Breaking

La unidad. Reflexiones frente al futuro

Diálogo Estado / Top News / 26/05/2017

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 26 de mayo de 2017

 

En las luchas sociales, aun cuando se trate de causas justas, a menudo esa sola condición es insuficiente para asegurar la victoria, no obstante se convoque a un número importante de personas y personajes.

En una entrega anterior decíamos que “[…] existen, entre otras, tres condiciones esenciales para que un movimiento o una lucha social tenga posibilidades de alcanzar su objetivo: claridad total en torno al objetivo, organización y unidad”, tema este último que los medios traen a colación a propósito de los procesos electorales en algunos estados y los que se realizarán el próximo año.

En este contexto, el electoral, se han hecho llamados a la unidad como si fuera algo que se pudiera lograr por mero voluntarismo o por decisiones cupulares vinculadas con determinados acuerdos en torno a la distribución de cuotas en posiciones de gobierno. La “unidad” alcanzada sobre esas bases deviene grotesca caricatura y solamente augura más de lo mismo, es tan frágil que se rompe ante el surgimiento de las primeras contradicciones e impide, incluso, el logro de los más modestos objetivos, con la frustración de quienes honestamente se han sumado a la lucha.

También, la falta de claridad en los objetivos, en la ubicación y personificación del enemigo principal y el acotar la lucha a campos específicos y reducidos, son obstáculos que a la postre conducen a un desgaste innecesario y a rupturas que impiden alcanzar la victoria y solamente refuerzan las posiciones de quienes detentan el poder.

Cuando se plantea que el objetivo es sacar al PRI del gobierno, pareciera que ese partido es el enemigo principal y que al lograrlo los problemas del país se resolverían con menor dificultad. Acordémonos que el PAN ya estuvo en el gobierno (2000-2012) y nos fue muy mal; regresó el PRI con Peña Nieto y nos va peor. Si tuviéramos claro quiénes, en carne y hueso, ejercen el poder y a qué grupos sociales y económicos representan, sabríamos que no basta con sacar del gobierno a determinado partido o grupo, sino también a quiénes están detrás de ellos, que son quienes realmente detentan el poder y se valen de él para mantener sus privilegios y reproducir las condiciones y mecanismos para acrecentarlos.

Un llamado a la unidad implica un serio compromiso entre quienes lo hacen y quienes acudan a ese llamado, por ello debe existir el mayor respeto hacia y entre individuos y organizaciones en el contexto de las coincidencias que los unen, de preferencia establecidas en un programa que cada persona y organización sienta, haga suyo y que la mayoría del pueblo esté dispuesto a defenderlo por estar profundamente identificado con él.

Un aspecto de la lucha, y del programa, que en no pocas ocasiones se deja de lado es la lucha ideológica y la elaboración de una teoría propia que explique la realidad que se vive, de ahí la importancia de la lucha en el campo de las ideas y la necesidad de valorarla y entenderla. En tanto nuestra ideología y la visión del mundo y la realidad sean las mismas que las de la clase y el grupo dominante, todo lo que intentemos por cambiar la situación en que nos encontramos será infructuoso, al final de cuentas trabajaremos para ellos; y solamente unos cuantos, los oportunistas, podrían obtener algunas migajas como premio.

Y nos referíamos a los procesos electorales porque el próximo año guarda singular importancia en cuanto al futuro de nuestro país y nuestro pueblo.

De continuar los neoliberales en el gobierno, como ha sucedido desde 1982, las condiciones de vida y trabajo de quienes vivimos en este país seguirán deteriorándose y será cada día más difícil enfrentarlos y más aún desplazarlos del gobierno, así como quitarles el poder a sus amos.

Y si al interior de nuestro enemigo existen contradicciones que en ocasiones parecieran fracturas, cometeríamos un grave error si las apreciamos de esa manera; si algo tienen es una férrea unidad en torno a sus intereses como clase dominante y no se tientan el corazón en sacrificar a alguno de sus miembros si ello los protege.

Lo ideal sería que pudiéramos quitar a los políticos neoliberales del gobierno y desplazar del poder a la oligarquía, pero la realidad nos es adversa: como resultado del buen trabajo de la clase dominante, además de la enorme dispersión que existe entre las fuerzas que promueven el cambio está la desunión, generada ésta por una serie de prejuicios y desviaciones que hasta el momento hemos sido incapaces de superar, lo que supone una correlación de fuerzas que opera en contra nuestra. Pero eso no implica una fatalidad. Si lográramos formar un frente amplio para, primero, quitar a los neoliberales del gobierno, podríamos generar mejores condiciones para llevar la lucha hacia etapas superiores, hasta lograr el cambio que anhela nuestro pueblo.

Por ello la unidad debe darse con y entre los más amplios sectores del pueblo, en torno a un programa en el que estén reflejadas y contenidas sus aspiraciones más genuinas y en el que se advierta la seguridad de que será el mismo pueblo quien defina su presente y futuro.

* Alfonso Díaz Rey es integrante de la Constituyente Ciudadana Popular de Salamanca, Guanajuato, y del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía.

Foto de portada: Rashide Frías / Cuartoscuro.






Luis López




Entrada Anterior

Rechazan presencia militar de EEUU en México y Centroamérica

Siguiente Entrada

A nuevo análisis Ley de Protección a Personas Defensoras de DDHH y Periodistas





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

Rechazan presencia militar de EEUU en México y Centroamérica

SOMOSMASS99   Redacción / SomosMass99 Ciudad de México / Miércoles 25 de mayo de 2017   Más de un centenar...

25/05/2017