SOMOSMASS99
Aldabi Olvera / Masde131
Ciudad de México / Domingo 20 de marzo de 2016
Después de pasar casi tres años encerrada en prisión, la comandanta de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC-PC) Nestora Salgado, obtuvo su libertad y dio un primer mensaje sincero, potente, sin tapujos.
Uno a uno, la comandanta fue abordando temas dolorosos para su natal Guerrero y para México: la lucha de las mujeres contra la violencia y su papel como autoridad comunitaria, las agresiones contra pueblos indígenas que ejercen sistemas de justicia propios y el encierro de activistas por motivos políticos, la falta de ética de medios de comunicación y la violencia de las cárceles.

- Muestras de apoyo y júbilo tras la liberación de la comandanta.
Sin embargo, Salgado insistió en que seguirá luchando en su pueblo, Olinalá, aunque “irá a donde tenga que ir”, por lograr la liberación de sus nueve compañeros de la CRAC-PC todavía encerrados en distintos penales del estado, y añadió que también luchará por los más de 500 presos políticos de México que ha contabilizado el Comité Nacional por la Libertad de los Presos Políticos.
Nestora finalizó con un llamado fuerte a quienes estaban presentes: mirar la realidad de las comunidades, de los pueblos lejanos, la situación de violencia en la que viven.
Para acercarnos a esa realidad, esbozo estos apuntes.
Nestora, las mujeres, la violencia
Comandanta es el título que Nestora ganó.
Así es como le dicen quienes integran la Policía Comunitaria, así es como le dicen las personas que habitan los pueblos de Guerrero.
Los lingüistas dirán que comandante es una palabra neutra, que se puede usar para los dos géneros. En este caso prefiero abandonar la neutralidad y decir también comandanta.
La historia de las mujeres de Guerrero que acompaña la comandanta es dura. Al comenzar la primera conferencia de prensa de Nestora en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, filas de policías comunitarios hicieron valla y después se colocaron detrás de Nestora. Entre ellos, hay varias mujeres; algunas, esposas de los integrantes de la CRAC-PC que siguen detenidos.
Agustina García, esposa del comunitario preso Arturo Campos es la primera en hablar:
“Como esposa de Arturo Campos, consejera de la casa de justicia de El Paraíso, municipio de Ayutla de los Libres, estoy exigiendo libertad de mi esposo encarcelado injustamente. Hoy es la audiencia de mi esposo y otras compañeras esposas están en la audiencia”.
María habla del derecho de los pueblos indígenas, de la situación en la que el gobierno del estado tiene a las comunidades, de agresiones que su familia ha sufrido. Estas mujeres acompañan a Nestora.
En su turno, la comandanta relató:
“Madres me pedían justicia, porque despedazaban a sus hijos, es horrible ver cuando una madre no se puede despedir (de su hijo) porque se echó a perder sin que lo encontraran, es doloroso, no se puede describir”.
No hay palabras, decía Salgado, para decir lo que vivió en prisión.
Insistió en que un delincuente sabe que está pagando en la cárcel, pero una persona que no cometió delito lleva un peso grande. Incomunicada, sin poder hablar con otras personas, había veces que Nestora no tenía ni un libro, ni un peine a la mano.

- Estoy libre porque soy inocente, dijo la activista en conferencia de prensa.
“Conmigo se ensañaron”, cuenta, “es horrible que haya pagado por un delito que no cometí, por defender a mi pueblo”.
Alrededor de Nestora creció una campaña, muchas mujeres le prestaron su voz y su imagen. Mujeres de todo el mundo la respaldaron. Su hija y su hermana fueron fundamentales para dar a conocer su caso por distintos foros en el país.
Salgado vivió en Seattle y trabajó como niñera. Al volver a su pueblo, poco a poco cayó en cuenta de su situación. No necesitó recibir un agravio, relata, para enrolarse en las filas de la Policía Comunitaria.
“No represento partido ni color, represento a mi pueblo digno, mujeres que dan su vida, estuvimos luchando por la dignidad a costa de nuestra vida”, recalca Nestora.
*Compartimos “Nací para ser libre”: Nestora, originalmente en la página del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.
Nestora, 500 más
“Estoy aquí demostrando mi inocencia, que sólo era castigada por defender a mi pueblo. Sigo adelante porque nos faltan 500 presos. Voy a lograr la liberación de mis compañeros, estaré presente en las luchas por los pueblos”, asevera la comandanta.
Ausencia, esposa del policía comunitario preso Gonzalo Molina, lee una carta:
“Compañeros y compañeras, desde el CERESO de Chilpancingo: La libertad de Nestora es de los pueblos y comunidades indígenas. Queda demostrado que la CRAC es legítima. Estamos presos por los mismos delitos. Nuestros pueblos sufren miseria, y represión. Les hago un llamado para que no abandonen nuestros pueblos y comunidades”.
“Hay muchos presos de conciencia y nadie los voltea a ver, ¿por qué no encarcelan a delincuentes y terroristas? Los que hacen el bien están en prisión”, dice María Patrón.
Estar en la cárcel por divulgar atropellos, por difundir violaciones de derechos humanos, por defender la naturaleza: el pan de cada día en México. Un mapa sobre los presos políticos del país debería ser interactivo, cambiante. Sale de la cárcel un indígena tsotsil, un vocero yaqui, pero entran cuatro o cinco profesores oaxaqueños o abogados poblanos. Siempre hay más, y más, y más presos.
En las prisiones de México hay golpes, castigos, humillaciones. Al hospital donde estuvo Salgado después de su huelga de hambre llegaban presos con las vísceras destrozadas por los golpes de la policía: “No es posible que el gobierno los tenga tan abandonados, serán delincuentes pero son humanos”. Seas inocente o no, la cárcel en México es racista, colonial, está hecha para hundir al ser humano.
En Oaxaca, por ejemplo, hay 60 presos políticos: los presos zapotecos de la región Loxicha llevan casi veinte años en prisión. También hay varios profesores detenidos. Durante la conferencia de prensa, Nestora alzó el retrato de la profesora de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación Sara Altamirano, detenida por supuesto secuestro.
“No sólo los comunitarios son encarcelados, sino todo aquel que se organiza para defender su tierra, agua, la educación, son encarcelados”, dijo en la conferencia de prensa Giovanni Torres, actual comandante de la CRAC-PC de Olinalá.
Pienso en los presos nahuas de San Pedro Tlanixco, presos en Almoloya, Estado de México, y en el activista tsotsil Alejandro Díaz Sántiz, quien se encuentra en pésimas condiciones en el Cefereso de Villa Comaltitlán, casi en la frontera con Guatemala. Tantos, tantos presos.
Por eso, la CRAC-PC apoyó la creación del Comité Nacional por la Libertad de los Presos Políticos. Las primeras reuniones del Comité se llevaron a cabo en Puebla y Oaxaca. El tercer encuentro nacional por los presos será el 23 y 24 de abril, precisamente en Olinalá, el pueblo de Nestora.
Salgado hizo la invitación:
“Les pido el siguiente paso, la lucha por los 500 presos e invito a los estados que tienen presos que se unan y que nos apoyen llevando esta campaña”.
Nestora, los indígenas, una vieja/nueva forma de justicia
Ñuu Savi, me’phaa, náhuatl; las policías comunitarias de Guerrero son mayoritariamente indígenas.
Aunque algunos de sus integrantes son mestizos, la organización, el reglamento, el modo de rendir cuentas, y especialmente el concepto de reeducación y reinserción es indígena.
Nestora pidió respeto a la forma de organizarse de los pueblos indígenas de Guerrero. A pesar de su encarcelamiento, insistió en que, a final de cuentas, lograr su libertad “dignifica a nuestros pueblos”.
La prisión como espacio de dignidad, donde se puede seguir libre, donde se lucha también, es la prisión de indígenas; muchos van a dar a la cárcel por pobreza, otros, por no entender el castellano. También por defender la tierra, el agua, a sus seres queridos, por levantarse en armas. La población indígena abarrota las cárceles de México.

- El pueblo de San Mateo Atenco, como muchos otros que luchan por la tierra, el agua, por los desaparecidos, acompañaron a Nestora el día de su liberación.
En uno de los momentos más emotivos de la conferencia, Salgado miró hacia atrás, hacia los policías comunitarios que la acompañaron desde el penal. Hombres de rostro moreno que llevaban carteles con sus compañeros prisioneros. Nestora lo describió mejor; hombres de campo, trabajadores, campesinos que se levantaron hartos de su situación.
Ellos, dijo la comandanta, son quienes ven en sus pueblos desfilar a políticos en campañas, los saludan de mano, pero después ya no regresan: “ya no lo quiere ver por su sudor y guaraches”.
“Cómo nos han atacado como gente indígena. Tal vez porque somos mixtecos o no tenemos dinero y el estado nos humilla”, insistía María Patrón.
“Esta playera para nosotros es sagrado, y esta gorra es sagrado”, dice María Patrón, vestida con el uniforme oficial de la CRAC-PC: “Nadie nos va a quitar esa gorra y playera”.
“¿Acaso no tengo derecho por ser indígena”, preguntó.
El gobierno estatal publicó la Ley 701 de Reconocimiento de Derechos y Cultura Indígena del estado de Guerrero en 2011. Bajo esta ley, las policías comunitarias indígenas son legales.
Secuestro, extorsión, cobro de piso, los sufrimientos diarios en Guerrero, relata Torres: “En Olinalá con presencia de ejército y policía eran incapaces de darnos seguridad”.
Pero relata que cuando las comunidades se levantaron contra esa situación, fueron reprimidas.
“Las comunidades no le piden nada al gobierno, sólo que los deje vivir como pueblo, con su sistema de justicia”, recuerda.
Nestora, los medios, la solidaridad
Sobre los medios de comunicación, estas fueron, íntegras, las palabras de Nestora:
“Los medios me hicieron imagen de secuestradora, asesina y ratera”.
Para muestra, basta este texto de Reporte Índigo del 2014.
En Televisión, cuenta la comandanta, fueron los ataques más virulentos contra ella. Fue en los medios donde Isabel Miranda de Wallace comenzó a declarar contra Nestora, quien asegura que ya perdonó.
“Me llena de tristeza que muchos medios no llegan a donde los necesitamos. Si supieran las denuncias de nuestros pueblos y gente que nadie la voltea a ver. No hay una voz para ellos. Les pido que si tienen gusto por el periodismo que volteen hacia nuestros pueblos necesitados y gente que tienen denuncias”.
(Un jalón de orejas).
“Es distinta la realidad de los pueblos a la realidad de la ciudad. Hay miseria, dolor, necesidad. Volteen sus ojos a los pueblos, eso no lo saben, volteen sus ojos”.
Algunos de esos pueblos, Atenco en el Estado de México, familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa y las comunidades opositoras a la presa La Parota estuvieron presentes en la primera conferencia de Nestora. También intelectuales, políticos, activistas estuvieron presentes no sólo en esta conferencia, sino en toda la campaña por la libertad de la comandanta comunitaria.
La solidaridad es el pilar de la búsqueda de libertad por los presos políticos. Detrás de los presos políticos hay una enorme causa, hay una comunidad, hay ideas. Hablar con un preso político da profundidad a la vida. Sacar su voz, hacerla volar, muestra no hay fronteras para la verdad.
Grisel Rodríguez Salgado, hija de Nestora, enlistó a organizaciones estadounidenses de migrantes, a la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Seattle, a la gente en México que las apoyó. Relata que, al principio, sólo se extendía la palabra de la familia, pero poco a poco se fueron sumando organizaciones. También mencionó las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
“Mi mamá salió por ser inocente, no por permiso de nadie. Y por la ayuda de ustedes presentes”.
Nestora finalizó así:
“Mi lucha sigue, Nestora no se vende ni negocia con nadie y lucha por su gente. No le vengan a ofrecer un puesto político. Soy inocente, logré salir de prisión porque soy inocente”.
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