SOMOSMASS99
ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 23 de abril de 2018
A veces tengo que hablar en público.
Público que no es la familia en la sobremesa de los cumpleaños, ni colegas escuchándote antes de subir al estrado y tomar la palabra. Vamos, ni amigas desayunado en la café de la esquina.
No, público, público, de los que no conoces y que tienes que interesar en lo que dices.
Es estresante, no lo voy a negar.
Más cuando hay gente, ja.
Una vez lo hice frente a cinco personas, si cuento al mareado. Otra frente a tres.
Pero a veces sí son muchos.

Gwenn-Aëlle Folange Téry: «Dedito». | Foto: Ricardo Sánchez.
Hay que cuidar el contenido, uno. Eso lo preparo siempre con mucho cuidado, pero a mi memoria le gusta gastarme bromas, me revuelve las palabras, o de plano se las lleva.
Entonces uso gestos, o pregunto a los asistentes si recuerdan cómo se llama esa cosa para cortar la carne, por ejemplo. Siempre ayudan. Muy buena onda. Se ríen, me río y le seguimos.
La semana pasada me tocó tele –grabada-, radio -por teléfono-, y público -en vivo-.
Sudé.
Literal.
No había alberca pero como si saliera yo de ella. Sin toalla, sin sol y sin bronceador. Vestida, sí, pero hagan de cuenta que el vestido cambiaba de color mientras se empapaba de agüita salada.
Pero lo logré. Dije lo que quería decir, a como pude, pero lo hice.
Me inspiré en nuestros candidatos a presidentes, pensando que ellos ya son profesionales del asunto y que si ellos pueden, pues yo también.
Empecé con un momento de silencio, incómodo claro. Más para mí que para los oyentes, mi mente revoloteaba por todos lados para encontrar la palabra idónea para empezar y después de un rato, hasta la pregunta se me había olvidado.
Luego… hablé… lento… muy… lento… exagerando… las… pausas… en… mi… decir.
Apantallados quedaron, apantallados. Y no por los múltiples gráficos que aparecían tras de mí.
Usé mis manos, sosteniendo el micrófono con fuerza con la derecha y usando la otra mano como abanico, gestos amplios, conquistándolos con alusiones al futuro. Dejé el micrófono, onda no te necesito para ser oída y coloqué una mano frente a mí, con calma. La bajé, adelanté la otra, en un movimiento lento, calculado.
Luego levanté un dedito, he oído que los deditos saben mucho.
Utilicé también aquello de repetir varias veces lo mismo, porque al repetir varias veces lo mismo se oye mejor, eso de repetir varias veces lo mismo hace entender que es bueno repetir varias veces lo mismo.
Regresé… a… las… pausas… Me… había… ya… cansado… Pero la fe en lo que estoy haciendo me dio fuerzas y me enfilé sobre alguna que otra leperada.
Se sobresaltaron los que ya se habían dormido, y pude al final, mandar varios tweets, bajo otros nombres, diciendo que el evento había sido un éxito.
Si lo sigo haciendo así de bien, seguro varios me compran lo que vendo.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Imagen de portada: Pixabay.
Comparte en Facebook
Twittéalo








