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Redacción / Servindi
Miércoles 4 de abril de 2018

Foto: Amigos de la Tierra-Países Bajos.
Shell se encuentra entre las diez empresas más contaminantes del mundo y en los próximos dos años invertirá entre 23.000 y 29.000 millones de dólares en energías sucias.
Desde hace más de 30 años la compañía es consciente de su contribución al cambio climático. Sin embargo, sigue extrayendo petróleo y gas, e invierte mucho dinero en la búsqueda y desarrollo de nuevos combustibles fósiles contaminantes.
Sentaremos a Shell en el banquillo si no empieza a actuar frente al cambio climático
El caso cuenta con el respaldo de Amigos de la Tierra Internacional, una federación ecologista de base que realiza campañas a favor de la justicia climática para apoyar a personas en todo el mundo afectadas por las energías sucias y el cambio climático.
La organización se compone por más de 70 grupos estatales; de los cuales muchos de ellos trabajan para evitar que Shell continúe extrayendo combustibles fósiles en sus países.
Karin Nansen, presidenta de Amigos de la Tierra Internacional, ha señalado: “este caso es un referente a nivel mundial. Shell afecta a gran parte de la población en todo el mundo, causando graves daños».
«El cambio climático y las energías sucias tienen impactos devastadores, especialmente en el Sur Global. Con esta demanda judicial tenemos la oportunidad de obligar a Shell a rendir cuentas” indicó Nansen.
En España, el año 2017, Shell alcanzó una cuota de mercado del 11 por ciento y continuó aumentando su venta de lubricantes y otros productos derivados del petróleo.
Según la propia empresa, alcanzó los 40 millones de litros a través de sus 18 gasolineras, y cerró 75 nuevos acuerdos el pasado ejercicio.

Vertidos de petróleo de Shell en el Delta del Níger en 2008 y 2009, que afectó a más de 15 mil 600 personas que viven de la agricultura y la pesca en la comunidad de Bodo. | Foto: Comunidad ISM.
Este caso forma parte de un movimiento mundial creciente que tiene como objetivo exigir medidas a las multinacionales que promueven las energías sucias por ser las principales responsables de provocar el cambio climático.
En enero, la ciudad de Nueva York recurrió a la justicia para reclamar indemnizaciones a las cinco principales empresas petroleras, entre ellas Shell, por su contribución al cambio climático.
Las ciudades de San Francisco y Oakland, así como varios condados de California, están haciendo lo mismo. En la misma línea, un campesino peruano presentó una demanda contra la empresa de energía alemana, RWE, por el deshielo de los glaciares ubicados encima de su comunidad.
Un caso único e histórico
El caso de Amigos de la Tierra Países Bajos es único porque en lugar de exigir una indemnización la demanda judicial busca que una petrolera que actúe y se responsabilice por provocar el cambio climático.
Hector de Prado, responsable de Clima y Energía de Amigos de la Tierra sostiene que “si ganamos este caso, ganamos todos. Además esto podría causar un efecto dominó entre otras organizaciones y comunidades, animándolas a emprender acciones legales y dejar claro que los combustibles fósiles son dañinos y pertenecen al pasado».
«Desde Amigos de la Tierra queremos que empresas como Shell dejen de operar con un doble rasero legal, es decir con una faceta “verde” en Europa y con otra basada en la impunidad en países del Sur Global. En este sentido exigimos normas vinculantes a este tipo de empresas” afirmó de Prado.

Pobladores de Magdalena, Argentina, reclaman el 21 de mayo de 2007 por la contaminación con petróleo de la empresa Shell del 15 de enero de 1999. | Foto: Petróleo Magdalena.
Precedentes de éxito judicial frente a Shell
En 2013 un campesino consiguió una victoria sin precedentes contra Shell ante el Tribunal de la Haya, con el apoyo de Amigos de la Tierra. Por primera vez una compañía fue condenada por sus operaciones en países terceros: en este caso, por sus derrames de petróleo en el Delta del Níger, Nigeria.
Imagen de portada: El 4 de mayo de 2012, al menos 14 activistas bloquean a nado el paso de un buque rompehielos de Shell con destino a Alaska. | Foto: Greenpeace Argentina.
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