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Redacción / SomosMass99
Domingo 11 de diciembre de 2016
Justo en la víspera del día de Acción Global Contra los Plaguicidas que se conmemora el 3 de diciembre, el presidente costarricense Luis Guillermo Solís firmó un nuevo reglamento para la incorporación de más agroquímicos en ese país, considerado uno de los más fumigados del mundo. Se usan anualmente 18.2 kilogramos de ingrediente activo de plaguicida por hectárea.
A través de un comunicado, la Red de Coordinación en Biodiversidad dio a conocer que funcionarios del Ministerio de Agricultura y Ganadería anunciaron que “entre los avances que contempla la nueva normativa, está el registro por incorporación de elementos activos grado técnico que ya hayan sido registrados en otros países miembros de la OCDE”. Según este reglamento cualquier agroquímico registrado en cualquier de los 34 países de la Organización Para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) será admitido en Costa Rica para su registro de forma automática.

- Foto: Frente Nacional de Sectores Afectados por la Producción Piñera.
Para el Frente Nacional de Sectores Afectados por la Producción Piñera (FRENASAPP) de Costa Rica, la medida pone aún más en riesgo la salud de las personas. Señalan que desde hace nueve años las comunidades de El Cairo, La Francia y Milano, en el caribe costarricense, no tienen agua potable. Más de 12 mil personas abren el tubo en casa para recibir un coctel de más de 22 agroquímicos en el agua que se supone para consumo, todos venenos usados en las plantaciones extensivas de piña.
Más recientemente, en junio 2016 se han encontrado también en la zona norte del país casos similares. Por ejemplo, el acueducto comunitario Veracuz de Pital de San Carlos, el cual presenta contaminación con el herbicida Bromacil, usado en las plantaciones piñeras. La afectación alcanza a unas 3 mil 500 personas, debido al manejo irresponsable de la industria que sigue ganando dinero a costa de la salud humana.
La Red de Coordinación en Biodiversidad cuestiona que el gobierno tico considera “un avance” mermar los controles y análisis técnicos nacionales para la entrada de “nuevos” plaguicidas sustituyéndolos por registros hechos en otros países con condiciones ambientales y agrícolas diferentes. De esta manera cientos de plaguicidas serán incorporados como permitidos en Costa Rica sin pasar ni una sola prueba específica para contexto local en materia biológica, climática y productiva.
Responsabilizan a la Cámara de Agricultura, “integrada por cualquier cosa menos por agricultores”, de avalar el ingreso de un arsenal de contaminantes al país. Afirman que la Cámara es un sindicato de empresas transnacionales del agronegocio, presidida y dirigida por Alfredo Volio, el Capitán de la Campaña del “Sí Al TLC”.
Sin embargo, concluyen, hay esperanza. En el marco del día internacional de Acción Contra los Plaguicidas se mostró la gente que se organiza y se pone a trabajar a pesar del mal tiempo y de las malas políticas agrícolas que asolan Costa Rica hace 30 años. Cientos de campesinos y campesinas se encontraron en el Festival Cultivando Pura Vida con consumidores, cocineros, músicos, activistas, académicos y personas de todo el país.
Ahí, en el Centro Especializado en Agricultura Orgánica en Cartago se encontraron tejidos, fermentos, hortalizas, legumbres, granos, tubérculos, frutas, mieles, semillas, artesanía, chocolate, café, cosméticos y mil sorpresas más.

- Foto: Zuiri Méndez/ Red de Coordinación en Biodiversidad.
Por su parte, el Frente Nacional de Sectores Afectados por la Producción Piñera, exige al gobierno de Costa Rica que retire el llamado que hizo el pasado 25 de noviembre en medio de la emergencia del huracán Otto donde instaba a incrementar las fumigaciones de bananeras y piñeras. Asimismo rechazan la firma del nuevo reglamento de registro de agroquímicos, “escrito de puño y letra de las transaccionales químicas como Bayer y Monsanto”, con lo que se condena a las poblaciones aledañas a más contaminación, como si perder sus casas y sus modos de vida no fuera suficiente.
Para dimensionar la importancia de la industria piñera, el FRENASAPP explica que acapara tierras de campesinos. La producción se concentra en grandes fincas. Según el último censo agrícola el 90% de las fincas piñeras tienen extensiones de más de 100 hectáreas. Es decir, esta actividad no beneficia a pequeños campesinos ni a comunidades locales, sino a enclaves empresariales con poco encadenamiento productivo.
Las empresas piñeras alcanzaron exportaciones anuales superiores a mil millones de dólares según datos de Procomer. De esta millonaria suma son las empresas Dole y Chiquita Brands las que se llevan la gran mayoría de las ganancias con consecuencias muy negativas para comunidades y familias campesinas.
Aseguran que es un mito que las piñeras son fuente de desarrollo. Estas empresas no pagan impuestos municipales; están exentas del impuesto sobre la renta; sus compras están exoneradas del impuesto sobre las ventas y no pagan impuestos sobre la exportación. Quienes dicen al menos que ofrecen trabajo a cambio nunca han padecido el dolor de ver un hijo o una hija morirse lentamente envenenado por el contacto diario con los plaguicidas a cambio de salarios muy inferiores al mínimo y en condiciones de exploración e inseguridad. Incluso en eventos de emergencia como un huracán se comportan de forma mezquina irrespetando cualquier medida de prevención. Además es muy preocupante que tenga al gobierno como cómplice de todos estos crímenes.
Foto de portada: Red de Coordinación en Biodiversidad.
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