SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 15 de julio de 2016
Por boca del presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos Walther, el pasado martes los empresarios advirtieron que su paciencia se agotó, aludiendo a los trabajadores de la educación que se oponen a la mal llamada “Reforma Educativa”.
Alegan pérdidas económicas y que “la convivencia pacífica y el ánimo social han sido violentados y deteriorados con intensidad…”, refiriéndose a las entidades donde más se manifiestan los trabajadores de la educación, con apoyo de algunos sectores de la población.
A esos empresarios, los que conforman la oligarquía en México, lo único que les interesa son sus ganancias y si no las consideran suficientes en nuestro país, simplemente llevan su capital a otras partes.
Y la convivencia pacífica y el ánimo social que han sido violentados y deteriorados es algo a lo que ellos en gran medida han contribuido, pues a través de Mexicanos Primero, han sido recalcitrantes impulsores de esa “reforma”, buscando con ello que el sistema educativo produzca personas acríticas y sumisas a los poderosos; de modo que son ellos los causantes de ese ambiente social.
Y si de ganancias se trata, imaginemos cómo estará la paciencia de quienes desde de hace 29 años ven como día con día pierde valor su salario y para (sobre) vivir tienen que dedicar más tiempo a trabajar o incorporar a otros miembros de la familia a esa actividad.
O bien, imaginemos a los trabajadores de la educación, con tres años en resistencia en la defensa de sus derechos, la educación pública y contra la imposición de la reforma, ¿cómo estará su paciencia si a los empresarios, una vez que le exigieron a Enrique Peña Nieto, les tomó tres días para que se eliminaran aspectos de la ley anticorrupción que consideraron lesivos a sus intereses?
Y si vamos al pueblo, que desde hace más de medio siglo oye siempre las mismas promesas sexenales y sus condiciones y calidad de vida en lugar de mejorar se degradan cada día, situación que se agudizó en las últimas tres décadas, ¿en qué grado de saturación estará su paciencia?
Y las condiciones de pobreza, inseguridad, despojo, violencia, desigualdad e injusticia en que actualmente vive la mayoría de nuestro pueblo son consecuencia directa del afán de lucro de esos quejosos empresarios, los oligarcas, fieles servidores o aliados en algunos casos del capital extranjero, que son quienes realmente detentan y ejercen el poder en México, cuya ceguera y obsesión por la ganancia les impide valorar el descontento social y en vez de resolverlos, agudizan los problemas.
Existe una cita bíblica que, palabras más o menos, reza: quien siembra vientos cosecha tempestades, la que parece ajustarse a lo que actualmente se vive en nuestro país. El grupo en el poder se ha esmerado en exacerbar las contradicciones que él mismo ha creado y sus mecanismos de control se agotan y son cada vez más ineficientes; por otro lado, en diferentes sectores del pueblo ha surgido la necesidad de organizarse para enfrentar a las causas de su grave situación.
Cuando esas tempestades empiecen a unirse, descubran a su enemigo común y la paciencia de la inmensa mayoría de los de abajo se agote, no habrá dique u obstáculo que contenga o impida cambiar este injusto estado de cosas e instaurar uno en el que se pueda vivir dignamente.
[1] Periódico La Jornada Miércoles 13 de julio de 2016, p. 8. Nuestra paciencia se agotó, afirman CCE y Coparmex[2] Una nota en línea del 12 de febrero de 2015 consigna que cada trimestre de Peña han salido de México 9 mil millones de dólares. http://elbarzon.mx/2015/02/con-epn-aumento-36-la-salida-de-dolares-el-barzon-van-mas-de-63-mmdd-asegura/
* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular de Salamanca, Guanajuato.
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