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De cómo el capitalismo cae del cielo… «Independence day: resurgence»

Diálogo País / Para Ver, Oír y Comer / Top News / 27/07/2016

SOMOSMASS99

 

Israel Espinosa Ramírez / Másde131

Martes 26 de julio de 2016

 

El fin de semana fui a ver la película Independence day: resurgence. No tengo una excusa, simplemente se me antojo verla, e independientemente de todos los lugares comunes que se puedan decir de una película dominguera como ésta, saqué varias conclusiones después de tan desastrosa experiencia.

Esta película del director alemán Roland Emmerich (El día después de mañana, 2012, Godzilla, entre otras) tiene todas las cosas que cualquiera espera de una producción estadounidense: muchos efectos especiales, acción, protagonistas que cumplen los estándares de belleza occidental, blanca y de clase media, sin importar que sean asiáticos o afrodescendientes y, principalmente, el clásico discurso patriótico que apela a las emociones ante la amenaza de que la Tierra sea arrasada por una fuerza extraterrestre… Una obra maestra.

Al salir de la sala comentamos mi pareja y yo que es interesante la representación de las alienígenas como una fuerza de ocupación capitalista cuyo fin es hacerse de los recursos más preciados de la Tierra. Aquí es donde creo que se pone interesante la película, a pesar de lo mala que es.

Al hacer un ejercicio de memoria, podemos darnos cuenta que gran parte de las obras cinematográficas de acción y ciencia ficción de Hollywood tienen ese mismo argumento de origen. En el fondo, todos los seres humanos buscan su beneficio, es decir, no importa la ideología o la región de la que provenga; la humanidad como enemigo sólo persigue un fin económico.

Por supuesto que este planteamiento naturaliza una forma de entender la vida, una forma que de hecho se ha tratado de explicar desde la teoría de la evolución y hasta por orden divino o sobrenatural: el mundo es de quien lo toma, de los emprendedores. Hay un orden natural en el saqueo y la explotación de otros, el individualismo y la avaricia como ética están justificados.

Siguiendo este argumento, la película plantea la llegada de unos extraterrestres que se quieren apoderar del recurso más preciado de la Tierra; ante la amenaza, los estadounidenses organizan un Ejército que se defiende de la invasión y el “despojo”. Algo similar ocurre cuando una transnacional llega a cualquier región del mundo para explotar los recursos naturales para su propio beneficio económico y las comunidades se defienden de dicha explotación que no sólo los dejaría sin recursos, sino que en muchas ocasiones la pérdida de estos puede representar la ruptura de un vínculo con su forma de entender y relacionarse con su entorno más inmediato.

En esta película, los extraterrestres son una fuerza de ocupación capitalista más fuerte y feroz que cualquiera que se conozca, sí, más fuerte que los propios Estados Unidos de América, pero lo que es interesante es que ya no es una cosa de humanos, sino del universo. Los extraterrestres también son capitalistas y son más capitalistas que toda la humanidad junta.

Aunque el acto de las alienígenas acabaría con la vida en la Tierra, pareciera que nos olvidamos que hoy en día la humanidad tiene al borde del desastre la propia vida.  En este sentido, el discurso de esta película da cuenta de la percepción de Occidente sobre la naturaleza como un recurso limitado y un motor de desarrollo, es decir, la naturaleza como una cosa que tenemos que usar para poder expandir nuestra civilización, una muy primitiva según las alienígenas de la película.

La naturaleza debe de ser extraída de cualquier forma para seguir en la ruta del progreso hasta alcanzar a las civilizaciones más avanzadas, aunque esto represente el riesgo de la propia humanidad y la escasez de recursos. Ya habrá otras civilizaciones “atrasadas” a las cuales se pueda despojar.

La adaptación de este planteamiento a la cotidianidad de Estados Unidos permite dar cuenta de que este país pelea contra sí mismo, pero de forma potencializada, una fuerza de ocupación que despoja y se va, ese es el mayor miedo al parecer.

Así, por muchos momentos pareciera que las alienígenas podrían ser una transnacional, un Ejército de ocupación en Medio Oriente, una minera canadiense en la Sierra Norte de Puebla, una hidroeléctrica en las montañas guatemaltecas, un campo de cultivo de Monsanto, los federales en Oaxaca, e infinidad de ejemplos.

Esta película hollywoodense podría ser un espejo del poder, no sé si más clara que otras, pero muy explícita. Una imagen de los miedos del Occidente imaginado e idealizado, el que está en nuestras cabezas, en el que nos reconocemos; un miedo infinito no a los álienes, sino a nosotros mismos como humanidad.

@arqueorock






Luis López




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