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Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Martes 1 de noviembre de 2016
El paso de la vida a la muerte es un momento emblemático que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano a través de la historia. Por muchos años, en diversas culturas se han generado creencias en torno a la muerte que han logrado desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella. México es un país rico en cultura y tradiciones; uno de los principales aspectos que conforman su identidad como nación es la concepción que se tiene sobre la vida, la muerte y todas las tradiciones y creencias que giran en torno a ellas.
En México, cada pueblo, cada región, tiene sus propias tradiciones, sus propios usos y costumbres. Pero si hay una tradición que encontramos en cada uno de ellos, es sin lugar a dudas, la celebración del Día de Muertos. Es en ésta, en la que cada familia se prepara para recibir a las almas de los seres queridos que han abandonado esta vida.
El culto a la muerte en México no es algo nuevo, pues los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones desde la época precolombina. Entre los pueblos prehispánicos era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento.

- Ciudad de México.- Rodeados por catrinas, calaveras y cempasúchitl centenas de visitantes acudieron a la tradicional ofrenda de Día de Muertos en el Museo Dolores Olmedo, la cual permanecerá abierta al público hasta los últimos días de diciembre. Este año la ofrenda está dedicada a los artistas plásticos Diego Rivera y Frida Kahlo. Foto: María José Martínez / Cuartoscuro.
El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemora el noveno mes del calendario solar mexica, cerca del inicio de agosto, y se celebraba durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la «Dama de la Muerte» (actualmente relacionada con «La Catrina», personaje de José Guadalupe Posada) y esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos. Las festividades eran dedicadas a la celebración de los niños y las vidas de parientes fallecidos.
Hoy en día la fiesta de Día de Muertos tiene mucho color, pero también sabor; es una fecha ideal para preparar exquisitos platillos típicos y convidarlos a los que nos han dejado, así como para comer en su honor delicias especiales para la ocasión.
El pan de muerto es el rey del menú del 2 de noviembre: espolvoreado con azúcar blanca o roja, cubierto con ajonjolí, de vainilla o de naranja, cubierto con chocolate, relleno con frutas y en decenas de figuras, se encuentra en las panaderías a lo largo y ancho de la república Mexicana. Se dice que las culturas prehispánicas enterraban a sus muertos con un pan para que no sufrieran hambre durante su travesía al más allá, y que de ahí viene la tradición.
Así, desde el 31 de octubre y hasta el 2 de noviembre, México entero se vuelca sobre sus muertos. Esta tradición indígena que es ya desde hace varios años Patrimonio Inmaterial de la Humanidad (según la UNESCO) tiene muchas variantes y opciones, todas ellas culturales, pues el festejo que en el país hacemos a los muertos es parte de nuestra cultura.
Por ello, el Conaculta recomienda algunas actividades para recordar y celebrar estos días en diversos lugares del interior de la república.
El culto a la muerte en Michoacán
Los poblados de la ribera del lago de Pátzcuaro y sus islotes (Quiroga, Janitzio, Ihuatzio y Tzintzuntzan) son por excelencia los lugares donde año con año se celebra la fiesta de muertos.
Aunque muchos de los sitios varían en cuanto a sus ritos y formas de celebración, usualmente los festejos inician el 31 de octubre con la cacería del pato (práctica que se ha ido olvidando, pues el ave está en peligro de extinción en su hábitat lacustre), con el que se preparan algunos platillos para la ofrenda. Un día después se coloca un altar llamado de «angelitos» para los niños muertos y el día 2 se realizan las celebraciones para los difuntos adultos.
El estado de Michoacán incluye más de 900 actividades para estas fechas.

- Mérida, Yucatán.- La Plaza Grande de la Ciudad de Mérida una vez más fue sede de la Gran Muestra de Altares del Hanal Pixán, actividad en la que se refleja las tradiciones y costumbres del pueblo yucateco en estos días en los que se recuerda a los fieles difuntos. El público local, nacional y extranjero pudo disfrutar de comida regional como el pib, hasta escuchar rezos y música popular. Foto: Francisco Balderas / Cuartoscuro.
Morelos, listo para el Día de Muertos
En el poblado de Ocotepec es ya una tradición pasear por sus calles el primero de noviembre y entrar a las casas de los habitantes de la comunidad que, a cambio de una vela o «cera» como ellos le llaman, permiten al visitante disfrutar de sus ofrendas, mientras les ofrecen una pieza de pan de muerto, café o chocolate.
El rito prehispánico en San Luis Potosí
El Xantolo es la fiesta tradicional de los muertos en la zona de la Huasteca. Esta festividad va más allá de la fecha calendarizada del 1 y 2 de noviembre, ya que implica todo un rito. Los preparativos para esta festividad comienzan desde una semana antes, cuando los danzantes, también llamados huehues, asisten al panteón a pedir permiso a sus difuntos para poder rendirles culto. Al terminar las fiestas regresan para agradecer.
Es así como van preparándose y juntando los elementos necesarios para montar el altar de muertos, también llamado arco, además de comenzar a preparar los chichiliques (gordas de horno), pan, pemoles, cuitoncitos, cuhiches, tamales de zarabando, garnachas, bolim, atole, zacahuil, aguardiente, etcétera.
Aquí convergen altares, ofrendas, ceremonias, procesiones, alabanzas, música y danzas de diversos pueblos: chichimeca-jonaz y hñahñu, de Guanajuato; tepehuas, hñahñus y nahuas, de Hidalgo; tének, pames y nahuas, de San Luis Potosí, y popolucas y totonacos, de Veracruz.
Fiestas de Noviembre en Oaxaca
En el municipio de Santa María Atzompa, situado en los Valles Centrales, tal y como lo marca la tradición sus pobladores acuden desde la madrugada de este primero de noviembre al panteón para la Velada a los muertos y así recibirlos y departir con ellos. Los familiares de los fallecidos llevan bebidas como café, chocolate o incluso mezcal, además de comida. Las tumbas las adornan con flores y velas y ahí pernoctan.
En la Costa, estas celebraciones dedicadas a los fieles difuntos y a los angelitos se celebran con mucho respeto y de maneras diferentes, como en Santos Reyes Nopala, cuna de la etnia chatina, donde durante tres días los habitantes conviven día y noche con sus difuntos en un ambiente de fiestas en el panteón local.
Ahí se suelen oír a los tríos o bandas amenizando el ambiente mientras los deudos saborean entre las tumbas exquisitos tamales de iguana, de chepil o el infalible de mole, acompañado del inseparable mezcalito para la grasa.
Lo mismo ocurre en Pochutla, Santa María Huatulco, Puerto Ángel, Pinotepa Nacional y de Don Luis, Jamiltepec, y especialmente en la zona afro-mexicana de Chacahua, ubicada en los límites con el vecino estado de Guerrero.
* Con información de las secretarías de Cultura y Turismo
Foto de portada: Jorge Arturo Pérez Alfonso / Cuartoscuro.

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