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©Gaudencio Rodríguez Juárez
Una atenta lectora me expresó: “Qué difícil la situación del abuso sexual infantil, ¿se puede hacer algo para evitarlo? ¿Se puede hacer algo antes de que suceda?” La respuesta es: sí. Existen muchas medidas preventivas que los padres debemos tomar con los hijos e hijas. El “Manual de prevención del abuso sexual infantil”, editado por Save the Children nos ofrece algunas:
- Diga a los niños que si alguien trata de tocarles su cuerpo y hacerles cosas que les hacen sentir raros, digan NO a esa persona y que se lo cuenten a sus papás (o a cualquier adulto de su confianza).
- Enseña a los niños que el respeto a los mayores no quiere decir que tengan que obedecer ciegamente a los adultos y a las figuras de autoridad. Por ejemplo, no les diga: “siempre tienes que hacer todo lo que la maestra o el que te cuida te mande a hacer”.
- Apoya a los programas profesionales del sistema escolar local para la prevención.
- Habla claro con tu niño o niña sin tabúes ni prejuicios sobre los temas de la sexualidad.
- Educa a tu hijo sobre la sexualidad desde la edad preescolar, en la educación formal y no formal.
- Explícale la diferencia entre una expresión de cariño y una caricia sexual.
- Escucha sus dudas y responde a sus preguntas con sencillez y serenidad.
- Demuéstrale confianza para que exista una mejor y mayor comunicación.
- Deposita confianza en el niño si te comunica que está en riesgo de ser abusado sexualmente.
- Demuéstrale aún más tu cariño y afecto.
Las niñas y niños pequeños requieren total compañía, protección, cercanía y confianza por parte de sus padres o tutores. Desafortunadamente con frecuencia escucho de los adultos que fueron víctimas en su infancia que al dolor provocado por el abuso sexual se le suma el darse cuenta que mantenían una relación lejana y fría con sus padres, lo cual hizo imposible acercarse a ellos cuando la agresión sexual se presentó: “Muchas veces quise decírselo a mis padres pero no sentía la confianza necesaria para acudir a ellos y contarles. Me sentía muy sola en eso, y sentía que si les contaba haría un problema, y yo no quería darles una preocupación más… Muchas veces buscaba en mis padres no un regaño, sino una palabra de consuelo, un abrazo”, dice una mujer adulta al recordar lo que le sucedió a sus cinco o seis años de edad.
Las hijas y los hijos necesitan unos padres disponibles, dispuestos, cercanos, atentos y amorosos. Y una sociedad responsable y protectora. Con relación a la sexualidad recomiendo que si tú como padre/madre no te sientes capacitado para instruirle en el tema, acude con un/a especialista, o asiste a algún curso, taller o plática informativa para que te asesores. La información y educación de la sexualidad protege a tus hijos, la ignorancia los descobija.
Vivimos una época donde los medios de comunicación saturan a la infancia con múltiples estímulos sexuales. Razón por la cual, hoy más que nunca, los niños requieren educación e información veraz, clara, oportuna y científica. No te opongas a que la reciban en las escuelas, mejor acércate a ellas para colaborar en el diseño y aplicación de este tipo de programas. Que tu hijo no sea abusado. Que tu hijo sea aguzado, despierto, perspicaz cada día de su vida.
* Psicoterapeuta / [email protected]
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