SOMOSMASS99
Edgar Cortez
Martes 16 de febrero de 2016
El Penal de Topo Chico, ubicado en Monterrey, Nuevo León fue el escenario de la última tragedia penitenciaria que ha visto el país. El resultado fueron 49 personas asesinadas y 12 lesionados. Frente a tragedias de esta magnitud es indispensable desentrañar las causas.
Una de las primeras es la sobrepoblación. El Penal de Topo Chico tiene el problema de albergar a más presos de la capacidad existente. De acuerdo con el Diagnostico Nacional Penitenciario de la Comisión Nacional de Derechos Humanos 2014 (http://bit.ly/1KWqjkS) la sobrepoblación era de poco más de 26 por ciento, la que se mantenía al 10 de febrero pasado.
Desafortunadamente esta problemática es común a buena parte de las cárceles del país. El mismo diagnóstico de la CNDH concluye lo siguiente. “Es importante mencionar, que en el diagnóstico de la situación de las prisiones en nuestro país, no se reflejan cambios significativos entre los años 2013 y 2014, prevaleciendo el tema de sobrepoblación y la falta de personal de manera constante, y como una de las problemáticas más importante en donde se observa también un gran porcentaje población procesada”.
Otra de las causas es lo que se ha llamado el autogobierno, es decir el repliegue de la autoridad para dejar que algún grupo de internos controlen el funcionamiento de facto del lugar. El mismo documento de la CNDH reporta entre las principales problemáticas el “deficiente control en el ejercicio de las funciones de autoridad por parte de los servidores públicos dentro de los centros, en relación a la seguridad, a las actividades que se realizan al interior y en los servicios, lo que da lugar a situaciones de autogobierno”.
El autogobierno es evidencia de la ausencia del Estado. La autoridad ha claudicado frente a civiles que se erigen en señores de horca y cuchillo al interior de los penales. El asunto llegó a tal extremo que hace algún tiempo al penal de Topo Chico ninguna autoridad podía ingresar.
Las causas son muchísimas, al grado que el mencionado diagnóstico de la CNDH, identifica 31 asuntos problemáticos existentes en los centros penitenciarios del país. Es decir las condiciones existentes en Topo Chico son comunes a la gran mayoría de los penales mexicanos.
La crisis de nuestro sistema penitenciario es de larga data. La CNDH desde 2006 ha venido realizando diagnóstico sobre la realidad penitenciaria y luego de revisar todo ese trabajo lo que se puede concluir es que existe un deterioro constante.
Esos diagnósticos dan cuenta del estatus del sistema penitenciario existente en el país pero desafortunadamente no perfila los cambios indispensables y la CNDH tampoco realiza un seguimiento respecto de las acciones u omisiones de las autoridades responsables.
El gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez “El Bronco”, al ser cuestionado por los sucesos en Topo Chico, trató de justificar diciendo que en 100 días que lleva su gobierno no puede arreglar todos los problemas. Por supuesto que nadie espera milagros pero si propuestas precisas para problemas claramente identificados y éste es uno de esos.
En junio de 2008 y de 2011 se reformo respectivamente el artículo 18 constitucional estableciendo que “el sistema penitenciario se organizará sobre la base del respeto a los derechos humanos, del trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte como medios para lograr la reinserción del sentenciado a la sociedad…”
Respecto de esta obligación se puede afirmar que nada se ha hecho y en consecuencia tanto el gobierno federal y todos los gobiernos estales están en falta.
@edgarcortezm
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