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Soledad Solorio*
Miércoles 11 de octubre de 2017

Agustín Arroyo Chagoyán. | Foto: INAH.
Por el rumbo de nuestra hermosa y tradicional Alameda de Celaya se encuentra una calle conocida como la de Arroyo Ch. Posee la particularidad de tener doble sentido vehicular y ser bastante amplia, por lo mismo se encuentran muchos establecimientos comerciales: restaurantes, tiendas de ropa, pastelerías, florerías, consultorios médicos, una veterinaria, sanatorios.
No es muy larga, la atraviesan otras calles como son: Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Baja California, Tenochtitlan y, en su extremo oriente, la Avenida 16 de Septiembre, precisamente donde se tiene una vista lateral del templo de la Purísima Asunción, situado en el Barrio del Zapote, uno de los más antiguos de Celaya. En el extremo poniente de la calle se puede observar la fuente dedicada a la diosa de la abundancia, en una de las contraesquinas de La Alameda.
El personaje que le da nombre a la calle es Agustín Arroyo Chagoyán, quien residió en Celaya durante un buen tiempo, precisamente en esa casa de estilo señorial que todavía podemos contemplar en dicha calle y que fue diseñada por el ilustre poeta y arquitecto Vicente Echeverría del Prado.
Arroyo Chagoyán es originario de Pueblo Nuevo, Gto. Nació en el año de 1892. Se inició en el periodismo en Guanajuato capital como colaborador de Crisálida y como fundador de La Redacción y Chin chun chan. Estuvo encarcelado por sus opiniones, al salir de prisión escribió en el Observador de la ciudad de Guanajuato, en la Metralla, Vida Nueva y en El Correo de Chihuahua. Exiliado por su militancia antirreeleccionista, colaboró en El Paso Morning Times. Durante el movimiento maderista obtuvo el grado de coronel.
Además de escritor y periodista, destacó en la política. Fue Gobernador del Estado de Guanajuato entre los años 1927-1931, posteriormente Subsecretario de Gobernación de 1935 a 1936, Jefe del Departamento del Trabajo de 1939 a 1940 y director del periódico El Nacional.
Lo sobresaliente de su obra como gobernador fue el impulso a la escuela rural, que en ese entonces se requería con mística y amor a la patria, amor al campo y a los desposeídos. Él consideró que la educación, en particular la rural, debería ocupar un lugar privilegiado dentro de su gobierno para alcanzar en el menor tiempo el perfeccionamiento social colectivo.
La política que se propuso con los de su equipo en nuestro Estado (grupo de los Verdes), fue profundamente agrarista y muy favorable al reparto de tierras. Fue significativo que aun cuando las políticas del gobierno de Plutarco Elías Calles tendían a dejar sin efecto los programas de la reforma agraria, tres gobernadores los llevaron a la práctica, siendo ellos: Lázaro Cárdenas en Michoacán, Agustín Arroyo Chagoyán en Guanajuato y Adalberto Tejeda en Veracruz.
Después de concluir su periodo como Gobernador, Arroyo Chagoyán se incorporó de manera intensa a la causa Cardenista. Colaboró muy de cerca con el General en labores de la más alta importancia.
Siguió trabajando hasta el último día de su vida que fue el 24 de abril de 1969. Para entonces había creado La Hora Nacional, apadrinó a multitud de jóvenes valores entre los que se encuentran Agustín Lara, Carlos Mérida, el celayense José Rivera Pérez Campos y Alfonso Pulido Islas.
Agustín Arroyo Chagoyán se dedicó a construir con una mano un Guanajuato libre y revolucionario, mientras con la otra luchaba contra el levantamiento cristero y los movimientos sinarquistas. Su obra es reconocida en la ciudad de Celaya y prueba de ello es el busto que se encuentra en los patios de la Presidencia Municipal.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece la autora.
Imagen de Portada: Google Maps.
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