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Ostula nos enseña que otro mundo es posible

Sociedad País / Top News / 07/12/2015

SOMOSMASS99

 

Desinformémonos

Santa María Ostula, Mich. / Domingo 6 de diciembre de 2015

 

A cuatro años de su muerte, periodistas y activistas recordaron este día a José Trinidad Cruz, quien fue asesinado por defender y recuperar el territorio de la comunidad nahua de Santa María Ostula, Michoacán. Y exigen justicia para ese pueblo michoacano, para Don Trino, como le llamaban, y castigo a los asesinos.

Pietro Ameglio, Cristian A. Chávez, Gabriela Delgadillo Guevara, Gisela Delgadillo Guevara, Alejandra Guillén, Citlali Hernández, Raúl Romero Gallardo y Raúl Torres empiezan su pronunciamiento de esta forma: “Con la memoria a flor de piel y los corazones llenos de rabia, pero también con la esperanza de que Ostula nos enseña que otro mundo es posible. Cuando se construye con tanto amor a la vida que se está dispuesto a dar la propia para defender la vida colectiva, hoy exigimos alto a la guerra, justicia para el pueblo de Ostula, justicia para Don Trino y castigo para sus asesinos”.

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Cemeí Verdía, preso por también defender el territorio nahua

Los periodistas y activistas recuerdan que el 6 de diciembre de 2011 fueron testigos “del terror y la barbarie que el Estado mexicano ha impuesto como norma al pueblo nahua de Santa María Ostula; ubicado en la sierra costa del estado de Michoacán”, y que desde 2009, como resultado de un largo proceso de lucha y organización regional, el pueblo de Ostula logró recuperar mil 200 hectáreas de tierras que les habían sido arrebatadas por supuestos pequeños propietarios, en las cuales fundaron el poblado de San Diego Xayakalan.

Durante ese mismo año de 2011, añaden, miles de personas en todo el país se movilizaban en torno al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) para exigir justicia para las víctimas y alto a la guerra contra la población, demandas a las que se sumaron organizaciones sociales y comunidades indígenas para las que la guerra no es un asunto de diccionarios sino una dolorosa realidad, como es de Ostula.

“Como parte de las diversas acciones emprendidas por el MPJD, se organizó una caravana de observación y solidaridad a la comunidad de Ostula. La caravana coincidiría con una consulta interna que tenía por objetivo ratificar la decisión de defender las tierras comunales en el marco del diálogo con el gobierno federal para la solución del conflicto agrario con los ‘pequeños propietarios’. Ese día se concluiría con un largo proceso de organización, diálogo y resistencia en el que fueron asesinados varios líderes comunitarios.

“En dicha caravana viajábamos periodistas, activistas sociales, académicos, integrantes del MPJD y José Trinidad de la Cruz, Don Trino. La caravana nunca llegó a su destino, en su trayecto fue abandonada por la patrulla de la policía federal que ‘resguardaba’ nuestra seguridad y poco después, al ir saliendo de Xayakalan, fue emboscada por un grupo armado que nos secuestró durante aproximadamente 40 minutos, tiempo en que torturaron a Don Trino, cuyo cuerpo sin vida fue localizado un día después. Don Trino presentaba una oreja cercenada, cuatro disparos de armas de fuego y múltiples signos de tortura.

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Don Trino perdió la vida por oponerse al despojo de tierras en Ostula

“Don Trino era uno de los líderes más comprometidos en la lucha emprendida por los comuneros de Ostula por la defensa y recuperación de su territorio, lucha que desde el año 2008 hasta la fecha ha cobrado la vida de 34 comuneros, entre ellos Pedro Leyva, quien era miembro de la Comisión por la Defensa de los Bienes Comunales, integrante de la Guardia Comunal y representante de la comunidad de Santa María Ostula frente al MPJD”.

En su pronunciamiento, señalan que “la guerra desatada contra Ostula encuentra sus dimensiones en un conflicto que involucra corporaciones nacionales y trasnacionales, grupos criminales como los Caballeros Templarios, y a los gobiernos municipales, estatales y federales que solapando el acoso y asesinato de comuneros, lograron que el terror se convirtiera en método de control y despojo”.

Tras la muerte de Don Trino siguieron dos años en los que el exilio fue la constante para cientos de familias que se alejaban para proteger su propia vida. Esta violencia permitió el saqueo de maderas preciosas y minerales de los territorios comunitarios indígenas y campesinos de la región, sobre todo en los municipios de Aquila, Coahuayana y Chinicuila. El despojo mediante violencia y la utilización de maquinaria del gobierno municipal, el transporte y posterior exportación de lo saqueado a través de los puertos de Lázaro Cárdenas y Manzanillo era lo cotidiano.

“El hostigamiento, la represión y la violencia generalizada operada desde los órganos del Estado y los grupos narcoparamilitares, han buscado debilitar la organización y defensa de la madre tierra, lo que ha costado decenas de vidas y varios desaparecidos. También es parte de esa estrategia la agresión del Ejército Mexicano ocurrida el día 19 de julio del 2015, cuando militares abrieron fuego en contra de comuneros de Ostula en el municipio de Aquila y asesinaron al niño Hidelberto Reyes García, de 12 años de edad.

“La anterior agresión fue parte del operativo que siguió a la detención del comandante de la policía comunitaria de Ostula, Cemeí Verdía Zepeda; quien ha sobrevivido a dos atentados ocurridos en diciembre de 2014 y mayo de 2015. Tras esos dos intentos de asesinato en su contra, fue detenido por elemento del Ejército Mexicano bajo el cargo de posesión de armas de uso exclusivo del Ejército, delito del cual fue absuelto. Pero para impedir su liberación se le fabricó un nuevo delito, el de homicidio; del que también fue absuelto. Sin embargo, inmediatamente después de su segunda absolución, le fue iniciado otro juicio por homicidio, con las mismas características que el anterior. Por este motivo hoy permanece preso en el Penal de Mil Cumbres, en Morelia, Michoacán.

“En estos momentos la comunidad de Santa María Ostula mantiene un bloqueo en la carretera costera para exigir que el gobierno cumpla su palabra de atender las exigencias de paz, justicia y seguridad; comenzando por la liberación inmediata y sin condiciones del comandante Cemeí Verdía”.

Comentan que “la lucha de los pueblos nahuas de la sierra costa de Michoacán es para que Ostula no vuelva a ser ese espejo de muchos lugares dolidos del país, donde es imposible distinguir quién es el criminal, quién el empresario y quién el gobierno; espejo con el que nos encontramos aquel 6 de diciembre de 2011.

“Recordamos a Don Trino como un hombre valiente al que paramilitares con la complicidad del Estado asesinaron para golpear esta resistencia histórica con miras a terminar con ella, objetivo que hoy se sigue buscando con la detención del comandante Cemeí Verdía Zepeda y la amenaza de desarticular el trabajo de los policías comunitarios de Ostula y de la región sierra costa”.






Luis López




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