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“A Pie de Valla”: la injusticia de vivir al otro lado de la frontera

Sociedad Global / Top News / 28/02/2017

SOMOSMASS99

 

Raquel Paricio* / Pressenza

Martes 28 de febrero de 2017

 


  • “30’ segundos es lo que se tarda en preparar una foto de grupo. 30 segundos es lo que se tarda en devolver a Marruecos a la gente que ha logrado pasar la valla”.

 

Con esta frase, Antonio Sempere, fotoperiodista, colaborador habitual de Pressenza, inicia la conferencia que dará pie a explicar “A Pie de Valla”, la exposición fotográfica recién inaugurada en el Centro Cívico de Barcelona “El Pati Llimona” y que podrá verse hasta el 15 de marzo.

La exposición es un relato de experiencia que durante dos años Sempere ha ido documentando.  Sus explicaciones, que cuentan el contexto de cada imagen, son imprescindibles para conocer lo que sucede, pues refuerzan lo que está detrás de ellas ya que por sí solas no pueden explicar tantos años de injusticia sobre la vulneración de los derechos humanos frente al hecho migratorio.

Foto: Pressenza.
Foto: Pressenza.

 

Una valla de 8km separa el terreno que divide la ciudad autónoma de Ceuta de España y la zona neutral que separa España y Marruecos. Atravesar esta valla es el sueño para todo el que se encuentra en zona no española viviendo en condiciones de vida mínimas y sin ninguna posibilidad a futuro. El sueño convierte el terreno en una batalla diaria, en una caza, en una frontera donde las muertes de quienes intentan atravesarla se convierten en algo cotidiano. Es el precio que hay que pagar por alcanzar una posible vida más posibilitadora que la que tienen.

La exposición está compuesta por tres fases organizadas cronológicamente.

La primera parte, narra la situación de la gente que llega a la frontera sur de Marruecos después de su viaje, atravesando diversos países africanos. Ahí piensan que pasar a España será fácil, pero no es así, la misma sociedad marroquí los rechaza y han de malvivir y mendigar y su única salida es cruzar la valla o salir en patera. No se sabe que es peor si quedar atrapado sangrando sobre la valla o morir en una patera. El gobierno marroquí no hace nada para detener a las redes de tráfico de las pateras. Las mujeres son sometidas a vejaciones, violaciones. Es común ver a madres con bebes mulatos fruto de algún forzamiento de algún marroquí. Hablamos de personas que quieren venir a Europa porque en sus lugares de origen les hemos quitado hasta la dignidad y consideran que aquí su vida será mejor. Aunque Sempere apunta que, aunque él no está de acuerdo con esta creencia, considera que la salida debería ser legal para todos y poder moverse con su propio visado.

En la explicación de esta primera parte, nos quedamos atrapados con el relato de Jasmina, donde vemos la imagen inocente de una niña que de espaldas gira la cabeza para mirar a la cámara. El autor nos comenta que ahora ya no está entre nosotros. Enfermó gravemente y mientras Sempere trató de buscarle algunas medicinas, la niña moría. Porque Sempere, no sólo hace fotos, no es solamente un cronista de lo que sucede, sino que Antonio se implica en la labor social que sea menester para ayudar a las personas que se encuentran en esa zona de tránsito. No son anónimos. De todos nos habla por su nombre propio.

 

Foto: Pressenza.
Foto: Pressenza.

 

En la segunda parte, nos encontramos con el siguiente paso: afrontar el salto (que la prensa llama “asalto”) de la valla que separa Marruecos de España. Estas personas permanecen 4 y 5 años malviviendo en el bosque en Marruecos, alimentándose de la caridad. El salto es la fiscalización de un periodo sin retorno, algunos consiguen saltar, pero a veces son devueltos a Marruecos. Otras veces, cuando políticamente le conviene presionar a Europa, Marruecos permite una relajación de la frontera y consiguen entrar grupos grandes como los 800 que entraron hace una semana. Habitualmente Marruecos ejerce de gendarme de Europa ya que reprimen brutalmente a aquellos que intentan hacer el salto, podemos documentar algunos casos de muertes como resultado de esta represión. Esta es una situación invisible para los medios nacionales e internacionales. La policía española utiliza unos medios desmedidos hacia las personas que intentan saltar la valla que están desfallecidos y enganchados a las cuchillas de la concertina y los sacan con grúas y llenos de heridas y hasta mutilaciones.

Foto: Pressenza.
Foto: Pressenza.

 

Por último, una vez que saltan llegan al CETI (Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes). Actualmente hay unas 1.400 personas en el CETI de Ceuta, espacio cuya cabida es para 500. Resulta muy difícil vivir con tanto hacinamiento. Algo hacemos mal cuando permitimos que ocurran estas atrocidades, apunta Sempere.

Sempere, durante toda su explicación, nos introduce en una cruda realidad de la que no podemos permanecer impasibles. “Podéis imaginar que es el día a día de mi vida en mi tierra, Ceuta, una ciudad española en África. Nosotros no somos ajenos al dolor de esta gente y nos cuesta tener que mostrar al mundo lo que está ocurriendo en Ceuta”, declara Antonio. Tiene cientos de historias que contar, porque él, está ahí, ayudando, haciendo de “papá” como algunos han decidido llamarle, acarreando con heridos al hombro, y colaborando en aquello que es urgente para la supervivencia de tantos seres humanos. Y él agradece a todas aquellas personas y entidades que trabajan con ellos, ayudándolos, dándoles apoyo emotivo, cuidándolos. Gracias a que existen y a que trabajan con ellos podemos estar aquí hoy denunciando esta vergüenza.

*Raquel Paricio. Doctora en Arte y Tecnología.Trabaja en la creación de entornos capaces de expresar otras realidades cognitivas. Investiga en las diferentes escuelas de meditación de diferentes culturas. Especialmente interesada en los procesos del taoísmo.

Foto de portada: Antonio Sempere.






Luis López




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