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Jessica Bermeo Ramírez*
Miércoles 1 de marzo de 2017
En pleno siglo XXI el trueque sigue presente como forma de comercio, y esto se puede percibir en lugares como el Tianguis Cultural del Chopo, o simplemente, El Chopo, que es un sitio autónomo que otorga al rock un lugar preponderante y alberga todo tipo de expresiones surgidas de éste género: punk, metal, blues, jazz y progresivo. Todo esto convive con el objetivo de difundir música subterránea de todos los movimientos juveniles de la mitad del siglo XX hasta nuestros días.
Fundado en 1980 y actualmente ubicado detrás de la Biblioteca José Vasconcelos en la calle Aldama en la colonia Guerrero de la Ciudad de México, el Chopo surge como un tianguis de publicaciones y discos para convertirse rápidamente en un sitio de lucha por la existencia y la perdurabilidad de un modo de vida y razón para discípulos del rock.

- Foto: Enrique Ordoñez / Cuartoscuro.
Al comenzar el recorrido se puede percibir un ambiente tenso: gritos y chiflidos por todos lados, policías a ambos lados de la calle, personas que se acercan para ofrecer desde comida vegetariana hasta marihuana, y un sobresaliente color negro en la ropa de los visitantes es la bienvenida que se ofrece, pero una vez superado esto, el ambiente cambia y pasa a ser un lugar en el que la música es el motor.
En un puesto a mitad del tianguis, con su cabello amarrado en una coleta, su barba larga, y su playera de la Santa Muerte, se encuentra Óscar Ramírez Salas, mejor conocido como Rolly, un caricaturista que ha entregado sus 55 años de vida al rock. Director general, además de editor de Banda Rockera multimedios que consiste en una revista impresa, televisión por internet y un programa de radio.
Rolly acude todos los sábados a su puesto en el Chopo, el cual funge como, según sus palabras, oficina rodante, donde se atiende a todo el personal, agenda a los grupos para el programa de radio, se hacen entrevistas, entre otras cosas.
Al preguntar sobre la historia del Chopo, Rolly recuerda con mucho cariño a su abuelo adoptivo, Vladimir Hernández Galindo, un periodista originario de Culiacán, Sinaloa, que llegó a la capital a revolucionar la difusión del rock en México, primero incluyendo notas acerca de éste género en revistas como Cine Avance, para después, en 1974, fundar la revista Conecte junto a José Luis Pluma y Arturo Castelazo, y luego, en 1985, al lado de Rolly crear la revista Banda Rockera.
Mucho se habla de la imagen que se tiene del Chopo entre la ciudadanía, sobre todo la del Distrito Federal, ya que antiguamente se veía como un lugar de excluidos o personas que solamente iban a drogarse, cuando la realidad es que siempre se ha proclamado como un santuario para la música, en donde los visitantes pueden acceder al rock puro, este que trata de despertar conciencias de forma rebelde.
Rolly cuenta que en 1986, durante el gobierno de Miguel de la Madrid, quisieron desaparecer el tianguis porque se venía la Copa Mundial de Futbol en México, y daba una mala imagen, pero a pesar de lo que se ha hecho para desplazarlos, todos los esfuerzos han sido en vano, y hoy son patrimonio cultural de la delegación Cuauhtémoc desde hace quince años, ofreciendo un ambiente de sana convivencia para todos.
Todo se ha logrado con mucho trabajo y organización, no dejando que la censura entre a este recinto y absteniéndose de tener en el poder a personas como los que encabezan los partidos políticos, pero acatando las reglas y eligiendo cada dos años a líderes que representen sus ideales ante las autoridades.

- Foto: Enrique Ordoñez / Cuartoscuro.
Al pasar un tiempo en las oficinas rodantes de Banda Rockera, se puede apreciar la figura que es y el importante puesto que desempeña Rolly para la comunidad del Chopo, todo el mundo lo conoce por su larga trayectoria tanto en el lugar como en la difusión de eventos, muchos son los que se acercan para ofrecer sus invitaciones a conciertos o simplemente para dejar sus volantes en su puesto y que así acuda más gente a ver a sus bandas.
“Casi como una selección Darwiniana se fueron yendo todos los ritmos y el rock se fue quedando como amo y señor, y esto va para muchos años más”, dice con una sonrisa en los labios Rolly, mientras una nueva persona se acerca a él para platicar de sus eventos, pero sobre todo para conocer a la importante personalidad que representa Óscar Ramírez Salas, Rolly, en un lugar tan legendario y lleno de variedad como lo es el Tianguis Cultural del Chopo.
*Laboratorio de comunicación periodística. Universidad Iberoamericana, Plantel Santa Fe.
Foto: Enrique Ordoñez / Cuartoscuro.
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