SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
Ciudad de México / Jueves 17 de marzo de 2016
- En Guanajuato, 13 agresiones en 2015, apenas una menos que las acumuladas en los seis años previos
- En el asesinato del periodista guanajuatense Gerardo Nieto Álvarez, «la reacción denegatoria del caso» por parte del procurador Carlos Zamarripa «no se dejó esperar»
“La anatomía del miedo es incierta. Cada persona lo carga de manera distinta, pero lo cierto es que hoy en México el miedo está instalado, en mayor o menor medida, en todas las redacciones de prensa”, dijo hoy aquí Darío Ramírez, director de la organización Artículo 19, al presentar el informe 2015 M.I.E.D.O, donde se advierte que la situación en Guanajuato para el ejercicio periodístico es ya un “foco rojo” y constituye un “riesgo en ascenso” para los periodistas.
Darío Ramírez, que aprovechó la ocasión para anunciar que deja el principal cargo de esa organización en México y Centro América, presentó la numeralia que confirma a nuestro país como el más peligroso del continente para el ejercicio del periodismo, toda vez que los ataques a la prensa aumentaron, con respecto a 2014, un 21.8 por ciento al sumar 397 casos y siete asesinatos. Es decir, se registró uno cada 22 horas.
El reporte M.I.E.D.O (Medios/Impunidad/Estado/Democracia/Opacidad) da cuenta que, de ese total de agresiones, el 41.5 por ciento (165) fueron cometidos por funcionarios públicos. De otros 85 no se identificó al agresor; 78, fueron perpetrados por particulares, 35 por el crimen organizado y 35 por partidos políticos, un dato que calificó como grave toda vez que es la primera vez que se tiene registro de ello.
Esto es ejemplo, añadió, “de la gravedad de la situación. Las violaciones a los derechos a la libertad de expresión y de información, así como ataques a los periodistas, van de la mano de la ausencia de voluntad por parte del Estado y la consecuente impunidad”. Por eso, había dicho previamente, cobró importancia que a la presentación del informe haya asistido el secretario de Seguridad Pública del gobierno de la Ciudad de México, Hiram Almeida Estrada.
Familiares de varias de las víctimas acudieron al Centro Cultural Estación Indianilla para escuchar el informe, entre ellos los de Moisés Sánchez, Rubén Espinosa y varios de los periodistas asesinados en Oaxaca. Darío Ramírez les agradeció su presencia, para luego retomar el reporte que, en cifras, demuestra que el 2015 fue el año más mortífero de la historia para la prensa de nuestro país, del que ahora ningún estado se encuentra exento.
El año pasado murieron de forma violenta siete periodistas, uno más que en 2014 y tres más que en 2013. Un incremento constante “desde el arribo” de Enrique Peña Nieto a la presidencia de la República.
Entre los casos que más conmoción causaron se cuenta el de Rubén Espinosa y Nadia Vera, asesinados junto a otras tres mujeres, crimen impune hasta el día de hoy. Ambos habían denunciado previamente amenazas en su contra, el fotoperiodista había tenido que huir de Veracruz y la activista, incluso, dejó grabado un mensaje de video en el que responsabilizaba de cualquier cosa que le pudiera pasar al gobernador de aquella entidad, Javier Duarte de Ochoa.
Darío Ramírez, con ese atentado como marco, destacó la saña con la que fueron cometidos los siete asesinatos de comunicadores y la falta de voluntad política de las autoridades del Estado para prevenir y hacer justicia a las víctimas de esos delitos, tanto a los fallecidos como a sus parientes y personas cercanas.
Al informar que de 2009 a 2015 murieron 55 periodistas, dijo el año pasado no sólo hubo muertes sino también desplazados, una desaparición forzada que terminó en muerte, siete allanamientos de domicilios, 37 de privación ilegal de la libertad, 109 ataques físicos, 84 amenazas y cinco atentados con explosivos a instalaciones de medios de comunicación.
De igual manera aumentaron las agresiones contra mujeres periodistas, al pasar de 19 por ciento del total en 2014 a 21 por ciento en 2015, con 84 casos documentados. Uno fue el de Luisa Velázquez, que desde 2014 es amenazada a través de las redes sociales.
Guanajuato, foco rojo y riesgo en ascenso
Los estados donde se registraron más ataques son la Ciudad de México y Veracruz, con 67 cada uno; en Guerrero, 56; en Puebla 38, y en Oaxaca 35.
Pero hay dos estados que en los años recientes no aparecían en las listas de cifras de agresiones a periodistas: Puebla y Guanajuato. En el primero, ahora los ataques se dan principalmente a través de Internet y las redes sociales. Y el segundo, con el caso paradigmático de Karla Silva en 2014, se convirtió “en un foco rojo” al convertirse en una entidad que representa “un riesgo en ascenso” para los periodistas.
El documento presentado por Darío Ramírez registra 13 ataques contra comunicadores en Guanajuato en todo 2015, “apenas uno menos” que los acumulados en seis años, de 2009 a 2014. “Más grave todavía fue el primer asesinato de un periodista en ese estado desde el año 2000 como posible consecuencia de su trabajo”.
Se relata, entonces, lo sucedido desde los momentos posteriores a que se conoció la muerte violenta de Gerardo Nieto Álvarez, director de El Tábano, que fue “encontrado con una herida pronunciada en el cuello, en la ciudad de Comonfort. La reacción denegatoria del caso por parte de las autoridades no se dejó esperar. A pocas horas de iniciadas las investigaciones oficiales correspondientes, el titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Guanajuato, Carlos Zamarripa Aguirre, descartó que el asesinato estuviera vinculado con su labor periodística, a pesar de que los hechos indicaban lo opuesto. Su computadora personal y una memoria USB fueron robadas durante el crimen. Nieto escribía sobre corrupción y criticaba a los políticos locales”.
Artículo 19 también documentó, dice el informe, “una amenaza, un ataque cibernético, un ataque con material explosivo (incendiaron el coche de un periodista), dos casos de mujeres periodistas lesionadas, un intento de robo, tres bloqueos informativos, dos actos intimidatorios y una detención arbitraria”. Guanajuato, pues, contribuye al panorama nacional del miedo.
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