SOMOSMASS99
Roberto Gómez Palacios / SomosMass99
Guanajuato, Gto. / Jueves 5 de mayo de 2016
La actual Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) tiene rasgos propios que la caracterizan y la identifican dentro de las otras orquestas del país. Producto de la fusión de dos orquestas que convivían juntas hace 25 años en la capital del estado de Guanajuato, tiene una población cosmopolita, músicos de varias partes del mundo, del país y de Guanajuato. Ha realizado giras para participar en los festivales que se realizan dentro del país y giras internacionales a Egipto, China e Italia, en 2014.
Al cumplir 60 años, la Universidad de Guanajuato editó un libro que en la contraportada comenta: “Por lo general infrecuente, la celebración de una Orquesta Sinfónica es un asunto especial desde donde se mire, vista su permanencia en el tiempo y su inclusión en el gusto público”.
La OSUG realizó su primer ensayo el 11 de febrero de 1952 y su primer concierto el 25 de abril de ese mismo año, fecha por la que ahora cumple sus primeros 64 años. Y lo festeja con un concierto que se llevará a cabo este viernes 6 de mayo en el Teatro Juárez. El programa estará integrado por la Flirtatius Dance, obra basada en ritmos africanos del compositor Jan Kuhr. En segundo lugar, la maestra Marina Meerson interpretará el Concierto para Violín no. 1, en sol menor, de Max Bruch. Y por último se tocará la Sinfonía Fantástica de Héctor Berlioz. La orquesta será dirigida por Roberto Beltrán Zavala, su actual director titular.
Las orquestas, un mundo
El cumpleaños de la OSUG es también motivo para tener en cuenta que aunque existen cada vez más y mejores escuelas y conservatorios de música en el país, todavía no podemos hablar de que se haya creado una tradición o una escuela musicológica mexicana propiamente dicha. A nivel nacional no abundan los críticos o ensayistas musicales.
¿Cómo se forma un músico de orquesta? La preparación, la formación de un “atrilista”, de un músico de Orquesta Sinfónica, idealmente comienza casi en forma paralela a su preparación académica, a los cuatro años, después de un año en el jardín de infantes. Es deseable que los padres le den tiempo, espacio y maestros para que comience a estudiar violín y/o piano. Así al paso de los meses va incluyendo en su rutina diaria las clases y los ejercicios musicales volviéndose una costumbre en él. Cuando esté por cumplir sus estudios en la escuela primaria ya conocerá los instrumentos de las diferentes familias de la orquesta y podrá decidir a qué instrumento le dedicará el mayor empeño y tiempo posible. Cumplidos los quince años, al ingresar a la educación media superior, estará dedicado a un bachillerato orientado a las artes, habiendo optado por la especialidad de música y, dentro de sus estudios, su orientación pasará a ser la de un instrumentista. Entonces sus padres y él estarán seguros de realizar una carrera de atrilista de orquesta. No es raro encontrar jóvenes que con éxito presentan un examen de oposición por convocatoria para ingresar a una orquesta profesional. O sea que han estudiado su instrumento un promedio de catorce años.
Antes, a lo largo de sus estudios se habrá encontrado con expresiones como: “No sé para qué quieres estudiar conmigo” y hallado algunos maestros decididos a convertirse en sus segundos padres. En cambio su ambición siempre será la de encontrar el mejor maestro, aquel realmente bueno en quien se pueda creer y decidirse a dejar de lado una vida “normal”. No televisión, no fiestas con los amigos de la escuela o con los vecinos. Sus amistades las realizará en el conservatorio. Se volverá solitario por necesidad y no debe dudar en acudir a terapia si cree que puede servirle debido a esa soledad.
Ya en la orquesta el joven o aún el experimentado músico puede hallarse, después de los aplausos que le brindan sus nuevos colegas al recibirlo, en una situación incómoda: no conoce o no le agrada del todo el repertorio que acostumbra la institución. Las sinfonías “grandes” de Mahler y Bruckner, no son de su agrado y Mozart puede resultarle aburrido. Total, puede sentirse incómodo y desorientado. La dinámica de su nueva orquesta suele ser muy diferente a la que conoció en sus anteriores trabajos o en sus estudios en las escuelas de música o en las orquestas estudiantiles en las que hubiera participado anteriormente. Es más, algunos jóvenes instrumentistas no tienen la menor idea acerca de lo que es tocar en una orquesta profesional, ni qué pasa alrededor de ella o cómo adaptarse a ese nuevo trabajo. Sí toca una pieza que no es habitual para él o para ella, tiene que fijar su vista en la partitura, lo cual resulta complicado si también trata de mirar al mismo tiempo al director para poder seguir sus indicaciones. Todo se reduce a un trabajo mental de aceptación y de humildad.
Luego observará a los compañeros, se dará cuenta que son buena gente y además tranquilos. También que entre ellos se forman grupos, los amigos del director, los amigos de la administración, los que suelen organizar fiestas, el grupo que se reúne para fumar marihuana, los que exigen condiciones especiales para las giras, los que se quejan de todo y critican todo, los que se siente espíritus libres, los que siempre platican y bromean con su socio de atril. Los “news” digitales que pase lo que pase no logran prescindir de su tableta y/o su celular. Los que siempre llegan tarde, los que siempre tienen huesos extras. Los artistas que siempre se la pasan hablando de directores, solistas, grabaciones, orquestas y de críticos musicales. Rápido caerá en razón de que ha perdido la libertad, no puede tener iniciativas musicales, ni ideas musicales. Las iniciativas y las ideas provienen del director. Esa es su función.
Así y con todo, cada orquesta tiene una identidad y una personalidad propia.



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