SOMOSMASS99
PERSIGUIENDO SOMBRAS
Raúl Muñiz Torres
Lo dijo el semiólogo italiano Umberto Eco a mediados de este año en una entrevista con el diario italiano La Stampa: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos rápidamente eran silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles… Si la televisión había promovido al tonto del pueblo, ante el cual el espectador se sentía superior, el drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo como el portador de la verdad”.
Después de lo dicho por Eco, sus críticos acérrimos lo señalaron como incapaz de entender los nuevos tiempos. Leí en algún medio que la aseveración del intelectual italiano era incluso antidemocrática por criticar la libertad de expresión así fuera la de los idiotas.
Nerviosos se pusieron los atacantes de Eco, porque quienes lo señalan como poco empático por no entender los nuevos tiempos, no aclaran ni definen qué y cómo son exactamente esas nuevas eras tecnológicas en las que se anidan las redes sociales. Cierto estoy, y coincido con Eco, en que no son precisamente un dechado de la imaginación y la inteligencia.
Atraigo hoy las palabras vertidas por Eco hace seis meses, porque ahora que recién ha terminado la Feria Internacional del Libro en Guadalajara reparo en dos personajes de las redes sociales que se presentaron en ese recinto y pienso si de verdad no habría que escuchar, analizar, estudiar y entender mejor a quien ha dedicado su vida de manera brillante, precisamente al estudio de la Comunicación y la Semiología.
Dos personajes: un blogger que se hace llamar werevertumorro y que gracias a las redes sociales presenta los siguientes números: 18 millones de “likes” en Facebook, siete millones de seguidores en Twitter, 11 millones de suscriptores en su canal de Youtube en donde sus videos han sido vistos por 15 millones de personas. ¿La razón de semejantes cifras? Decir idioteces.
Otro personaje, una tal Raiza Revelles, habita en Youtube, eso que ahora se da por llamar como los canales de booktubers y que algunos medios de comunicación se han enganchado con ellos al llamarlos “los nuevos críticos literarios”.
Una serie de jóvenes no mayores a los 25 años, se graban, suben sus “críticas literarias” a su canal y la magia opera para concluir en joyas como esta, palabras más, palabras menos: “Es un estigma que los jóvenes no lean, cómo es eso si tengo miles y miles y miles de visitas a mi canal. Los jóvenes sí leen”. Raiza Revelles es una de esas booktubers. Verla para creer.
Ambos personajes, Revelles y el werevertumorro, fueron a la FIL a presentar sus libros. Su presencia generó histeria colectiva según reportan las crónicas de esos días. Decenas, cientos de jóvenes adoraron a sus ídolos virtuales como si en ello se les fuera la vida entera.
No por nada y con sobrada razón, estoy de acuerdo con el estupendo sociólogo, Fernando Escalante, y con Jesús Silva-Herzog Márquez, cuando ambos coinciden en señalar a la FIL de Guadalajara más como un evento perteneciente a la sociedad del espectáculo y no a lo que en realidad debiera ser la República de las Letras.
He sido profesor en diversas instituciones los últimos doce años de mi vida y puedo atestiguar cómo muchos jóvenes universitarios se aterran ante la presencia de un libro de más de 600 páginas, con un contenido necesario para su aprendizaje, pero que rebasa su capacidad de entendimiento, de conciencia, de sentido común.
Y sí, también los he visto arrobarse por horas ante el video chistoso, el “like” del momento, la frase dominguera del Facebook, expresar como el werevertumorro.
Pero también a otros más (pocas veces, pero ha sido real), los he visto leer a Umberto Eco -su “Número cero”, por ejemplo- y es un placer escucharlos comentar conmigo la historia, los personajes, el trasfondo de las letras del intelectual italiano. Algo bueno deben encontrar en las páginas impresas de Eco.
No se trata entonces sólo de lanzar la diatriba de que personas como Eco no entienden los nuevos tiempos, esa es una explicación fútil, superflua. Decirle a uno de los más grandes comunicólogos de los últimos tiempos que no entiende precisamente sobre comunicación, sería como haberle dicho a Albert Einstein que no entendía sobre la relatividad. ¡Vaya absurdo!
Eco les llamó legión de idiotas, yo coincido con él. Quien “encuentre” entonces justificantes académicas, intelectuales para la presencia de “werevers” y demás fauna, que no se llame luego a engaño: la educación en este país no está para bollos, estamos urgidos de mentes claras y pensadores jóvenes y viejos con una amplitud de mente en grado superlativo.
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