SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
León, Gto. / Lunes 13 de junio de 2016
Gabriela Arriola Cadena es una joven que, junto con Pablo Garciagómez Siverston, creó la agrupación Red Alebrije hace menos de un año. Lo hicieron con el propósito de impulsar la autogestión comunitaria. Una idea surgida de la convicción de que «una mejor ciudad, un mejor estado, un mejor país y un mundo mejor son posibles”.
En eso cree, en eso sueña, pese a que la situación política, económica y social en León, Guanajuato y el país es muy compleja. “¿Que estamos luchando contra un monstruo? Sí. ¿Que está difícil? Sí, y mucho. Pero si perdiéramos la esperanza, perderíamos todo«.
El primer trabajo que realizaron como organización fue en la colonia El Faro, en la zona de San Juan Bosco, donde vive una población con problemas de inseguridad, marginación y los jóvenes están desatendidos. La intención fue estimular a la comunidad para que sus habitantes tengan la capacidad de resolver sus propios problemas y transformar su entorno.
“Primero dijimos que el objetivo era detonar la participación ciudadana. O sea, una relación horizontal y autónoma respecto del gobierno, porque ahí hay muchos intereses políticos y económicos involucrados. Yo creo que no podemos hablar de una verdadera democracia, por ejemplo, porque todavía no ocurre que las personas realmente tengan poder”.
¿De dónde surge el interés de contribuir a la autogestión comunitaria? Bueno, responde Gabriela, no es algo mágico ni instantáneo. Es que viene desde la infancia, “desde que estás en la familia y se da el pensamiento crítico, desde que escuchas a tus papás hablar de política. Pertenecer a la clase media te coloca en una situación privilegiada, porque te da una conciencia social diferente a si te encuentras en alguno de los extremos. Yo creo que también la escuela, yo estudié en la UNAM y ahí hay mucha conciencia social, obtienes una formación distinta, de investigación y de pensamiento crítico. Entonces siempre estás pensando en lo que pasa a tu alrededor y en qué puedes hacer al respecto. Desde la prepa estaba pensando qué podía hacer para cambiar la realidad”.
Ese fue el contexto en que tomaron la decisión de trabajar en El Faro, un lugar para poner en práctica sus ideas. Y luego, en octubre, cuando se enteraron de la tala de árboles en el bulevar Hidalgo para dar paso a la cuarta etapa del Sistema Integral de Transporte (SIT) y que los vecinos se organizaban para defender ese espacio público, decidieron unirse en apoyo a quienes formaron la agrupación Déjame Plantado. “Hicimos todas las manifestaciones que hubo que hacer para que se escucharan las propuestas de los vecinos. Empezamos a acompañar a los vecinos y tratamos que las personas participaran cada vez más.
“Creo que la injusticia social, definitivamente, es lo que prevalece en esta ciudad, y me atrevería a decir que así es en este país. Sí creo que estamos todos interconectados y al menos a nosotros nos duele ver y vivir la injusticia social todos los días. Quizá tú tienes la posibilidad de decir comí hoy, pero hay otras personas que no. O por ejemplo, puedes decir que tienes la oportunidad de subir a la Oruga o de tener coche para transportarte. Es un privilegio que tiene un sector de la población, pero hay otro que no tiene de otra que subirse a la bicicleta o irse caminando porque no tiene la posibilidad de gastar en el transporte público, que es muy costoso y además de muy cuestionable calidad”.
En el intento de evitar que el municipio cortara los árboles y de que se ampliara la mancha de concreto, descubrieron que hay muchas personas, más de 300, “que tienen que ir por sus hijos y se la tienen que rifar abajo de la banqueta” y que otros han tenido que desviar sus rutas porque no hay condiciones de seguridad vial para ellos.
“Aquí en León solo se invierte para ciertos sectores y donde se tienen ganancias para unos cuantos. Esa es la forma en que opera la ciudad, muy lejos de la equidad y donde las personas con mayores desventajas no tienen oportunidades. Es ahí que se transgreden los derechos humanos. Es decir, si yo no tengo para pagar un coche o el transporte público, si no puedo destinar ese porcentaje de mi ingreso para transportarme, tengo que transitar en bicicleta o a pie pero no en condiciones de seguridad, tengo que jugarme la vida para ir a mi trabajo. Pero si traes carro, entonces sí, bien padre. Te das cuenta que el sistema, no sólo el de movilidad, es uno que promueve la discriminación. Ahí empezamos a ver los focos rojos, muy rojos”.
También se dieron cuenta que muchas de las personas que transitan por el bulevar Hidalgo viven en Los Castillos, de Echeveste, de los alrededores al bulevar Hidalgo y, más aún, que el 30 por ciento de quienes circulan en bicicleta son adultos mayores “que no han tenido acceso a pensiones ni a jubilaciones y que medio sobreviven de talachitas, sin ninguna seguridad social. Hay señores de 70 y tantos años que viven en condiciones muy precarias y que lo único que tienen es la bicicleta. “Entonces si primero estábamos viendo que no cortaran los árboles, luego nos empezaron a doler las cosas que vimos que pasan y todavía más triste porque a nadie le interesa”.
Una pérdida de tiempo, absolutamente
Gabriela cuenta que fue frustrante la actitud que tomaron las autoridades municipales, pues a pesar de los intentos para que se abrieran al diálogo y que lograron reunir alrededor de cinco mil firmas contra la tala, “toda la energía que pusimos para conseguir las citas, de estar ahí, para pedir que nos escucharan, no sirvió de nada, no hicieron caso a nada. No aceptaron nada de lo que les propusimos, y no eran difíciles de hacer, como respetar el camino de los ciclistas, mover el paradero de camiones una cuadra para salvar 60 árboles.
“Ahí surge ese no me voy a quedar sentada con los brazos cruzados un minuto más. Toda mi vida he contemplado eso y he sido solamente un espectador de esta injusticia social, ya no más. De hecho llegamos a la conclusión de que ser espectador te convierte en cómplice. Y cuando te cae ese veinte, dices: ‘ahora ya no seré espectador, vamos a actuar’”.
La segunda quincena de marzo, Vanessa Murillo, Consuelo Hernández, Ricardo Gómez Escalante y Gabriela fueron golpeados por policías municipales cuando intentaron evitar que trabajadores contratados por el municipio reanudaran la tala. Incluso, Ricardo Gómez y Arriola fueron detenidos. Ahora, la joven cuenta que después de todo lo que tuvieron que pasar, de las denuncias que siguen en proceso, “porque te la hacen bastante cansada, te das cuenta que buscar el diálogo fue bastante frustrante. Hubiera sido mejor que nos pusiéramos a trabajar con la comunidad. Fue un desgaste totalmente inútil. Sí, es lo que decimos. La democracia en este país es totalmente cuestionable. Te hacen creer como que sí te van a escuchar y te dan una esperanza de que no vas a tener que llegar a un conflicto. Por eso llegamos a la convicción de que no hay otra vía que la autonomía, la organización autónoma. Y aquí es donde surge la idea de recuperar tu espacio, de que te cae el veinte de que ya no vas a seguir siendo cómplice de un sistema que promueve la injusticia social y, además, de que todos somos víctimas de lo mismo”.
Aún así, Gabriela Arriola es optimista. Si bien ante tantos problemas que se viven en León y en el estado, y a pesar de que las distintas agrupaciones civiles que han surgido se encontraban fragmentadas, dispersas, “los ecologistas por acá, las feministas por allá, luego los de la cultura y los de derechos humanos”, han empezado a unir voluntades “porque todos estamos contra lo mismo: el autoritarismo, contra la zozobra del autoritarismo de los grupos de poder que están llevándonos a la ruina”.
«La vida en nuestras propias manos»
Considera que como están las cosas, con las desapariciones, asesinatos, la corrupción, “hemos llegado a la conclusión de que no hay otra solución que la organización ciudadana. Estamos conscientes del escenario en la ciudad, en el país; tenemos el convencimiento real de que urge crear una red de colaboración con grupos de diferentes visiones, pero que finalmente vamos por lo mismo: recuperar la ciudad para los ciudadanos, recuperar la calidad de vida para las personas y de manera autónoma, inclusive. Vamos a tomar nuestro destino y el de la ciudad en nuestras manos. Por eso es importante el proyecto Recupera tu Espacio, un proyecto como muchos, pero con la fuerza de todos. Van construyéndose cosas, pero ves también que la inseguridad, la violación de derechos humanos, la contaminación, los abusos, los feminicidios van mucho más rápido que la organización de la sociedad. Por eso es urgente empezar a generar actividades que permitan que esa organización de la sociedad sea más rápida y más sólida, que trabaje en red”.
– ¿Adónde quieres llegar?
A lo que he llegado en todos estos años es a darle valor a mis sueños. O sea, he llegado al punto de que no voy a vender mis sueños por un sueldito. A lo mejor me las voy a ver más duras, pero puedo seguir soñando. No sé hasta dónde, pero sé que puedo seguir soñando. Es lo que nos sostiene a algunos. No sé si a la mayoría, pero creo que a muchos. Creo que somos mayoría los que le damos prioridad a los sueños, al amor, a los niños, a la naturaleza. ¿Que estamos luchando contra un monstruo? Sí. ¿Qué está difícil? Sí, y mucho. Pero si perdiéramos la esperanza, perderíamos todo, hasta la razón de vivir.
“En las últimas elecciones hubo campañas por el voto nulo. A mí me tocó presenciar que se hablaba de anular el voto o de abstenerse. O sea, la discusión ya llegó a ese grado. Así está la situación política en nuestro país y si no hay ya ninguna confianza ni credibilidad en el sistema de partidos, estar esperando tres años para ir a anular mi voto sería lo más absurdo. Entonces sí, es recuperar nuestros propios espacios y tomar la vida en nuestras manos. Es lo que sería una verdadera democracia, que la decisión esté en el pueblo. Dejar de aplaudirles cuando llenan de trasnacionales la ciudad, de que traen más inversiones extranjeras para que nos esclavicen más rápido, para que se lleven nuestros recursos naturales y además nos exploten. O sea, eso ya no aplica y ya somos muchos los que nos damos cuenta”.




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