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©Gaudencio Rodríguez Juárez*
Jueves 1 de marzo de 2018
En el 2011, el Sistema Nacional DIF, mediante el Subprograma de fortalecimiento a las Procuradurías de la Defensa del Menor y la Familia, comenzó la identificación y cuantificación de los centros asistenciales o albergues públicos y privados que tienen bajo su cuidado a los niños, niñas y adolescentes (NNA) sin cuidados parentales, así como los motivos de su ingreso, con la finalidad de lograr su reintegración a su familia nuclear o extensa, obtener sus actas de nacimiento, promover juicios de pérdida de patria potestad y de adopción, cuando este sea el caso.
Años atrás, la reintegración con la familia de origen y la adopción eran las únicas dos alternativas formales para los NNA egresados de las instituciones residenciales. Con la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, publicada en el Diario de la Federación el 4 de diciembre de 2014, se abrió la posibilidad del acogimiento familiar.
Desafortunadamente aún las dos primeras alternativas —reintegración familiar y adopción— tienen prácticas deficiente, la segunda reconocida por el propio Sistema Nacional DIF en su Diagnóstico de la Adopción en México; mientras que en el caso de la reintegración, los resultados son funestos cuando no se ha trabajado en la rehabilitación de las habilidades parentales; al respecto, el estudio de la Secretaría de Seguridad Pública “Maltrato y Abuso Infantil en México: Factor de Riesgo en la Comisión de Delitos”, 2010, encontró que: “debido a que la mayoría de los niños maltratados son devueltos a sus progenitores, muchos casos terminan con la muerte del menor por las lesiones infringidas”.
El destino de muchos NNA es la institucionalización permanente en lugares que, es necesario decirlo, no siempre cumplen las condiciones suficientes para garantizar la seguridad y el desarrollo infantil, debido a la carencia de recursos humanos, profesionales y materiales, masificación, internación de bebés, ausencia de proyectos de vida y en ocasiones aun de expedientes para cada NNA, etcétera.
Una de las principales razones de esta situación es de tipo ideológico, nos referimos a la consideración del internamiento como un fin último, es decir, creer que la intervención termina llevando al niño maltratado, abandonado o que vive en situación de pobreza a una casa hogar, olvidando que la Convención sobre los Derechos del Niño habla del derecho a vivir en una familia y no en una institución.
Lo cual está apuntalado por creencias y prácticas asistencialistas, carentes de enfoque de derechos.
Muchos NNA fueron encerrados en centros de atención, originalmente, para protegerlos de los abusos de sus padres. Con tal medida las autoridades les garantizaron el derecho a una vida libre de violencia, pero la falta de seguimiento redunda en violación de otros de sus derechos, por ejemplo, a la convivencia familiar y comunitaria, a la participación, a la no discriminación, a la justicia, a la igualdad, a la libertad.
De acuerdo a las Directrices de las Naciones Unidas sobre las Modalidades Alternativas de Cuidado de los Niños, se debe procurar que el cuidado residencial de un niño sea breve y que finalmente vuelva a un entorno familiar (al de origen si esto es benéfico para él o a otro cuando no lo sea); y en caso de que la alternativa definitiva sea la vida en la institución, se debe trazar, junto con él, un proyecto de vida que lo fortalezca.
La Red Latinoamericana de Acogimiento Familiar (RELAF), con sede en Buenos Aires, Argentina, trabaja desde hace muchos años para que los NNA que están viviendo en centros de asistencia social, y expuestos a la vulneración de sus derechos, puedan crecer en una familia, con el amor y la contención que requieren.
Los países de Latinoamérica y El Caribe tienen el desafío de orientar e incidir en los procesos de desinstitucionalización de los NNA, impulsados en el marco de la adecuación de los subsistemas de protección de derechos de niños, niñas y adolescentes privados de cuidado parental.
México venido actualizando su marco jurídico para abrir alternativas para la vida en familia. El acogimiento familiar una de ellas. La buena noticia es que algunos Estados de la República Mexicana ya trabajan en su implementación, pudiendo constatar el beneficio que aporta al desarrollo infantil.
* Psicólogo / [email protected]
Foto de portada: Pixabay.
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