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ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Martes 12 de diciembre de 2017
«Hasta la madre de ser la piedrita revolcada por el mar»

Foto: Anaïck Lentz.
No soy más que sentimientos.
Nada intelectual en mi reacción de esta mañana, de los días pasados, meses… Años.
Asaltos. Asesinatos. Secuestros. Decapitaciones. Muerte. Miedo. Ira.
Armamento. Alianzas. Bombas. Torturas. Muerte. Miedo. Ira.
Moneda. Petróleo. Ruido. Contaminación. Miedo. Ira.
Voces. Miradas. Burlas. Amenazas. Muerte. Ira.
Enfermedades. Médicos. Seguros. Hospitales. Muerte. Miedo.
Miedo Ira. Miedo Ira. Miedo Ira.
Locas ganas de quedarme encerrada en casa como lo vengo haciendo desde hace meses.
Locas ganas de agarrar un arma y darles cran a unos cuantos.
Locas ganas de maldecir al cielo.
Locas ganas de salir corriendo y de no detenerme jamás.
Ganas también, no tan locas, de clasificar mis miedos por orden alfabético, para luego afrontarlos de uno en uno.
La sensación aplastante de que mi vida, y la tuya, dependen de una tirada de dados lanzados por un puñado de personas que no nos conocen.
¿Impotencia o debilidad?
¿Hablar o callar? ¿Hablar para quién, para mí? Ni quien me contradiga en ese caso. ¿Para los Grandes? Como si fueran a pelar mis letritas aventadas en un gesto de impotencia…
¿Hablar sólo por no callar?
¿Hablar sólo por el placer de alinear palabras?
¿Hablar en lugar de actuar?
¿Actuar cómo?
Hasta la madre.
Hasta la madre de ser la piedrita revolcada por el mar.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Foto de portada: Pixabay.
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