SOMOSMASS99
Alberto Jesús Olvera
Lunes 11 de diciembre de 2017
Es la Navidad una de las tradiciones que más ha sufrido el golpeteo de la tecnología: ahora se celebra vía realidad virtual y redes sociales.
Comparada con una sociedad de hace una o dos décadas, la actual se considera fantasmal: convivimos de manera ausente. Niños y adultos ya no son partícipes de las tradiciones decembrinas. Ya no se rompen piñatas, se rompen los records de Candy Crush; ya no juegan en el patio ni encienden luces de bengala, juegan con plantas y zombis en la computadora. La transferencia de datos (la Internet) es la única compañía.
Los padres son cómplices de esta desnaturalización al, por comodidad, cumplir todos los caprichos solicitados por el niño. Los padres han decidido “irse por lo fácil”, si la moda es el smartphone, olvidan el triciclo y le dan el móvil.
Gracias a todas estas alternativas “no son molestados”. Así los padres acostumbran a los niños a no convivir con personas físicas, sólo digitales. “La verdad es que así me evito lavar más. Antes me llegaban todos llenos de tierra y era una friega, sobre todo los pantalones”, dijo una madre actual.
“Yo recuerdo aquellos tiempos, eran muy bonitos. Tus niños felices jugando con sus regalos, nosotros gustosos encendiendo luces de bengala a su lado. Todo era caluroso y lleno de amor. Ahora, todos se la pasan en el cochino celular, ya ni a las abuelitas nos hacen caso. También los papás, les vale todo lo que los hijos hagan. ¿Cómo van hacer algo si ellos se la pasan igual?”, dijo una madre de la tercera edad.
Según estas declaraciones, la Navidad de hoy ha perdido lo vivo. Sin embargo, hay millenials que siguen las viejas tradiciones y disfrutan de un cálido fin de año en familia.
Foto de portada: Pixabay.
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