SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
Ciudad de México / Lunes 23 de abril de 2018
«Lo primero que tenemos que hacer es echar abajo las reformas estructurales que han privatizado todos nuestros recursos y han recrudecido las condiciones de explotación y de violencia. Si todos nos unimos, si nos atrevemos a escucharnos, de la mano de muchas organizaciones a nivel nacional, creo que podemos avanzar y quitarles el poder, quitarles esa capacidad de despojarnos sistemáticamente», dice Katia Romero, de las Juventudes del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), en referencia a las élites políticas que detentan el poder en México.

Katia Romero, de las Juventudes del Movimiento de Liberación Nacional. | Foto: Asamblea Nacional de las Resistencias.
Entrevistada en el marco del congreso fundacional de Nuevo País, que se constituyó formalmente este domingo con la participación de organizaciones sociales y de trabajadores de al menos 18 estados de la República, Katia Romero relata que el punto de partida del nuevo movimiento fue un análisis histórico y coyuntural de lo que pasa en el país, en el que por supuesto se incluye el proceso electoral en marcha para elegir al próximo presidente.
«No hay propuesta de ningún partido político que represente los intereses nacionales, a las clases sociales y populares, a los campesinos, estudiantes, jóvenes, mujeres, comerciantes. Todos los proyectos de los partidos velan por los intereses de la oligarquía nacional e internacional, de las trasnacionales. Y porque históricamente ha sido así es que optamos por un movimiento social que represente una alternativa política, que construya desde las bases; la solución debe venir de las organizaciones civiles de masas, desde las formas de constricción del poder popular y comunal. Creemos que no hay otra opción para transformar la realidad política nacional, que es de pobreza, de explotación, de desempleo, de largas jornadas de trabajo, de bajos salarios, de violencia devastadora. No vemos la forma en que otras organizaciones (partidos) puedan hacernos salir de esto».
Entonces, explica, el llamado del MLN tiene como antecedente la propuesta de lo que fue la Constituyente Ciudadana Popular a nivel nacional para refundar el país, cuyo objetivo era el de desconocer a las instituciones conformadas «por la burguesía nacional» y convocar a una nueva constituyente. Nuevo País se nutrió de ese trabajo, al que sumó el realizado por organizaciones de base y la Asamblea Nacional de las Resistencias.
Hay dos momentos importantes: la coyuntura electoral y la confluencia de varias organizaciones. Respecto de las elecciones, «la preocupación es que no hay una salida para todo el descontento social. Es muy complejo, pero en síntesis la idea es que haya una respuesta ante ese vacío que no están llenando los partidos políticos. Creemos que va a haber un descontento, un estallido, dependiendo de cómo se vayan constituyendo las fuerzas. Si gana Andrés Manuel López Obrador, la gente se va a dar cuenta conforme pase el tiempo que realmente no representa un proyecto político distinto (al actual). Si no gana, va a ser peor el descontento porque se han recrudecido mucho las condiciones de miseria nacional. Queremos estar organizados para este momento coyuntural».
A más largo plazo el propósito es construir este proyecto político, es decir, el nuevo país, pero no sólo a manera de discusión sino de la construcción real del poder popular. «El horizonte es poder tener gobiernos autónomos y formas de gobierno comunales, de autogobierno». Hay avances en Chiapas, donde en algunos municipios se ha dado una «confrontación muy fuerte» con empresas trasnacionales, en particular con las mineras, y para formar consejos de gobierno se ha tenido que hacer frente a los partidos políticos y a una «profunda represión y violencia». También en la comunidad de La Palma, San Luis Potosí, donde en una batalla jurídica un tribunal reconoció ya el derecho de la población a la gestión y propiedad política, social y cultural de su territorio, pese a la «dura pugna» de los partidos. Y en muchos municipios de Michoacán, pese a que «las cosas son muy complicadas» pero que se ha logrado avanzar gracias a la labor de las organizaciones sociales y a que las comunidades purépechas, «en una actitud histórica», han decidido abrirse al movimiento social.

Andrés Manuel López Obrador, candidato de Morena a la presidencia de la República. | Foto: Morena.
– ¿Qué pasa con movimientos como el del EZLN en Chiapas o con los yaquis en Chihuahua?
Creemos que van caminando a la par de nosotros en cuanto a su posición de desconocimiento de los intereses de las instituciones del sistema capitalista y por la construcción del poder popular. Pero tenemos, en particular con el EZLN, diferencias que para nosotros son sustanciales. Nosotros creemos que es necesario organizarse para tomar el poder político y desde ahí restructurar las instituciones, las formas de hacer política y el proyecto político de nación. El EZLN ha cambiado un poco sus posturas a últimas fechas (….), ha dicho expresamente que ellos no quieren tomar el poder. Han construido formas de poder comunal muy valiosas, pero no busca expandirse ni velar por los intereses de toda la nación. Nosotros creemos que se tienen que integrar todas las clases nacionales, no sólo las indígenas y campesinas (…) Incluso si se tuviera que hacer alianzas con la pequeña burguesía y las clases medias, nosotros estamos en disposición, caminando siempre hacia el mismo objetivo: construir un programa de gobierno que realmente beneficie a las grandes clases nacionales, que acabe con la pobreza, la desigualdad, con la violencia y el terror de Estado; que recomunalice los recursos naturales, que se los arranque a las empresas trasnacionales porque son recursos nacionales; que se acabe la violencia contra las mujeres; que haya una cultura más humana y más fraterna, no basada en el mercado sino en intereses más humanos, no es nada más por el poder sino porque en la sociedad rijan más los valores humanos, de impulso por la vida. Creemos que la forma es la reconstrucción del tejido social y las formas de poder comunal.
Donde las organizaciones de Nuevo País han tenido dificultades es en el norte del país. Si bien comparten, por ejemplo, las luchas de los yaquis como defensores del agua y del territorio; las de las comunidades aglutinadas en el Frente Unido de Pueblos de La Laguna en Defensa del Territorio que se oponen a la fábrica de cianuro de The Chemours Company en Durango, y las de defensa del agua de Mexicali Resiste y de Tecate en Pie de Lucha, en Baja California, «no nos han dado las fuerzas para llegar a más. Está en nuestros planes seguir enlazándonos y generar una red de solidaridad y apoyo que nos permita avanzar de la mano, pero los recursos no nos dan», dice Katia Romero.
Además, añade, pensar en otra realidad social es parte del desmoronamiento de quienes actualmente detentan el poder y, en esa lógica, la idea que maneja el partido Morena «de que no importa si eres de derecha, de si siempre has ido en contra de las clases populares, tú únete porque es momento de unidad (…), creemos que son recursos discursivos para justificar una posición que en realidad está velando por intereses contrarios a los nacionales. Hay una ideología dominante, que es la neoliberal, y que nos hacen reproducir cotidianamente prácticas sociales y culturales de dominación que hacen que prevalezca el mismo sistema.
«Tenemos que romper con esas prácticas ideológicas que realmente van volcándose hacia el mercantilismo, la utilización de las personas, de todos los valores humanos y que rompen con la visión de comunitarismo. Creemos que la democracia no se puede ejercer de arriba hacia abajo, sino que se tiene que construir desde las bases, desde los pueblos (…). Históricamente la derecha, y con más fuerza en la actualidad, se ha situado en una posición de profundo desprecio por las clases nacionales y de profunda defensa de las clases oligárquicas que vuelcan sus fuerzas hacia afuera y hacia los intereses privados».

Foto: Facebook Mexicali Resiste.
Dice que la invitación es a todas las personas para que se atrevan a imaginar otras formas de construir el poder, de hacer el gobierno. Porque ya «no tienen que ser las que hemos visto, las corruptas, las de siempre. Nosotros y muchos nos damos cuenta de toda la porquería que se maneja en las cúpulas políticas, muchos estamos cansados de ello. La posición general que se siente en el ambiente es que todos son iguales y mejor no hago nada. Creemos que debemos dejar atrás esa apatía y sentirnos capaces de ejercer el poder para construir el programa político y las soluciones a los problemas que se han agudizado en los últimos años, porque a todos nos afectan».
Fotos de interiores: Agustín Galo Samario / SomosMass99
Foto de portada: Asamblea Nacional de las Resistencias.
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