SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 28 de julio de 2017
Al actual gobierno le urge completar la tarea de entrega del petróleo y la industria petrolera de México a los monopolios y al capital financiero. Para ello necesita presentar “logros” de la (contra) reforma energética en la rama de hidrocarburos, mismos que utilizará para agilizar su antinacional y anticonstitucional faena.
Los recientes “hallazgos” de la empresa italiana ENI, en la Sonda de Campeche, y del consorcio formado por las empresas Talos Energy (Estados Unidos), Sierra Oil and Gas (México) y Premier Oil (Gran Bretaña), en el Litoral de Tabasco, se presentan como “logros” de esa contrarreforma y como confirmación del añejo argumento neoliberal de que los mexicanos no podemos desarrollar la industria petrolera y requerimos del concurso del capital privado, extranjero en su mayor parte.
Otra cara del mismo argumento es la incapacidad técnica y financiera de Pemex para explotar yacimientos localizados en aguas profundas, de ahí la necesidad de recurrir a la tecnología y al capital extranjero.
Paradójicamente, esos dos hallazgos se dieron en aguas someras y en regiones en las que existía la certeza de la existencia de hidrocarburos, debido fundamentalmente a estudios realizados por técnicos de Pemex hace más de una década.
Así, de la manera más burda y cínica, el actual régimen entrega al capital privado partes del territorio nacional y el trabajo que realizaron técnicos mexicanos en la búsqueda de recursos para el bien de la nación.
Esa entrega fue precedida de un trabajo previo que inició, cuando menos, 35 años atrás con el desmantelamiento de la petroquímica, seguido por la desintegración de Pemex en cuatro subsidiarias y una privatización gradual de actividades para desplazar a los tradicionales trabajadores de la empresa; todo ello en paralelo con el despliegue de una feroz y tenaz campaña contra los trabajadores petroleros, con el objetivo de desvincularlos del resto de los trabajadores y del pueblo en general; campaña a la que contribuyó en gran medida la corrupta dirigencia del sindicato petrolero.
Si a lo anterior agregamos la corrupción en la administración y la enorme y desproporcionada carga fiscal que se aplica a Pemex, que provocaron la descapitalización de la empresa y su práctico quiebre financiero, lo que creó entre algunos sectores del pueblo la imagen de una entidad que representa una carga para la nación y un sinónimo de corrupción, tendremos el vaso al que únicamente le faltaba una gota para derramarse.
Obediente a sus amos locales y extranjeros, esa gota la puso Enrique Peña Nieto. Se valió del control ideológico que la clase dominante ejerce sobre amplias capas de la población, la complicidad de los partidos políticos electoreros y de la fuerza de un Estado que representa los intereses de la oligarquía, sector hegemónico de esa clase dominante.
Cabe recordar que para llevar a cabo el proyecto de entrega del país, la clase dominante recurrió a tres golpes de Estado que fueron los fraudes electorales de 1988, 2006 y 2012, acciones con las que impuso en el gobierno de la República a fieles personajes que le aseguraron la continuidad de su proyecto para privatizar el país.
La necesidad de recurrir a fraudes electorales nos muestra que el pueblo mexicano ha sido capaz de derrotar en las urnas al grupo dominante y también, desafortunadamente, que como pueblo carecemos de la organización necesaria para hacer valer nuestra voluntad.
Por ello, además de expulsar a los neoliberales del gobierno, revertir sus nocivas contrarreformas y recuperar lo que han despojado a la nación, es urgente organizarnos y definir democráticamente, con la inmensa mayoría de compatriotas, qué país queremos y cómo podemos construirlo; como un paso inicial hacia la búsqueda de nuestra verdadera independencia.
* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Frente Regional en Defensa de la Soberanía de Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Plataforma Abkatum, en la Sonda de Campeche, luego del incendio del 2 abril de 2015. | Foto: Pemex / Cuartoscuro.
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