SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario
León, Gto. / Jueves 26 de noviembre de 2015
Frente a una presidencia municipal que cerró sus puertas por “lo que pudiera pasar y estar prevenidos”, media centena de ciudadanos volvieron a recordar a los 43 normalistas de Ayotzinapa. Al cumplirse 14 meses de aquel 26 de septiembre de 2014, cuando desaparecieron a manos policías municipales de Iguala, Guerrero, los leoneses levantaron la voz para que los presenten con vida y exigir justicia para ellos, para sus familiares, para todos.
Ahora, además de apuntar que el responsable de la masacre de los jóvenes es el Estado, de entre los ciudadanos congregados alrededor de 43 veladoras se alzó quizá la voz más potente de la noche: una trabajadora ama de casa que, para empezar, se unió al dolor de los padres y madres de los desaparecidos, para luego gritar su indignación contra la clase política que gobierna en el país.

- La inseguridad y los bajos salarios, también fueron motivo de protesta al cumplirse 14 meses del caso Ayotzinapa
“Tengo niños. Es cierto, son necesarios los normalistas, los maestros, mejorar la educación. Pero a mi niño pequeño le enseñan una cosa y luego otra y ya no entiende. La profesora tampoco entiende, porque les han cambiado los programas de estudio, los alumnos ya no aprenden nada. Tengo una hija de prepa y lo mismo, tampoco puede entender nada porque ahora los educan para que no aprendan, para que sean mano de obra barata. Esa es su reforma.
“Y también, ¿cómo es que a un migrante mexicano en Estados Unidos lo agarran y lo refunden en la cárcel, y a ese señor no? Sí, me refiero a ese señor El Chapo, que se les escapó. ¿Por qué a él no? Pero eso sí, los diputados andan ganando su muy buena lana. A nosotros no nos dan buenos empleos, pero al pariente qué tal, ¿eh?, qué tal. A mí me hierve la cabeza del coraje, porque ellos si ganan y nosotros nada, nos dan trabajos con salarios de mil pesos a la semana que para qué. Por eso tenemos que saber qué vamos a hacer”.
Los 43
Momentos antes, Carlos Guzmán, del Colectivo 2 de Enero, dijo al micrófono que el caso de los normalistas de Ayotzinapa es el caso típico de desaparición forzada, del que el gobierno federal ha ocultado evidencias y tratado de desacreditar a quienes protestan.
“Son 43, y no sabemos si comen o duermen. Como todos, cuando los hijos tardan algunos minutos en llegar a casa nos preocupamos. ‘¿Dónde estabas, adónde fuiste?’, les preguntamos cuando llegan. Ustedes conocen esa incertidumbre. ¿Se imaginan esa incertidumbre por horas, semanas, meses, por 14 meses seguidos? Eso es lo que ha provocado el gobierno, el Estado. Son 43 veladoras para que regresen con sus familias; representan la esperanza de sus familiares”.

- Justicia para los normalistas desaparecidos, exigieron los leoneses que acudieron a la manifestación.
Han tenido que venir expertos internacionales, añadió, para demostrar que no se puede quemar en una hoguera a 43 cuerpos. “Ya no queremos más verdades históricas, lo que queremos es la verdad real. Vimos que hasta que no salió el informe del GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos) el gobierno simuló una nueva reunión con los padres de familia, y luego iniciaron una campaña para desprestigiarlos. Dijeron que habían recibido dinero, se los ofrecieron, quisieron comprarlos, pero no aceptaron”.
Recordó que el movimiento por Ayotzinapa es tan fuerte que no sólo tiene alcance nacional, sino internacional. “Seguramente han visto los videos, que un autobús de los estudiantes fue apedreado por policías en Guerrero, hasta le quitaron partes del motor para que no avanzara. Vimos que a otro autobús donde iban los familiares, también lo apedrearon y le rompieron los vidrios. Estamos ante un gobierno autoritario que quiere desaparecer las normales rurales porque sus maestros llevan la educación y la conciencia a todos los rincones del país”.
Ricardo Gómez, estudiante y activista, dijo a su vez que las 43 veladoras representan “lo que levantó a todo México”. Sin embargo, hay quienes “no entienden lo que es hablar con el pueblo y que lo que hay aquí es sed de justicia”. ¿Cuánto les cuesta a ustedes llevar a sus hijos a la escuela?, preguntó. A los normalistas, “por pedir pizarrones, bancas, les pasó esto, por tomar unos camiones para exigir sus derechos.
“No hemos aceptado ninguna muerte, no hemos aceptado que los calcinaron porque a las madres no les han entregado los cuerpos de sus hijos. Imagínense qué sentirán los familiares porque sus hijos no están. No saben si son velas, no saben si son aire. Los invito, este es el momento oportuno para reflexionar y saber que tenemos que actuar. ¿O debemos esperar a que nos pase algo a nosotros? ¿Debemos esperar a que nos toque a nosotros? Es tiempo de decirles a los demás que no tienen por qué agachar la cabeza ante ningún alcalde, ante ningún presidente. Es el momento de decirles que ya es hora de la dignidad”.
En el mismo tono, Felipe Ruiz consideró que es justo reconocer que el sistema vigente en el país es el que provoca las agresiones contra los ciudadanos. El GIEI investigó lo que sucedió en Iguala y presentó un informe que evidenció que no solamente policías estatales y federales se dieron cuenta de lo que pasaba en Iguala la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014.
“El Ejército sabía dónde estaban y qué hacían los normalistas. Por eso decimos que fueron ellos quienes los desaparecieron, que fue el Estado. Por eso sigue la presión internacional. Por eso nosotros seguimos luchando por los 43. Pero también luchamos por todos nosotros, sobre todo por nuestros niños. Porque León ya no es el que era, porque León ya no es seguro para nadie”.
En el acto, mientras por el micrófono se pasaba lista a los 43 normalistas desaparecidos, uno de los elementos policiacos que resguardaba las puertas de la alcaldía, dijo: “Antes que policías somos seres humanos. Entendemos a los manifestantes, son pacíficos. Comprendemos lo que sienten los padres sin sus hijos. Pero ya ve, lo que hicieron unos lo pagamos todos”.
En ese momento se acercó una pareja de turistas y pidió permiso para entrar a conocer el palacio municipal. La respuesta del policía fue: “No puede pasar nadie. Recibimos la orden de cerrar por la manifestación, por lo que pudiera pasar y estar prevenidos”. Las visitas dieron media vuelta y se marcharon.

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