SOMOSMASS99
Redacción /SomosMass99
Ciudad de México / Jueves 12 de mayo de 2016
Los gobiernos de Cuba y Venezuela sostuvieron, por separado, que la destitución de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, constituye un «golpe de Estado parlamentario-judicial disfrazado de legalidad» y que se trata de un proceso llevado a cabo «mediante farsas jurídicas de las cúpulas oligárquicas y fuerzas imperiales (…) para sustituir la soberanía popular, poniendo en riesgo la constitución y la democracia».
A través de un posicionamiento difundido por su embajada en México, el gobierno cubano dijo que «hoy se consumó un paso fundamental para los objetivos golpistas. La mayoría de los senadores brasileños decidió continuar el proceso de juicio político contra la presidenta legítimamente electa de Brasil, Dilma Rousseff, y con ello, separarla ‘provisionalmente’ de su cargo por un período de hasta 180 días, en que el Senado debe decidir, mediante el voto de dos tercios de sus integrantes, la destitución definitiva.
«Se trata, en realidad, de un artificio armado por sectores de la oligarquía en ese país, apoyados por la gran prensa reaccionaria y el imperialismo, con el propósito de revertir el proyecto político del Partido de los Trabajadores, derrocar al gobierno legítimo y usurpar el poder que no han podido ganar con el voto electoral.
«Lo que ocurre en Brasil es parte de la contraofensiva reaccionaria del imperialismo y la oligarquía contra los gobiernos revolucionarios y progresistas de América Latina y el Caribe, que amenaza la paz y la estabilidad de las naciones, contraviniendo el espíritu y la letra de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada en la II Cumbre de la CELAC en enero de 2014 en La Habana por los jefes de Estado y de gobierno de la región».
Citó las palabras del presidente Raúl Castro Ruz del pasado 29 de diciembre, en la clausura del VI Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional de Poder Popular, para alertar que “la historia demuestra que cuando la derecha llega al gobierno no duda en desmontar las políticas sociales, beneficiar a los ricos, restablecer el neoliberalismo y aplicar crueles terapias de choque contra los trabajadores, las mujeres y los jóvenes”.
A su vez, el gobierno de Venezuela hizo público rechazó categóricamente el «Golpe de Estado parlamentario en curso en Brasil que, mediante farsas jurídicas de las cúpulas oligárquicas y fuerzas imperiales, pretende el derrocamiento de la presidenta Dilma Rousseff, para sustituir la soberanía popular, poniendo en riesgo la constitución y la democracia».

- El gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, también rechazó la destitución de Dilma Roussef.
Sostuvo que «el Golpe de Estado en desarrollo ha sido fraguado desde el momento mismo de la elección de la presidenta Dilma Rousseff, mediante la aplicación de acciones vinculadas al golpe suave, como el sabotaje, la desinformación, y la mentira, llegando al extremo de pretender impedir la realización en Brasil de eventos deportivos de gran trascendencia mundial con el propósito de desprestigiar al gobierno y sus autoridades.
«La República Bolivariana de Venezuela no tiene dudas que todas estas acciones forman parte de la embestida oligárquica e imperial contra los procesos populares progresistas y de izquierda con el único fin de reimponer los modelos neoliberales de exclusión social y expoliación de nuestras riquezas naturales que trajeron consigo pobreza y atraso para nuestros pueblos y acabar así con los modelos democratizadores».

Comparte en Facebook
Twittéalo








