SOMOSMASS99
©Gaudencio Rodríguez Juárez*
Jueves 17 de agosto de 2017
Para que una pareja se mantenga funcional, constructiva y nutricia a través del tiempo, se requieren ciertas conductas, actitudes y habilidades. Agradecer a nuestro par cada cosa buena recibida es una de ellas.
Estarás de acuerdo en que con cierta frecuencia la confianza que se teje con la pareja, nos vuelve un tanto descuidados al respecto. Dejamos de agradecer lo recibido porque lo que al inicio era considerado una atención espontánea y generosa, la pasamos —en nuestro imaginario— a la categoría de una obligación: el plato servido, por ejemplo.
De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, gratitud es un sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.
Agradecer es un verbo, por lo tanto, la manifestación de la gratitud. Para que el verbo cobre vida, el sentimiento previo es indispensable. Y sólo podremos sentirlo si estamos conscientes del efecto que genera el favor o beneficio recibido.
“Gracias”, es un vocablo altamente potente que me encanta debido a que sella el acto de dar y recibir; y cuando damos o recibimos se activan las hormonas que estimulan la ternura y el amor, elementos fundamentales para el cuidado, el servicio y la convivencia humana. Por eso es uno de los principales elementos para mantener vivo el vínculo de pareja (y cualquier otro vínculo humano, claro está).
Pregunté a varias personas qué agradecen a su pareja y estas fueron las respuestas.
– Su cariño, sinceridad y esa manera de creer en nosotros…
– Haber decidido re-prender e ingresar junto conmigo en el camino del feminismo. Su paciencia, apoyo y disposición para aprender nuevos roles.
– El amor que en su momento me tuvo y como resultado nació mi hija.
– Su fidelidad, el amor que tiene en cada cosa que hace, ayudarme a crecer todos los días y ser su vida entera.
– ¡Recordarme lo importante que soy, lo mucho que valgo!, pensar en un nosotros, enseñarme a vivir sin apegos y, sobre todo, su amor incondicional.
– Su honestidad. Su entrega.
– Su sentido del humor. La forma en la que con su simpatía quita mi cara de preocupación y la cambia por una sonrisa, o mejor aún, por una carcajada que compartimos.
– Que sea una buscadora de la paz.
– Que es él mismo, sin copia ni imitación.
– Simplemente porque me acepta tal cual soy.
– Mi libertad; jamás he estado atada; somos libres estando juntos.
– Que no es aficionado al futbol sino a su familia.
– Confirmarme que se puede creer y vivir feliz en pareja, escucharme en los asuntos más profundos de mi persona, buscar mi bienestar, hacerme sentir única e importante en su vida…
– Su tolerancia y paciencia cuando me pongo histérica.
– Su amistad.
Yo agradezco a mi pareja estar en las buenas y en las malas, su risa que ilumina nuestro hogar, su sentido crítico, las charlas… su amor a la vida, a lo vivo. Gracias totales Magui.
Agradecemos lo cotidiano, lo que nos impacta positiva y gratamente, por lo tanto, lo que nos hace sentir humanos y ratifica nuestra existencia.
Si podemos experimentar gratitud somos altamente afortunados, pues significa, entre muchas otras cosas, que tenemos a alguien amoroso y generoso a nuestro lado.
¿Aún sentimos la gratitud por lo recibido? En caso de que la respuesta sea afirmativa, ¿la convertimos en verbo, es decir, tomamos una acción, correspondemos de alguna manera? Si la respuesta es negativa este es un buen momento para actuar, de lo contrario el vínculo se marchitará.
* Psicólogo / [email protected]
Foto de portada: Pixabay.
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