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De Honduras a Manhattan: El sueño de Catherine y sus dos bebés sobre «La Bestia»

Reportajes / Sociedad País / Top News / 16/04/2018

SOMOSMASS99

 

Luis Carlos Rodríguez González / The Exodo

Lechería, EdoMex / Lunes 16 de abril de 2018

 

Catherine subió con dificultad al lomo del tren conocido como La Bestia. Y no es por su condición de mujer o sus escasos 19 años de edad. Es que con ella viajan sus dos bebés, uno de seis meses y otro de dos años. Ella es hondureña y es parte de lo que queda del Viacrucis Migrante 2018 que contra viento, marea, Trump y Peña viaja y busca llegar a la frontera con Estados Unidos.

La joven madre es oriunda del municipio de Villanueva, una zona serrana dedicada al cultivo de caña y plátano, pero en donde la mayoría de su población vive en situación de pobreza y expuesta a la violencia, inseguridad y bandas de pandilleros.

Estación de Lechería. Foto: Enrique Ordóñez / Cuartoscuro

“Vengo de madre soltera con mis dos nenes y salí hace más de seis meses de mi país. Llegué a Tapachula, Chiapas, cuando mi bebé tenía dos meses. Estuve arreglando papeles en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), pero lastimosamente no me salieron. Entonces cuando pasó la caravana miré como una luz de esperanza y me vine con ella y me han brindado lo necesario para darles de comer a mis hijos y viajar”.

Ella es parte de los entre 400 y 500 migrantes salvadoreños, hondureños y guatemaltecos que sobreviven a esta caravana que ordenó frenar Donald Trump al gobierno de Enrique Peña. Los centroamericanos, en su mayoría mujeres, niños, adolescentes y jóvenes buscan llegar a Tijuana o a Mexicali para entregarse a las autoridades migratorias de Estados Unidos y pedir asilo.

“En el cruce de Guatemala hacia México por el Río Usumacinta me querían pedir mucho dinero y gracias a Dios me salió una persona de buen corazón y me ayudó y me dijo ‘ese no es el precio para cruzar del otro lado. Diles que tú eres mexicana y que andas de visitante’, me aconsejó. Así logré que de los dos mil pesos que me cobraban me lo dejaran en 10 quetzales, que son unos 40 pesos mexicanos”, recuerda Catherine.

Mientras acomoda la pañalera, una mochila con lo que queda de sus escasas pertenencias y una cobija que sirve lo mismo como cama y lona para proteger a sus hijos del sol, comenta que salió de Honduras por problemas “personales” que prefiere no recordar pero que obviamente tienen que ver con violencia.

“Allá me dedicaba a fabricar y vender bisutería, lo mismo aretes que collares. Apenas para sobrevivir, pero no hay empleos y el gobierno subió los impuestos, sumado a que tienes que pagar lastimosamente impuestos a los pandilleros para que no te molesten, no te roben o te secuestren”.

Caravana del Viacrucis Migrante 2018. | Foto: Pueblo Sin Fronteras.

Cuando estaba a punto de cruzar la frontera entre Guatemala y México fue asaltada. Se quedó sin los mil dólares que ahorró durante más de un año para su viaje. También le robaron el teléfono celular y con ello la posibilidad de comunicarse con familiares que viven en Estados Unidos.

La Bestia empieza rugir anunciando que la travesía hacia el norte continúa. Catherine acomoda cuidadosamente a sus pequeños en medio de un mar de desperdicio de metal que transporta el vagón. Ahora la caravana va prácticamente sin el apoyo de las organizaciones que los trajeron desde Chiapas hasta la Ciudad de México.

Con excepción de la organización Pueblo Sin Fronteras, que encabeza Irineo Mújica, quien los acompaña en la travesía, los migrantes gritan festivamente que ya están en camino a la frontera norte. Catherine tiene sentimientos encontrados. Entre la alegría, la esperanza y el miedo de lo que les pueda pasar a ella y a sus pequeños.

“Me da miedo regresar a mi país por razones personales y de seguridad. Me da miedo cruzar también de México a Estados Unidos. No me da miedo el muro, porque es simple y sencillamente un muro. Me da miedo lo que está haciendo el presidente Trump de que está poniendo militares en la frontera”, señala mientras les da un poco de agua a los pequeños que empiezan a llorar.

Ella, como todos los migrantes de esta caravana, cuentan con permisos del gobierno mexicano para estar 20 o 30 días en el país. Pueden optar por regresar a sus países de origen o buscan llegar a la frontera con Estados Unidos para entregarse y pedir asilo.

Migrantes en el lomo de La Bestia. | Fotograma: YouTube.

“Vamos a cruzar por Tijuana. No tengo ni un peso, ni un dólar, pero confío en Dios y la ayuda de los mexicanos. Yo quiero llegar a Manhattan, Nueva York. Me han dicho que ahí ayudan mucho a los niños y yo quiero un futuro mejor para los niños”, señala mientras La Bestia empieza a moverse lentamente rumbo al norte con lo que queda del Viacrucis Migrante en su lomo de metal.


www.theexodo.com

Imagen de portada: Vista aérea de Manhattan, Nueva York. | Foto: One Block.






Luis López




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1 Comentario

el 16/04/2018

Triste ver que la miseria en que los tiene los gobiernos de sus respectivos países aunado a lo bonito que les hablan y que además se ofrecen a ayudarles coso que ya estando allá rara vez sucede los que de alguna manera les ha » favorecido» el maldito «sueño americano» habiendo que pasar por un sin número de calamidades desde inmigración delincuencia organizada violaciones robo asesinatos extorsiones desapariciones mutilaciones trata de blancas tráfico de órganos a su paso en la «Bestia» por los diferentes países y estados de Latinoamérica y México enfrentando además el paso cada vez más difícil para llegar a su destino final y enfrentarse a la discriminación muchas veces de sus mismos conacionales. En fin Dios los proteja y los dejé llegar con bien a su destino.



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