SOMOSMASS99
ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry
Lunes 4 de diciembre de 2017

El jueves antepasado desayuné en una cafetería cerca de la casa.
No había casi nadie, quién tiene tiempo de salir a desayunar entre semana, ¿verdad?
Y entonces las conversaciones que subían hasta el techo de falso cristal agarraban fuerza de eco, no pude evitar oír lo que decían dos señores.
Uno de ellos, el de lentes, dijo muy docto: “Es que las mujeres de todo se enojan.”
Su cuate no contestó. Pero asintió con la cabeza.
Y claro que yo, sola con mis huevos en cazuela, me puse a pensar, igual que de costumbre.
Hace todavía unos años, yo explotaba por cualquier cosa. Y mi explosión cubría manteles, paredes y cielos, onda olla exprés llena de frijoles a la que nadie le apagó.
Lloraba, mucho. Y me sonaba, más.
Dejaba de hablar con quien hubiera encendido la mecha.
Y guardaba rencores bien guardados, en mi memoria, en mi corazón, bajo mi almohada.
Los hombres que he visto enojarse lo hacen en general en silencio. Y tiene que ser el asunto gravísimo para que lo recuerden al día siguiente.
¿Vendrá de allí la idea de que las mujeres se enojan por todo, y en entredicho, que los hombres, no?
Tal vez los temas no sean los mismos. O la manera de expresar enojo. O la manera que tenemos unos y otros de recordar ciertas cosas y a ciertas madres.
Pensé luego en los que expresan su enojo de manera física, violenta.
Las mujeres dan cachetadas, onda telenovela, un volteón de cara sabroso. Los hombres se agarran a puñetazos.
Las mujeres se jalan de las greñas. Los hombres de las barbas.
Las mujeres asesinan. Los hombres también.
Según cifras oficiales, y películas gringas, los hombres asesinan con más saña y con más frecuencia. Usan armas que sacan sangre, las mujeres usamos más el veneno, por aquello de que luego no es necesario trapear el piso de la cocina…
Según cifras oficiales, otra vez, mueren más mujeres asesinadas que hombres. Y mueren más mujeres asesinadas por hombres que por mujeres.
Esta semana se ha comentado mucho lo de la violencia contra las mujeres y las niñas, las de sexo convexo pues, como decía Mecano.
Las cifras que retuve son las de Francia y las de México.
En Francia, muere una mujer cada tres días, asesinada por su pareja. Con las famosas armas que sacan sangre, y mocos, y tripas.
En América Latina, 7 de cada 12 mujeres asesinadas -por día- son ultimadas en México. Lo de ultimadas es vocabulario de telenovela, lo sé. O de noticiero.
De los noticieros radiofónicos es el siguiente dato: en México, las mujeres no tendrán ya que esperar 300 días para volverse a casar después de un divorcio. Bueno, si la cámara de diputados ratifica el voto de la de senadores.
- Estamos en 2017 y esa ley no ha sido abrogada. Pienso, porque pienso y luego hablo, que originalmente tenía que ver con una onda de embarazos. No fuera la fémina a enjaretarle al nuevo esposo el bebé del ex y a quedarse con la herencia. 300 días son suficientes para eliminar cualquier sospecha. Porque claro, las mujeres no-casadas no-cogen.
Los hombres no se embarazan, ni engañan como lo hacen las mujeres, diría el hombre de lentes de la mesa de al lado… Ni se enojan por todo.
Al salir de la cafetería, tuve ganas de decirle al señor que el día que su mujer, o sus mujeres, se dejen de enojar, significará que ya no les importa lo que él haga.
O que crecieron.
Pero luego dicen que soy metiche… Como todas las mujeres.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Imagen de portada: Miradas. | Autora: Gwenn-Aëlle Folange Téry.
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