SOMOSMASS99
©Gaudencio Rodríguez Juárez*
Jueves 8 de febrero de 2018
A más de algún hombre le he escuchado decir que su expectativa al término de una larga jornada laboral es encontrar en su casa un remanso de paz, un lugar donde descansar, un olvido a los problemas del afuera, un espacio para desconectarse y recargar baterías para el día siguiente. Un deseo legítimo, sin duda. Sin embargo, esta imagen ideal familiar y hogareña se esfuma cuando lo que encuentra a su llegada son gritos, quejas, peticiones y demandas de los hijos: “Papá juguemos”, “Necesito comprar un material para llevarlo a la escuela mañana”…, conflictos entre hermanos, música del adolescente a todo volumen, pisos por limpiar, basura por recoger…
El clima familiar armonioso o placentero no se construye sólo. No lo han de crear otros para cuando papá llegue, no todos tienen esa suerte. Se requiere trabajar en su consecución. Y se requiere energía para tal fin.
El olvido de lo anterior suele provocar que no se presupueste dicha labor. El trabajo fuera de casa —en la oficina, taller, empresa, institución…— exige energía física y emocional específica. Son muchas las decisiones y acciones que se deben llevar a cabo durante la jornada, y cada una de ellas mina la energía. Se suele invertir todo el esfuerzo y tiempo en ello con tal de lograr un desempeño eficiente, razón por la cual se llega a casa sin la fuerza para continuar con la labor parental, doméstica y de pareja.
Cualquier deportista visualiza mentalmente toda la competencia y en función de dicha visualización administra sus recursos (incluso considera tiempos extras), pues sabe que dejar todo el esfuerzo en el primer tramo resulta perjudicial para el resultado final. Muchas veces visualizamos nuestro día, administramos nuestro tiempo y energía, pero con frecuencia en dicha visualización olvidamos incluir a los hijos, a la pareja, a lo familiar, a lo doméstico. Por lo tanto, llegamosa casa sin fuerzas para contribuir a la sana convivencia.
Olvidar destinar tiempo y energía para lo parental y lo doméstico también les ocurre a algunas mujeres que trabajan fuera de casa, pero definitivamente, lo observo más en hombres que en mujeres. Seguramente tiene que ver con el hecho de que aunque los tiempos están cambiando, ellas siguen siendo socializadas para el cuidado de los hijos y de los aspectos domésticos, por lo que no los excluyen de su agenta global. De hecho, aun desde la oficina se encuentran resolviendo cosas de la casa.
En cambio, muchos hombres aún tienen la creencia de que su jornada laboral termina al salir de la oficina, olvidando que a esta le sigue la jornada doméstica que requiere atención por parte de todos los miembros de la familia. Situación que actualmente genera conflicto significativo en aquellas parejas donde ambos trabajan fuera del hogar. En estos casos se vive una sensación de injusticia por parte de quien tiene que resolver los asuntos domésticos después de una larga jornada laboral. Para que el equilibrio retorne es indispensable considerar la máxima popular: “si todos ensuciamos, todos limpiamos”, “si los hijos son de los dos, los dos los cuidamos”.
Administrarse es la clave, pues. Es indispensable meter en la agenda la tarea de trabajar en la construcción de un entorno familiar.
El tanque de energía con el que se cuenta sólo es uno. Sólo se cuenta con un monto de energía. Con esa ha de vivirse el día a día. De ahí la importancia de decidir con puntería e inteligencia cómo distribuirla en las múltiples esferas y responsabilidades de vida, sin olvidar destinar un monto importante a la construcción del hogar.
La convivencia requiere energía y tiempo, energía y tiempo que se multiplica cuando la convivencia es grata, divertida, placentera. Es decir, invertir tiempo y energía en la creación de un entorno familiar armonioso, pacífico y saludable, trae como consecuencia el reabastecimiento de la energía que se requiere para el próximo día.
Manos a la obra. Todos necesitamos atención para vivir en armonía. Todos los miembros de la familia debemos trabajar en ello.
*Psicólogo / [email protected]
Foto de portada: Pixabay.
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