SOMOSMASS99
©Gaudencio Rodríguez Juárez*
Jueves 1 de febrero de 2018
“Sólo el amor lastima así”, “Sin dolor no existe el amor”, dos estribillos que taladran los oídos de los radio escuchas. Canciones populares que suenan con éxito en la radio, que gustan a las nuevas generaciones.
Pero, ¿en verdad el amor duele, lastima, genera sufrimiento? ¡Claro que no! Si duele no es amor. Duele la ruptura, la no correspondencia, la soledad, la deslealtad, la infidelidad, la humillación, el desplante, el insulto, el desacuerdo imposible de ser hablado, la incomprensión, el miedo a que se termine…, pero el amor no. El amor es otra cosa.
El amor genera sensaciones gratas derivadas del vínculo humano que estimula las endorfinas que generan sensaciones gratas. Cuando amamos vibramos, gozamos, nos sentimos vivos, pues al amar establecemos una conexión que confirma nuestra existencia.
¿Entonces por qué se siguen escribiendo canciones que confunden el amor con el dolor? Porque gustan. Porque al cantarlas permiten liberar los sentimientos de desgarro derivados de la finalización de una relación que en su momento fue amorosa. El peligro está en dejar de ver que el dolor es posterior al amor. El amor fue un momento grato, lindo, enriquecedor. Por eso duele que termine. Por eso el aferramiento al mismo. Por eso la tendencia a perpetuarlo, incluso achacándole lo que se siente hoy que ya no está: dolor.
En el momento inicial del duelo es más viable enojarse, entristecerse o reclamarle a la pareja; esta es una manera de no dejarla ir. Pero el trabajo efectivo de duelo consiste en entender que la rabia o la tristeza es por lo bueno que hubo en esa relación y que ya no está ni estará.
Las canciones, poemas, películas y demás manifestaciones y producciones humanas que transmiten estos contenidos pueden ser, pues, expresiones de desahogo, de catarsis, inicio de un trabajo de duelo por la ruptura, por la pérdida, pero no debemos tomarlo como una descripción del amor.
Esto es importante reflexionarlo sobre todo con los y las adolescentes que comenzarán experiencias de enamoramiento.
Muchas veces los y las adolescentes no tienen la oportunidad de reflexionar sobre estos temas y entender el propio mundo afectivo, y lo único que tienen como referencia, son este tipo de canciones, llegando a creer que lo que dicen es una descripción literal o hasta una sugerencia.
De ahí que cuando viven de parte de su pareja un desplante, humillación o traición que genera malestar o dolor no escuchen su cuerpo y actúen en consecuencia, o sea, tomando medidas consecuentes para su propia protección, sino que lo toleran al pensar que esto es parte de la relación, del amor. De ahí, insisto, la importancia de la reflexión acerca del tema.
De ahí la importancia de tener claro lo más tempranamente posible que el amor existe sin dolor. En todo caso estos dos estados coexisten a través de nuestra existencia. Amamos a nuestra pareja y esta nos ama, y cuando esto termina aparece el dolor.
La Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo 2007 concluyó que 9 de cada 10 mujeres maltratadas lo eran desde el noviazgo. Es decir, desde el inicio de la relación había signos que apuntaban a la violencia pero no fueron detectados.
La violencia es el abuso del poder, el mal uso de la agresividad. Es una actitud y hasta una habilidad adquirida, la cual requirió de modelos o mensajes para su adquisición. En la misma encuesta el 75% de los encuestados —hombres y mujeres entre 15 y 24 años— dijeron haber sufrido al menos un incidente de violencia psicológica en el noviazgo y el 15,5% violencia física (las mujeres de dicha encuesta lo reciben en mayor proporción: 61.4%).
La manera de educar a hombres y mujeres desde la temprana infancia, la socialización, los mensajes que reciben a través de las múltiples manifestaciones artísticas y de las instituciones de la sociedad (familia, iglesia, escuela, medios de comunicación, etcétera), se vuelven caldo de cultivo para el abuso. A lo cual se le suma la idealización de las relaciones de pareja y la etapa de enamoramiento en la que se supone que no sucede nada negativo y donde no se reconocen los aspectos negativos de la pareja.
Es muy conveniente que la prevención de la violencia en la pareja, para que lo sea, comience antes de emparejarse.
* Psicólogo / [email protected]
Foto de portada: Pixabay.
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