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Mari Jose no es una cifra; tiene nombre

Diálogo País / Top News / 17/02/2017

SOMOSMASS99

 

LA COLUMNA ROTA

Frida Guerrera

Viernes 17 de febrero de 2017

 

“Ahora todos ustedes saben que tenía nombre, se llama Mari Jose, no era una cifra”: Maru, madre de Mari Jose

 

Mari Jose nació el 15 de diciembre de 1997. Fue una niña siempre amada, la menor de dos a quienes sus padres amaron por igual, Majo desde pequeña fue feliz, era una niña que gustaba mucho de tener amigas, amigos, siempre mostraba su amor expresando un “TeAmito” en sus conversaciones con sus amigas.

Mari Jose. Foto: Frida Guerrera.

Mari Jose. Foto: Frida Guerrera.

Mari Jose empezó a andar con Nereo Rodríguez Hernández en enero de 2012. A sus padres, aunque no les gustaba mucho el hecho de que tuviera novio, la dejaron para evitar que se estuviera escondiendo de ellos. Sin embargo, la relación de Nereo y Majo no era muy buena, el solía ser muy controlador, celoso. Sus padres no lo sabían, lo supieron mucho después, cuando ya era tarde.

Pero Mari Jose sí lo sabía y por eso intentó infinidad de veces dejarlo. Se convencía de que no era lo mejor para su vida, pero Nereo no dejaba que se fuera. Cada vez que peleaban la buscaba, la llamaba y la llevaba de paseo, le compraba peluches, muchos regalos y entonces nuevamente Mari Jose regresaba. Uno de los últimos regalos que le dio fue un corazón que decía Love, y el de Nereo decía You. “Casí todo lo que le daba era la mitad de algo, y él tenía la otra mitad», detalla María Eugenia, madre de Mari Jose.

Estaba en plena juventud. 16 años son nada, es cuando te comes el mundo a rebanadas, gritas tu felicidad y eres inmensamente feliz. Mari Jose estaba inmensamente feliz. El 7 de mayo de 2014, Mari Jose público en Facebook el ultrasonido de su bebe, que sabía iba a ser niña. Con lo fuerte que resultó para ella, sus padres la apoyaron, parecía que Mari Jose ya se había librado de Nereo. De hecho, publicaba su estado civil en Facebook ya como soltera.

Maru y el padre de Mari Jose y Paola habían comprado un terreno. “San José el Vidrio está situado en el municipio de Nicolás Romero (en el Estado de México)”, uno de los pocos lugares donde aún se respira calma, lleno de árboles, agua, un lugar que Mari Jose aún con las carencias que tenían su madre, su hermana y ella, disfrutaba mucho. Le gustaba sentarse a entretenerse con los paisajes que ahí se veían, realmente le parecía excelso.

Fue ahí donde conoció a Nereo, el hombre del que sólo la muerte la libró.

El 17 de mayo de 2014 Mari Jose no apareció. Le envió a su papá un mensaje de que estaba bien, que no se preocupara por ella. Sin embargo, el tiempo pasó y nada, no aparecía. Mari Jose ya había interpuesto tiempo atrás un par de denuncias por la violencia que vivía con Nereo, situación por la cual su madre fue a poner la querella por desaparición el 18 de mayo muy temprano.

El 19 de mayo de 2014, en el pueblo, empezaron a rumorar que habían encontrado a una persona enterrada en un terreno, a 500 metros de la casa de Maru y a 300 metros de la casa de Nereo y su familia. “Ese día recuerdo que tenía mucho frío, de esos fríos que se meten en los huesos, tanto que llegué y me puse ropa de cama y me acosté a dormir. Era una sensación muy rara, aunque estaba preocupada por Majo no podía mantener los ojos abiertos. Paola me despertó bruscamente y me hizo saber lo de la persona que habían encontrado enterrada”, expresa Maru con los ojos llenos de lágrimas.

El vuelco que le dio el corazón le hizo sentir que era ella. Corrieron ambas al lugar. Maru se negó a ir a verla cuando los policías le indicaron que como su hija estaba desaparecida tenía que ver el cuerpo porque era una mujer. Paola, la hermana mayor de Mari Jose, fue la que acudió. El grito de dolor que lanzó Paola heló la sangre de Maru: sí era ella, era “la china, la güera, la flaca, Majo”, como le decían cariñosamente.

Mari Jose había salido con Nereo, pretendía escapar con él e irse a vivir juntos, por lo que de la casa de su padre tomó una pistola para que Nereo la vendiera y eso ayudara para tener unos días dinero. En la declaración, Nereo detalló la forma en que con todo el poder y la frialdad que tuvo, la abrazó por la espalda cariñosamente, como siempre lo hacía, le puso la pistola en la nuca y disparó. Inmediatamente  la roció con un líquido para intentar quemarla, pero prefirió sólo enterrarla pensando en que nadie se daría cuenta. Tomó el celular de Mari Jose y envió el mensaje a su papá. Desde el primer día la asesinó. Maru, dentro de su corazón, lo supo cuando el papá le enseño el mensaje. Estaba segura de que ella no había enviado eso.

Nereo fue detenido de inmediato, todo lo señaló, no podía escapar y luego de dos años y cuatro meses, el 1 de septiembre de 2016, fue sentenciado a 66 años por el delito de feminicidio.

Maru contactó a FridaGuerrera con el objetivo de ponerle nombre a su hija, de que Mari Jose dejara de ser una cifra más de 2014, un número más en la larga lista de feminicidios en el Estado de México. El hecho no fue muy difundido en las notas locales, sólo en algún periódico del pueblo.

Afortunadamente en este caso hubo justicia legal, pero el dolor, la soledad, el llanto, no cesan en Maru: Tuvo que dejar su lugar de residencia en El Vidrio porque la familia de él vive ahí. Su casa fue saqueada, su vida y la de su hija mayor corren peligro en ese mágico y encantador lugar, el espacio que Mari Jose tanto disfrutaba, el lugar en que vivió sus últimos momentos, momentos de terror, momentos que pasaron del cielo al infierno en segundos.

Mari Jose se llevó a su pequeña en el vientre. “No voy a conocer nunca a mi primera nieta, jamás voy a volver a escuchar su voz diciéndome cuánto me amaba, sus risas se han ido. Nereo no sólo asesinó a ella, asesinó a la familia completa. Todo cambió desde entonces, estoy muerta junto con ella, camino y no veo, camino y no escucho, estoy muerta en vida”, dice Maru.

Paola da vueltas en la casa que ahora renta su mamá, a sus 20 años tiene una bebita de 4 meses, está casada e intenta reconstruir su vida. La miro a los ojos y le pregunto: ¿Y tú cómo estás, mi amor? Paola no llora, sólo recuerda a su hermana y lo alegre y jovial que era. Inmortaliza también ese día en que la reconoció por su blusa de red que llevaba puesta. “La extraño, sí, mucho. Ya no hay con quien pelear”, dice con una media sonrisa. Piensa y nos revela que sabía muchas cosas que pasaba Mari Jose y que Mari Jose conocía muchas de Paola. “La vida no es la misma sin ella, ahora soy la hija única, y eso duele”.

“La vida ha cambiado, por eso les digo a los jóvenes que cuiden a sus novias, amigas. Si ven que alguien las maltrata no dejen que suceda. Y chavas, no dejen que nadie las lastime porque los corazones se quedan vacíos, las vidas quedan destrozadas”.

En el corazón de una madre no hay consuelo, no hay reparación de daños. La sentencia es sólo un pequeño consuelo de saber que no está libre. Nereo tenía cinco hermanas menores. Maru no entiende porqué le quito a quien tanto amaba. “No entiendo porqué la asesinó, le voy a llorar toda la vida”.

Piense, vea, abrace y ame a su hija.

¿Quieres contar una historia de feminicidio? Búscame, ayúdame a visibilizarlas.

@FridaGuerrera

[email protected]

Foto de portada: Frida Guerrera






Luis López




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