SOMOSMASS99
Martha Camacho y Agustín Galo Samario
Guanajuato, Gto. / Jueves 20 de octubre de 2016
- Pensé que nunca me iba a pasar: Mi hija desapareció hace 10 meses
“Es un dolor muy fuerte que vas a sentir hasta que te mueras o encuentres a tu persona”. Habla Jessica, hermana de Cinthia Paola, desaparecida el 4 de octubre de 2016 en San Luis Potosí. La acompaña Carolina, mamá de Zoé Zuleica, una niña de 5 años desaparecida el 27 de diciembre de 2015 también en esa entidad. Ambas recorren las ciudades de los estados vecinos para difundir los rostros de sus familiares, en una lucha que afirman no terminará hasta encontrarlas.
Llegaron a Guanajuato con el apoyo y acompañamiento del Centro de Derechos Humanos Samuel Ruiz. Su director, Ricardo Sánchez García, explicó que los casos de Zoé Zuleica y Cinthia Paola se dan en un contexto de desapariciones cada vez más frecuentes en San Luis Potosí, sobre todo en el periodo de 2009 a 2011, «cuando el gobierno de Calderón le declara la guerra supuestamente a la delincuencia organizada».

- De espaldas, Ricardo Sánchez, director del Centro de Derechos Humanos Samuel Ruiz de SLP. | Foto: Agustín Galo Samario.
Sánchez García hace un recuento de los sucesos más conocidos: la desaparición en octubre de 2009 de los estudiantes Moisés Gámez Almanza, Marco Antonio Coronado Castillo, Julio César Coronado Noriega y Luis Francisco Medina Rodríguez, secuestrados cuando se dirigían a encontrarse con un amigo en San Luis Potosí. Este caso, «que conocemos como los desaparecidos de (Francisco) Toranzo», gobernador el sexenio anterior, estuvo precedido de la desaparición de otros cuatro jóvenes: Eduardo y José Manuel Cortés Cortés, Carlos y David Magallón Magallón, procedentes de Pajacuarán, Michoacán, de acuerdo al reporte de desapariciones 2013 de Human Rights Watch, habían sido detenidos el 11 de octubre de ese año presuntamente por la policía del municipio de Cárdenas.
Además, dice el activista, está el caso Pirasol, ocurrrido en 2010 cuando un autobús desaparece con 40 pasajeros y dos choferes en su trayecto de Ciudad Valles a Tamaulipas. También hay una familia de cinco integrantes desaparecida en el municipio de Tanquián, donde hay más personas ausentes. Ya en agosto de 2015 desaparecieron una jovencita llamada Karina, Zoé Zuleica y hace poco más de dos semanas Cinthia Paola.
Con el paso del tiempo «se van sumando varios casos. Yo creo que hubo un momento crítico en la zona norte de San Luis (Potosí), de 2009 a 2011. Ya en este año no pueden ser minimizados ni invisibilizados. Que fuera un solo caso, el de Zuleica o el de Cinthia, ya es demasiado grave, pero no son los únicos. Sí hay más desaparecidos».
10 meses sin Zoé
“Ese día fuimos a la fiesta de 15 años de una sobrina del papá de Zoé. Casi a la medianoche la niña se quedó dormida y su papá la llevó a acostar a la camioneta que se encontraba en la entrada del salón, unos 20 minutos después salimos del salón. Cuando abrimos la camioneta la niña no estaba. Me puse a gritar para pedir ayuda, me puse a buscarla por todos lados. El salón de fiestas está en medio de un baldío, en la colonia Genovevo Rivas Guillén del municipio de Soledad de Graciano Sánchez, aledaño a la capital potosina.
«Pedí ayuda a mi familia y hablamos a Alerta Ámber como a la 1:30 de la mañana y llegaron antes de las cuatro, nos ayudaron alrededor de una hora a buscarla. Luego se retiraron ya que dijeron que estaba muy oscuro. La familia de mi esposo, de quien ya me separé, se fue de la fiesta sin brindar ayuda», cuenta Carolina, madre de Zoé Zuleica.
Desde el 27 de septiembre se activó la Alerta Ámber. Mis familiares y yo pegamos volantes por toda la zona donde se ubica el salón. Hasta el día de hoy las autoridades de la Procuraduría de Justicia de San Luis Potosí nos dicen que están trabajando en el caso pero no vemos resultados. Nos apoyaron con un espectacular para colocar la imagen de mi niña, pero lo quitaron a los dos meses para poner publicidad de un informe de gobierno.
Los de Alerta Ámber nos dieron 100 volantes, pero mi familia y yo hemos hecho cientos para pegar por toda la ciudad. Las cosas cambiaron desde que el licenciado Ricardo (Sánchez García, director del Centro de Derechos Humanos Samuel Ruiz) nos apoya, él me acompaña cuando vamos a pedir informes. Desde hace meses hemos participado en entrevistas, marchas y también hemos visitado otras ciudades para difundir el caso y la imagen de mi hija; mi corazón me dice que la vamos a encontrar.
«En ese recorrido he encontrado a otras madres que buscan a sus hijos. En Saltillo conocí a una señora que perdió a un niño de la edad de Zoé, cada una ‘adoptamos’ al hijo de la otra y nos acompañamos en la lucha. Yo difundo su caso y ella el mío».
En medio del bullicio cervantino y del frío mediodía en la capital guanajuatense, Carolina hace una pausa y recuerda los primeros días de la desaparición. “Estuve tres meses en depresión, hasta que mi hijo de 8 años me dijo: ‘mamá, aquí encerrada no vas a encontrar a mi hermanita’. Esas palabras me hicieron salir de mi encierro y desde entonces no he parado. Durante la semana voy a mi trabajo y cuando el licenciado Ricardo me avisa que tenemos una actividad pido permiso para acudir».
¿Cuándo usted conoció la historia de los 43 estudiantes desaparecidos, qué pensaba? «Pensé que nunca me iba a pasar y ya me pasó. Hoy la ilusión de encontrar a Zoé es lo que me mantiene en pie. A veces cuando vamos a una manifestación y tomo el micrófono para decirle a la gente que se unan a la lucha siento que me ignoran; en mi trabajo también recibo críticas. Pero no tengo miedo, estoy fuerte. Nunca me voy a cansar de buscar a mi hija”, asegura Carolina.
Apenas hace 16 días
El día que Cinthia Paola desapareció había ido a dar clases de danza a la escuela de educación especial para niños sordos. Fue el martes 4 de octubre; a las 8:30 de la noche salió del lugar y una alumna la llevó a la parada de autobuses de Constitución y Salvador Nava, dos avenidas muy transitadas, cuenta su hermana Jessica. “A las 8:55 habló a la casa que ya venía, iba a bañar a su hija de año y medio”, prosigue su relato. “Cuando vimos que no llegaba le mandamos mensaje a las 9:30 y su celular estaba apagado”.
En la procuraduría (PGJESLP) dicen que se fue por problemas con su esposo, pero ella no iba a dejar a su hija. «¿Qué madre abandona a una niña?», se pregunta Jessica, quien se ha dedicado por completo a la búsqueda de su hermana menor. En esa tarea acudió un día a una plática con familiares de desaparecidos y conoció a Ricardo Sánchez, del Centro de Derechos Humanos Samuel Ruiz, quien desde entonces la apoya.
De las palabras y testimonios de otras familias que buscan a sus seres queridos encontró el aliento para seguir adelante en la lucha.
Han pasado dos semanas de la desaparición de la joven madre de 26 años. Jessica ha conocido del ir y venir a oficinas gubernamentales. Sobre esa experiencia afirma que no hay sensibilidad ni apoyo de las autoridades potosinas. Y agrega que en San Luis Potosí ocurre “algo muy feo”. Hay muchos casos de mujeres desaparecidas pero el procurador (Federico Garza Herrera) dice que “se fueron con el novio” y no aceptan las denuncias. Pero tan solo desde que mi hermana desapareció ha habido 10 casos más de desapariciones.
Para terminar la plática, Jessica nos comparte su sentir sobre esta dura experiencia: “La primera semana no te da hambre, no te da sueño. Pero hoy estoy aquí para luchar porque mi sobrina tenga a su madre de regreso, todos los días le llama. Y para abrazarla cuando esté de vuelta mi hermana, la chiquita».
Las familias de Zoé Zuleica y de Cinthia Paola han creado páginas de Facebook donde informan de las actividades y noticias relacionadas con la búsqueda. Puede consultarlas en:
https://www.facebook.com/Buscando-a-Zoe-Zuleica-219595498382426/?fref=ts
https://www.facebook.com/buscandoAcinthia/?fref=ts
Foto de portada: Agustín Galo Samario / SomosMass99




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