SOMOSMASS99
Edgar Cortez
Martes 2 de febrero de 2016
El viernes pasado, 29 de enero, el Presidente Peña Nieto promulgó la Reforma Política del Distrito Federal, acompañado de Miguel Ángel Mancera y un puñado de políticos. Todos varones. Ambos políticos festinaron ser artífices de este cambio y próceres para que los habitantes de la capital tengan acceso a la totalidad de sus derechos. Sin embargo, la ciudadanía seguimos viviendo y sufriendo la ciudad, denso tráfico, mala calidad del aire, falta de agua, entre otros muchos problemas. Para la vida diaria, la ciudad sigue siendo la misma.
La reforma política del Distrito Federal en los últimos tiempos ha sido un asunto de partidos políticos y algún sector social interesado en la democratización de la ciudad; para el grueso de la ciudadanía es un asunto ajeno y no forma parte de sus preocupaciones. En esta última etapa no hubo ningún esfuerzo por informar a la ciudadanía, deliberadamente se optó por dejarla fuera. Los habitantes de la Ciudad de México son prescindibles para transformar su ciudad.
En 1928 se reformó la Constitución Mexicana y desaparecieron los municipios en el DF. A partir de entonces el gobierno capitalino dependió del Presidente de la República quien nombraba a un Regente de la ciudad y los asuntos legislativos era tratados en el Congreso federal. Es decir, la voluntad ciudadana no contaba para nada.
El camino para recuperar esos derechos políticos fue larga lucha con momentos destacados. En 1993 la ciudadanía se organizó para realizar un plebiscito en donde se preguntó si quienes habitaban la ciudad querían recuperar sus derechos plenos. En 1997 pudimos elegir al Jefe de Gobierno y a quienes integraron nuestra primera legislatura local. En 2001 se logró formular un proyecto de consenso para reformar al DF pero quedó en la congeladora del Congreso federal y algo similar sucedió en 2008.
En el origen la propuesta de la reforma política fue un asunto ciudadano, la ciudadanía trabajó para tener derechos plenos. Sin embargo al paso del tiempo el asunto quedó como rehén de los partidos y la clase política.
En el Pacto por México aparece la reforma política del DF como uno sus compromisos. El 13 de agosto del 2013, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, anunció su propuesta de reforma del DF y ésta fue presentada como iniciativa por un grupo de Senadores y Senadoras del PRD. Aunque fue una entre numerosas iniciativas, sirvió como base para la discusión.
La iniciativa entró en un cierto impasse hasta que en diciembre pasado se aprobó la reforma en el Congreso, luego fue a los Congresos locales y finalmente se promulgó el 29 de enero de 2016.
Es necesario decir que desde que se anunció el Pacto por México y hasta el viernes pasado el proceso tuvo como constante la total ausencia de participación ciudadana. Ni el Jefe de Gobierno, ni el Senado y tampoco la Cámara de Diputados dieron espacios para que la ciudadanía expresara la ciudad que quiere y tampoco qué contenidos deben formar parte de la futura constitución.
La reforma recién promulgada tiene serias desventajas para la ciudadanía, la deja fuera de lo que supuestamente será su constitución. Menciono algunos puntos:
- El proceso constituyente omite por completo cualquier participación ciudadana. La ciudadanía simplemente votará para elegir a parte del constituyente y luego será un simple espectador.
- El Jefe de Gobierno tendrá la facultad de elaborar el texto constitucional y enviarlo al Congreso constituyente. Esta será la base de la discusión del constituyente. Una ciudad tan plural como el Distrito Federal queda imposibilitada de formular una constitución igual de plural y quedará sujeta a la visión de una sola persona.
- La reforma pone claras cortapisar para innovar en la administración pública de la ciudad. Por ejemplo:
◾Se mantiene intocada una administración centralizada, con lo cual se impide que las futuras demarcaciones fortalezcan sus finanzas públicas, puedan garantizar su participación en la planeación social, económica y financiera de la ciudad. Es decir seguiremos siendo una ciudad centralizada y lejos de los ciudadanos.
◾De igual manera se mantiene que la hacienda pública será unitaria y estará bajo el control del Gobierno central. Se cierra la posibilidad de una justicia distributiva de los ingresos y una autonomía en el gasto por parte de las nuevas unidades político-administrativas.
- En el caso de las futuras unidades político-administrativas, que sustituirán a las delegaciones, se preserva el gobierno unipersonal y se crea un Consejo que tendrá un papel secundario (“aprobar el presupuesto” anual de la demarcación, ejercer “control del gasto público” y “supervisar y evaluar las acciones de gobierno”). Estos consejos ni siquiera llegarán a ser Cabildos.
La mayor desventaja para quienes habitan la ciudad de México está en la fórmula para integrar el Congreso constituyente. 60 diputados constituyentes electos de entre listas de los partidos políticos; 14 designados por el Senado con base en un propuesta de su Junta de Coordinación Política; igual número de Diputados designados de una propuesta también de su Junta de Coordinación Política; 6 designados por el Presidente de la República y 6 por el Jefe de Gobierno. Todas las ventajas para los partidos y especialmente para el PRI.
Es cierto que se contempla la posibilidad de candidaturas ciudadanas para el constituyente, pero éstas tendrán que enfrentar numerosas desventajas. El mensaje de Peña Nieto y de Mancera es claro, la ciudadanía no es bienvenida.
El proceso constituyente de la Ciudad de México pudo ser excelente oportunidad para debatir e innovar en cómo gobernar una ciudad tan compleja y plural como ésta. Sin embargo ahí no está el interés de los políticos, para ellos esta reforma es un mero trámite administrativo al que luego hay que sacarle ventaja política. Miguel Ángel Mancera seguramente venderá la imagen del reformador de la Ciudad de México como parte de su oferta rumbo el 2018.
En la creación de la constitución de la Ciudad de México la disputa estará entre una constitución favorable a los políticos neoliberales y al capital inversionista que todo quiere privatizar y una constitución ciudadana de derechos, de participación, de vocación social de la propiedad y donde prevalezca lo público sobre lo privado.
La contienda ya empezó.
@EdgarCortezm
Comparte en Facebook
Twittéalo








