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¡Feliz día de las malas madres!

Diálogo Global / Diálogo País / Top News / 10/05/2018

SOMOSMASS99

 

Tania Tagle* / Nómada

Jueves 10 de mayo de 2018

 


En marzo se hizo viral un video en el que se observa a una mujer sumamente angustiada llegar corriendo a sacar a una bebé del asiento trasero de un automóvil estacionado en medio de una lluvia de insultos de las personas que se encontraban alrededor. Las redes la nombraron, irónicamente «la madre del año».


 

A finales de marzo de este año, un video subido a youtube bajo el nombre de Madre Del Año se viralizó en las redes sociales mexicanas. Con una duración de aproximadamente dos minutos, en el video se observa a una mujer sumamente angustiada llegar corriendo a sacar a una bebé del asiento trasero de un automóvil estacionado en medio de una lluvia de insultos de las personas que se encontraban alrededor.

La versión difundida hasta al hartazgo por periódicos, sitios web y usuarios de internet fue que la mujer había dejado a su hija de meses encerrada en el automóvil para irse a desayunar con sus amigas a un restaurante. Un franelero del estacionamiento había visto a la bebé sola en el auto y llamado a más personas hasta que alguien notificó a la madre y ésta salió por la niña.

Dos días después, el DIF de la ciudad de Puebla, donde ocurrieron los hechos, emitió un comunicado en el que aseguraba haber iniciado una investigación por maltrato infantil que concluyó que la bebé se encontraba en buen estado y no presentaba ninguna señal de descuido. Sin embargo, la mujer y su familia abandonaron la ciudad debido a las represalias. Según la versión de la mujer, solamente se había detenido unos minutos en dicho restaurante para entrar al baño y cómo no tenía dónde “poner” a la bebé mientras tanto, la dejó en el automóvil donde creía que estaría segura.

El año pasado, en Madrid, un padre dejó a su hija de 16 meses dentro de su automóvil durante cuatro horas. Debido al calor, la niña había vomitado y perdido la conciencia. Policías y rescatistas no dudaron en romper una ventanilla para sacarla y cuando el padre apareció la niña ya se encontraba en el hospital con su mamá.

Estos comentarios corresponden a la nota con más visitas sobre la mujer que dejó a su hija en un estacionamiento para ir al baño:

Estos otros comentarios corresponden a la nota más visitada acerca del padre madrileño que dejó a la bebé en el automóvil durante cuatro horas:

La madre merece ser golpeada y perder la custodia de su hija. El padre cometió un descuido porque la humanidad no es perfecta (salvo por las madres, porque todo el mundo sabe que las madres no perfectas son lapidadas para deshacernos de ellas). No sólo eso: el esposo de la mujer debe “darle unas cachetadas” para que aprenda a ser responsable, mientras que la esposa del hombre seguramente era la encargada de llevar a la bebé a la guardería y por lo tanto es normal que él olvidara que tenía una hija.

No, este texto no se trata de justificar la negligencia de nadie. Dejar a un bebé encerrado en un automóvil no me parece defendible bajo ningún motivo. Yo, al igual que todas esas madres perfectas de internet que le desearon golpizas, dolor y los peores castigos a la mujer del video,  jamás haría algo así con mi bebé… principalmente porque no tengo automóvil. Lo que sí he hecho es poner en peligro su integridad para poder orinar, por ejemplo, dejando el portabebé en el piso mugriento de un baño público o encima de un lavabo mojado. Afortunadamente, en esos momentos nadie a mi alrededor cargaba un celular con cámara y unas irrefrenables ganas de sentirse mejor persona a costa del prójimo. Acerca del padre que dejó a la beba olvidada sólo puedo decir que envidio la capacidad de su psique para omitir durante tanto tiempo de que tiene hijos, y lo digo con toda la sinceridad del mundo, la angustia que provoca la maternidad en mí nunca se apaga, ni siquiera cuando duermo. Olvidar que tengo hijos por tres horas completas sería algo lindo para mi cerebro.

Aquí el verdadero problema son las expectativas, los juicios, los prejuicios y los mandatos morales que reproduce la sociedad sobre madres y padres y sus abismales diferencias. Estas diferencias se estipulan desde los primeras instantes de la maternidad/paternidad. Las mujeres debemos “merecer” a nuestros hijos, los padres “padecerlos”. Todo lo que las madres hagamos debe ir en función de ese merecimiento, todo lo que los padres hagan se explica en función de ese padecimiento. Por lo mismo, un padre que se involucra en la crianza de sus hijos es visto prácticamente como un héroe que acepta hacer un “trabajo sucio”; mientras que una madre debe comportarse siempre a la altura del “honor” que debe significar para ella el trabajo de criar.

Los padres que se equivocan al menos lo intentan. Las madres que se equivocan no debieron tener hijos.


* Tania Tagle es editora, ensayista y madre disidente.

Imagen de portada: La actriz estadounidense Faye Dunaway en su recordado papel en la película Mommy Dearest.






Luis López




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