SOMOSMASS99
Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Martes 13 de diciembre de 2016
- Logró sobrevivir a ambas guerras mundiales y destacar en el mundo de la pintura
Uno de los pintores alemanes más importantes del siglo XX es Otto Dix. Nació en el año de 1891 en Untermhaus, cerca de la ciudad de Gera. Hijo de Franz, herrero, y de Louise, costurera, desde temprana edad demostró interés y cualidades para pintar.
Siendo muy joven se trasladó a la Escuela de Artes y Oficios, en Dresde, donde conoció a pintores renacentistas, y empezó a experimentar con corrientes como el Cubismo y el Dadaísmo. Durante la Primera Guerra Mundial, como parte del Ejército Alemán, en 1918 obtuvo la Cruz de Hierro, sin embargo, tuvo que ser dado de baja por una herida que recibió en el cuello.
Debido a su interés por el arte, años más tarde Dix ingresó como profesor a la Academia de Arte de Dresde, convirtiéndose en un artista representativo del movimiento anti-guerra, ante la llegada al poder del Partido Nacionalsocialista en los años 30.
Otto Dix fue uno de los primeros catedráticos de arte en ser destituidos por el régimen nazi, el cual lo hizo prisionero y destruyó una buena parte de su trabajo. Y es que la obra de Otto Dix se destacaba por demostrar los horrores de la guerra.
Dix logró sobrevivir a ambas guerras mundiales y destacar en el mundo de la pintura; fue reconocido como ciudadano honorario de Gera y recibió el premio Rembrandt de la fundación Goethe en Salzburgo. Murió por problemas de salud en el año de 1969.
Seguramente conoces una de sus obras más representativas “Tropas de tormenta avanzando bajo un ataque de gas (Sturmtruppe geht unter Gas vor, 1924)” (foto de protada). Si quieres saber más sobre su obra y vida, el Museo Nacional de Arte presenta la exposición Violencia y Pasión, compuesta por un sinfín de obras que corresponden a todas sus fases creativas. Se trata de una mirada amplia a la obra completa del artista, la cual abarca sus principales periodos creativos y temáticos, y permite al visitante recorrer su trabajo a través de siete núcleos temáticos que explican su aportación al arte moderno.
El montaje, que es la primera retrospectiva de este artista en México, con la curaduría de Ulrike Lorenz, presenta más de 160 piezas realizadas entre 1913 y 1969 en diversas técnicas como óleo, aguafuerte, litografía y dibujo al lápiz. Según María Cristina García Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, estamos ante un panorama amplio y representativo de la evolución creativa de Otto Dix, que abarca los temas característicos de su obra, la cual estuvo marcada por la violencia de las dos guerras mundiales y la deshumanización que la violencia imprime a la vida comunitaria.
“En su obra encontramos liberación y catarsis, testimonio y crítica satírica. En su empeño por convertir en arte las expresiones de la guerra, el artista logró, como pocos, transmitirnos el dolor, el miedo, y el cansancio físico y moral”, refirió María Cristina García Cepeda al inaugurar la exposición.
Reinhard Maiworm, director del Instituto Goethe en México, describe a Otto Dix como un artista especial que vivió tiempos muy duros y cubrió todos los estilos del siglo XX, como el futurismo, el cubismo, el expresionismo y el dadaísmo. “Fue un documentalista de una sociedad, un analista, un crítico que tuvo en sus temas recurrentes a la guerra, el retrato, el desnudo y la sociedad berlinesa. Es un artista fuerte que podemos entender en todos los países”, aseguró.
La curadora del montaje, Ulrike Lorenz, comenta a su vez que Otto Dix es uno de los artistas más significativos del siglo XX, porque con su arte narró mucho de la historia alemana y europea. “Con su arte de realismo muy crítico se acercó realmente a los temas contradictorios de nuestra sociedad y sus personajes. Él no sólo creó un espejo sino un símbolo de la sociedad en la que vivió”.
En opinión de Lorenz, esta exposición le “dirá mucho” a los visitantes en la Ciudad de México, pues presenta todas las etapas de vida, obra y diferentes estilos del artista, pero también muestra aspectos de los que no se habla tanto.
El núcleo Voluntad de arte. La dialéctica de Eros y Tánatos, exhibe los trabajos tempranos del artista donde se pueden ver dibujos con motivos eróticos, cristianos y míticos. En El fin del mundo. El trauma de la Guerra Mundial, se pueden apreciar más de 30 cuadros y 50 grabados en los que se muestra el doloroso contexto de la Primera Guerra Mundial: paisajes bombardeados, trincheras con cuerpos inertes, soldados mutilados en espera de regresar a casa o en momentos de distracción en cantinas y burdeles.
Otros módulos son Muerte y resurrección. La realidad como construcción, que da cuenta de la miseria, lucha de clases y la sociedad alemana de la posguerra, y El rostro del tiempo. En el espejo de la época, donde queda de manifiesto la calidad como retratista de Otto Dix.
Foto de portada: Secretaría de Cultura.


Comparte en Facebook
Twittéalo








