SOMOSMASS99
Edgar Cortez
Martes 14 marzo de 2017
La inseguridad, violencia y la militarización son evidencias del fracaso de la actual estrategia de seguridad; en consecuencia la tarea actual es diseñar e implementar una estrategia distinta, que transite por caminos diferentes a los del último decenio.
En el debate en desarrollo sobre la ley de seguridad interior, durante las últimas dos semanas hemos visto y escuchado un nuevo embate oficial que insiste que la única vía para resolver los problemas de inseguridad pasa por esta ley. El Secretario de Gobernación, legisladores partidarios de la ley y el Secretario de la Defensa insistieron en que la ley es indispensable y urgente. En el caso del General Cienfuegos, fue más allá, asegurando que el Ejército Mexicano se mantendrá en las calles pues es una exigencia de los ciudadanos.
Esta última opinión es cuestionable pues difícilmente se puede creer que un militar sea el vocero de los ciudadanos.
Frente a esta visión univoca un grupo muy plural de ciudadanos y ciudadanas, dedicados a la academia, a la defensa de los derechos humanos, al periodista, al acompañamiento a las víctimas de la violencia, ublicaron una propuesta alternativa a la ley seguridad interior bajo el hashtag #Seguridadsinguerra (http://bit.ly/2ml4WP0)
Esta propuesta reitera puntos como que la crisis de la violencia y de violaciones a los derechos humanos no cede; que las tareas de seguridad pública no son propias de la autoridad militar y que es indispensable regular a las Fuerzas Armadas, sin embargo, este grupo no cree que una ley de seguridad interior sea una vía que dé certidumbre a las Fuerzas Amadas ni tampoco a la ciudadanía.
La propuesta del colectivo #Seguridadsinguerra propone:
Promulgar la ley reglamentaria del artículo 29 constitucional, mismo que prevé las bases para decretar la suspensión temporal de garantías. En esta ley se deberán asegurar fuertes contrapesos del poder legislativo y judicial; fijar objetivos precisos así como límites de tiempo, claros e improrrogables a cualquier intervención extraordinaria e Incluir mecanismos de responsabilidad económica y política para los gobiernos locales que se declaren incapaces de cumplir con su mandato constitucional de proveer seguridad pública.
La otra tarea imprescindible será trazar un plan de regreso escalonado de las Fuerzas Armadas a sus cuarteles y un programa de profesionalización policial.
Para desarrollar la anterior propuesta se plantea crear una comisión plural de trabajo entre representantes del Ejecutivo Federal, del Congreso de la Unión, de la academia, de las víctimas de la violencia a lo largo de estos diez años de seguridad militarizada, y de la sociedad civil organizada que construya el consenso que soporte esta ley reglamentaria, con base en diagnósticos y evidencia empírica.
El colectivo concluye que la ley de seguridad interior es el síntoma extremo de un paradigma de seguridad que fracasó y, por tanto, no se debe normalizar la excepción (que es la militarización de la seguridad), sino hacer frente a la emergencia y corregir las fallas que existen de fondo.
Este grupo, expresión ciudadana, de ninguna manera quiere llevar las cosas a la parálisis legislativa, por el contrario pone sobre la mesa una clara alternativa frente a la ley de seguridad interior.
Con esta propuesta se emplaza al Ejecutivo, al Senado y a la Cámara de Diputados a un debate que construya nuevas alternativas y posibilite seguridad para y con la ciudadanía.
Esperamos su respuesta.
@edgarcortezm
Foto de portada: Rashide Frías / Cuartoscuro.
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