SOMOSMASS99
Martha Camacho y Agustín Galo / SomosMass99
Gunajuato, Gto. / Jueves 26 de enero de 2017
¿Y ahora qué?, le preguntamos al agente de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE) que nos hace la seña de detenernos a la entrada del acceso al Palacio Legislativo. «Pues manifestaciones, ya ve, por lo de la gasolina», responde el policía. ¿Y usted ya se manifestó?, le decimos. «No tengo coche, pero sí se siente», admite el servidor público mientras libera el paso y recomienda: «Hay que comprar kikirikís». Metros adelante el registro de rigor para ingresar a la “Casa del Pueblo” y ya estamos dentro.
Frente a la explanada del Congreso del Estado, un grupo de alrededor de 40 manifestantes del grupo Guanajuato Despertó se mantienen a la espera de que les permitan ingresar al recinto para entregar al presidente del Congreso un documento con exigencias. Las tres entradas están bloqueadas por vallas de elementos de las FSPE que imperturbables (bueno, casi) impiden la entrada de los ciudadanos.
Son maestros, comerciantes, jubilados, estudiantes, amas de casa, abuelas, todos unidos por el hartazgo de un gobierno que abusa, que decide alzas a la gasolina, que no vela por el bienestar común. Vigilados por policías estatales con equipos antimotines que, al igual que hace unas semanas cuando bloquearon la caseta de cobro de la autopista Guanajuato-Silao para impedirles protestar, ahora clausuran las puertas del nuevo Congreso del Estado para que no puedan plantarse ante unos diputados que se niegan a recibirlos, a escucharlos.
El despliegue policial cuatriplica en número a los manifestantes que de manera pacífica buscan ser recibidos. Durante más de tres horas, desde las 8 hasta pasadas las 11 de la mañana, les dan largas para ingresar al Palacio Legislativo. La prolongada espera, sin embargo, no sólo es para los manifestantes. Los legisladores, al interior del Congreso, aguardan la llegada del gobernador Miguel Márquez. Porque primero es lo primero, parecieran decir entre plática y plática con funcionarios de la administración estatal y del Poder Judicial.
El gobernador ni siquiera tiene que ver a los manifestantes. Su arribo se da por una puerta trasera, reservada cuidadosamente para que no se vea obligado a escuchar los reclamos de «gobernador de a peso» por haber decidido disminuir en esa cantidad el cobro de la autopista Guanajuato-Silao. Así que por fin entra directamente a uno de los salones del recinto parlamentario, donde encabeza la firma del acuerdo entre los tres poderes del Estado con que se declaran beneméritos del estado a los constituyentes que representaron a Guanajuato en el Congreso nacional de 1916-1917.
Ahí, frente a decenas de reporteros y fotógrafos, Miguel Márquez dice con seriedad: “Hoy, a cien años de nuestra Carta Magna, es motivo de reflexión, de hacer presente a la Constitución que invita a los mexicanos a salir unidos nuevamente”. Por el ambiente que reinaba, efectivamente, para los funcionarios ahí reunidos la unidad era la palabra que los describía. Contrario a lo que ocurría al exterior, donde se multiplicaban los reclamos por la larga espera, las urgencias corporales y hasta por la «inversión de casi mil millones» para la construcción de un recinto parlamentario que a nadie gustaba, incluidos algunos policías estatales que dudaban que en esa enorme construcción blanca se haya gastado tanto dinero.
La importante ceremonia se prolongó quizá un poco más de media hora. Con la calma de tener todo planeado y a tiempo para viajar a Valle de Santiago, el gobernador se dio tiempo de tomarse la foto del recuerdo con los presentes, dar algunas declaraciones, despedirse y hasta repartir algunos besos.
Fuera del recinto el ambiente es otro. Separados por enormes paredes y ventanales de los diputados, y contenidos sus reclamos por el cansancio de la espera, finalmente una comisión accede al lugar para entregar su lista de exigencias entre las que se incluyen la renuncia de Enrique Peña Nieto, marcha atrás al gasolinazo, gestión ante el Congreso de la Unión para abrogar las leyes contenidas en la reforma energética y, por supuesto, la eliminación inmediata de la caseta de cuota Guanajuato-Silao.
«Es la tercera vez que nos bloquean», comentan algunas de las manifestantes, quienes refieren que en dos ocasiones anteriores también las FSPE les impidieron manifestarse en la caseta de cuota y fueron los propios elementos quienes cerraron el paso a los vehículos por la autopista.
En esas largas horas de espera, una joven manifestante reflexiona en voz alta: “Trump quiere un muro de piedra, el Congreso levanta un muro de policías… Y luego nos ofende lo que hace el presidente de Estados Unidos».
Fotos de portada e interiores: Agustín Galo Samario / SomosMass99.





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