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ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 26 de febrero de 2018
Las frutas y verduras no son mi fuerte.
Las como por aquello de que hay que comer saludable.
Intento disfrazarlas, para volver agradable el asunto.

En sopa, licuadas.
Le pongo a la olla calabacita entera, un trozo grande de cebolla, tantita sal, cuezo, licúo y como.
Y lo mismo con zanahorias, champiñones o brócoli.
O en guisado.
Le echo nopal a la carne en salsa verde, o le pongo chícharos al picadillo.
Cuando hay lomo al horno, hago col cocida con un poco de miel y vinagre, queda rico. Y se le pone poquito al plato, para no opacar la carne.
En platillos dizque orientales.
Hago una revoltura de pollo con pasta y verduras a medio cocer. Claro que la pasta es mucha y la verdura poca, pero así tengo la consciencia tranquila. O con arroz, misma idea, mucho de uno y casi nada de la otra.
Aso jícama, con sal y Maggi, sirve para acompañar el arroz y puerco fritos.

En ensaladas, es más fácil. Betabel, pepino, lechuga. Con vinagreta, mucha, igual para disfrazar sabores.
O les pongo hierbas aromáticas: romero, albahaca, eneldo, de todas.
Las frutas las como por la mañana o a media tarde, onda tentempié saludable. Con limón y sal, para disfrazar el sabor.
Escojo las mandarinas y toronjas muy pesadas, para que tengan más jugo, y explote el gajo en mi boca. Las manzanas las corto en rebanadas finas, para que el limón agarre por todos lados.
Los plátanos los pongo a cocer con jugo de naranja y miel, y si hay invitados los flambeo con un poco de coñac.
Y así.
Algunas verduras me hacen daño, las alcachofas me dan retortijones estomacales, el pimiento me hace repetir.
Otras le hacen daño a mi monedero, espárragos y aguacates por ejemplo.

Y, como todos los caminos saludables que tomo, me lo acaban de derruir. Por ver tele, claro.
En Xalisco, cerquita de Tepic, Nayarit, se descubren cuerpos por todos lados, 7 en agosto, 33 en enero[1], y ahora los cuerpos de los dos agentes de la AIC.
No sé qué es AIC. ¿Agencia de Investigación Criminal, o científica?
Lo que sí sé es que en la imágenes de la famosa televisión, sacaban los cadáveres de por debajito de unos plantíos de caña, o de maíz, no se alcanzaba a ver bien.
Y claro que los muertos parecen abono, calidad superior.
Y más claro que al cortar los jitomates de la ensalada de hoy me vienen imágenes terribles de ojos explotados y de piernas agusanadas.
Les voy a echar un chingo de vinagre.
Un chingo.
[1] Fuente: Milenio
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Fotos de portada e interiores: Gwenn-Aëlle Folange Téry.
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