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A cuatro años de las ejecuciones extrajudiciales que precedieron el caso Ayotzinapa

Sociedad País / Top News / 08/06/2017

SOMOSMASS99

 

Redacción / SomosMass99

Ciudad de México / Miércoles 7 de junio de 2017

 

A cuatro años de las ejecuciones extrajudiciales de Arturo Hernández Cardona, Ángel Román Ramírez y Félix Rafael Bandera Román, líderes de la organización Unidad Popular de Iguala, Guerrero, el Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (CCTI) exigió al Estado mexicano implementar medidas cautelares que garanticen la seguridad de familiares y testigos de los hechos ocurridos entre mayo y junio de 2013.

El CCTI recordó que la desaparición forzada y el posterior crimen de cada uno de los tres dirigentes de Unidad Popular fue «la antesala de un periodo negro de la historia de Iguala que permitió, por su impunidad, los hechos del 26 y 27 de septiembre de 2014 contra los estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Dicho periodo de violencia no terminó esa noche, no ha terminado».

En imagen del 25 de noviembre de 2013, las activistas Magdalena López, Yosahdara Vega y Ericka Zamora ofrecen una conferencia de prensa sobre las ejecuciones extrajudiciales de Arturo Hernández Carmona, Félix Rafael Bandera Román y Ángel Román Ramírez. | Foto: Diego Simón Sánchez / Cuartoscuro.

Unidad Popular de Iguala, añadió, aglutinó a las organizaciones Unión Campesina Emiliano Zapata, Organización Lucio Cabañas Barrientos, Mi Patria es Primero, Asociación Genaro Vázquez Rojas, Fundación Humanista Ricardo Flores Magón de Usuarios y Consumidores y a la Colonia 24 de Febrero. En esa condición «fue agredida con toda premeditación por autoridades municipales encabezadas por José Luis Abarca Velázquez y Felipe Flores Velázquez, presidente municipal y secretario de Seguridad Pública (…), al coordinar la desaparición forzada de sus líderes y posterior ejecución extrajudicial, entre el 30 de mayo y 3 de junio de 2013».

Al unirse a la exigencia de justicia de familiares, compañeros y organizaciones sociales a las que pertenecían, el CCTI demandó a las autoridades reubicar el proceso penal en juzgados del estado de Guerrero, con el fin de hacerlo más accesible para las personas legalmente interesadas; al Estado mexicano, que vuelva a implementar medidas cautelares en favor del testigo Nicolás Mendoza Villa y de los familiares de los fallecidos.

Advirtió que a cuatro años de las ejecuciones extrajudiciales y mientras no haya justicia plena, la seguridad e integridad de Efraín Luna, Héctor Arroyo Delgado, Nicolás Mendoza Villa, Jimmy Castrejón y Gregorio Dante Cervantes (los sobrevivientes que lograron escapar), familiares, compañeros de organización y representantes legales se encontrarán en riesgo. Riesgo del que son directamente responsables las autoridades estatales y federales relacionadas con la procuración e impartición de justicia en este caso.

«Me voy a dar el gusto de matarte»

En octubre de 2014, más de un año después de las desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales de los líderes de Unión Popular de Iguala, se dio a conocer a través del sitio Aristegui Noticias que Nicolás Mendoza Villa rindió testimonio ante notario público de lo sucedido en mayo de 2013, después de que miembros de la organización protestaron contra el alcalde José Luis Abarca Velázquez.

Los perredistas Enrique Vargas Anaya, Alejandro Sánchez Camacho y Jorge Zepeda denunciaron en octubre de 2013 al entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, por el delito de omisión en el asesinato del ingeniero Arturo Hernández Carmona. | Foto: Isaac Esquivel / Cuartoscuro.

Mendoza Villa dijo al notario Alfredo Miguel Morán Moguel lo siguiente:

“Que con fecha 30 treinta de mayo del año 2013, alrededor de las cuatro y media de la tarde, el auto en que viajábamos Arturo Hernández Cardona, Héctor Arroyo Delgado, Efraín Amates Luna, Gregorio Dante Cervantes, Ángel Román Ramírez, Félix Rafael Bandera Román y Jimmy Castrejón, todos nosotros miembros de la organización social Unidad Popular (UP), fuimos interceptados entre el tramo de la caseta de cobro de Iguala crucero de Tuxpan por dos camionetas: una Cherokee color gris y una Explorer roja.

“De la Cherokee salieron seis personas armadas con pistolas. En la Explorer iban dos hombres y una mujer, pero ellos sólo se quedaron dentro de la camioneta parados a media carretera. Los hombres armados nos bajaron de la camioneta y al bajarnos le dispararon al ingeniero Arturo Hernández Cardona; (lo subieron) a la camioneta Cherokee, pero luego lo volvieron a pasar a la camioneta del ingeniero Cardona.

“Nos trasladaron agachados a un lugar desconocido, sólo sé que era campo porque no íbamos vendados, a este lugar llegó una persona a interrogarnos, misma que escribía todo en hojas blancas, nos preguntó nuestros nombres, y direcciones y la de nuestra familia, cuatro hombres armados con cuernos de chivos nos estuvieron cuidando esa noche, uno de ellos nos golpeaba con un machete largo, un látigo de alambre y una tabla en forma de una paleta.

José Luis Abarca Velázquez, ex alcalde de Iguala, Guerrero, al ser detenido el 4 de octubre de 2014 en la Ciudad de México acusado de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. | Foto: Cuartoscuro.

“Ahí nos tuvieron toda la noche. Al día siguiente treinta y uno de mayo, nos cuidaron ya diez hombres que portaban armas largas, por la mañana nos siguieron pegando, alrededor de las seis de la tarde dos hombres cavaron una fosa. Ya muy noche llegaron tres personas, de los cuales conozco y conocí a dos y si me las ponen enfrente las puedo señalar y son: el presidente municipal de nombre José Luis Abarca Velázquez, al secretario de Seguridad Pública y otra persona que no conozco todas ellas con una cerveza barrilito en la mano.

“El presidente José Luis Abarca Velázquez, ordena a las personas que nos cuidaban que nos torturen, al término de nuestra tortura el presidente municipal se dirigió al ingeniero Arturo Hernández Cardona, diciéndole: ‘¡Qué tanto estás chingando con el abono, me voy a dar el gusto de matarte!’. Al ingeniero Arturo lo siguieron torturando y aproximadamente diez minutos después el director de la policía municipal levanta del suelo al ingeniero Arturo y se lo llevaron a la fosa que estaba más o menos a 10 metros de donde nos tenían y es el presidente municipal Abarca Velázquez quién le da un escopetazo en la cara y otro en el pecho y lo dejaron tirado en la fosa, comenzó a llover y no lo taparon, quedó descubierto. El compañero Félix Rafael Bandera Román, al tratar de escapar fue ejecutado, lo sé y me consta porque tres de las personas que nos vigilaban trajeron de regreso el cuerpo. Esa noche nos volvieron a interrogar, preguntándonos nuestras direcciones, nuestra relación con el ingeniero Arturo Hernández Cardona y nuestra participación en la Unidad Popular. Desde ese momento se dedicaron a amenazarnos, sólo decían entre ellos que tenían que esperar para ejecutarnos, se dedicaron a excavar fosas, alrededor de las 10 de la noche, reciben una llamada, y se escucha la orden de que ‘se debía de destapar los depósitos y sacar los cuerpos, porque ya se puso cabrón’. Desenterraron al ingeniero Arturo Hernández Carmona y a Félix Rafael Bandera Román, metieron los cuerpos en una camioneta Cherocky, nos trasladaron a la camioneta donde estaban los cuerpos y nos metieron encima e ellos, nos llevaron cerca de Mezcala y nos tiraron a todos, ahí matan a Ángel Román Ramírez, disparándonos dos personas con armas largas y todos corrimos al monte”.

Foto de portada: Diego Simón Sánchez / Cuartoscuro.






Luis López




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