, pero el área afectada no es ni mucho menos un gueto pese a la presencia de enormes bloques aislados que recuerdan a las moles de la banlieue parisina. Es una zona deprimida a tiro de piedra de Saint Catherine, la animada plaza llena de bares y marisquerías al otro lado del canal. A diferencia de París, la pobreza se halla muy cerca del centro de Bruselas, una capital europea con enormes desigualdades y una tasa de paro del 20% que es récord en toda la zona.

El Ministerio del Interior anunció el cese del operativo alrededor de las dos y media. Dos detonaciones más sonaron desde el inicio hasta el cese de la incursión policial. Sin embargo, hacia las cinco y media de la tarde los cordones policiales seguían cerrando ciertos tramos de las calles Delaunoy y Ransfort. Y no había forma de consolar a Mohamed Elbendir, que ni siquiera vive en Molenbeek: «¡Solo tengo mi coche aparcado ahí por trabajo y llevo cinco horas esperando a poder llevármelo!».






Luis López




Entrada Anterior

Normalistas no dejarán de luchar a pesar de la represión  

Siguiente Entrada

SCJN  ¿avance o retroceso para el país?





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

Normalistas no dejarán de luchar a pesar de la represión  

SOMOSMASS99   Valentina Valle / SubVersiones Lunes 16 de noviembre de 2015   Son las tres de la mañana...

17/11/2015