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LA COLUMNA ROTA
Frida Guerrera*
Jueves 17 de mayo de 2018
“Las mujeres han vivido todos estos siglos como esposas, con el poder mágico y delicioso de reflejar la figura del hombre, el doble de su tamaño natural”
– Virginia Woolf
Gabriela y Lucía eran hermanas, hijas de Josefina y Rubén. Gabriela era la hija mayor, hermana de Lucy, Irma y Ana. “De niña adoraba la escuela, era una estudiante de dieces, sus notas siempre llevaban felicitaciones de sus maestros”, me cuenta Josefina del otro lado de la línea.
Gabriela Fernández León nació el 14 de noviembre de 1982. La vida dio un vuelco en esta familia cuando Rubén, el esposo y padre de familia, fue asesinado en 1997. Gaby, a pesar de llevar muy buenas calificaciones, decidió dejar la preparatoria para apoyar a su madre y sacar adelante a sus tres hermanas menores. Rubén era farmacéutico. De hecho, Irma y Josefina me hacen mención de que fue asesinado en el sitio que más amaba, su farmacia.
El puesto entonces lo tomó Gaby. Una niña de 14 años que tenía que ser fuerte para ayudar a su mamá a salir avante, para que la farmacia no se cerrara y además con eso hacer perdurar la memoria de su padre, con quien llevó una excelente relación.
Gabriela era madre de tres niñas y un niño. “Gaby vivía para ellos y su farmacia, era la mujer más entregada a sus hijas, además de todo estaba alerta de todas nosotras”, me cuenta Josefina.
Las hermanas se separaron. Irma y Ana se fueron a Estados Unidos al igual que Josefina. Lucy y Gaby se quedaron en el Estado de México. Gaby era muy cercana a Lucy. Gaby tenía la convicción personal de apoyar en todo momento a sus hermanas.
Gaby se casó con Alberto a los 17 años. De esa relación nacieron dos pequeñas, tiempo después Gaby se separó de Alberto. Lucía conoció a Israel Valentín, quien era hermano de Alberto.
La relación que llevaban Lucía e Israel fue muy violenta. Muchas veces Lucy acudió a Gaby para buscar refugio y apoyo, la hermana mayor siempre estaba para ella. Fueron muchos años de violencia. Lucía trataba de escapar, pero siempre regresaba a él.
El ocho de abril de 2017, Israel golpeó a Lucy. Gabriela intervino para defender a su hermana. Fue entonces que Lucía, cansada de tantos malos tratos, decide dejar a Israel. Así, apoyada por Gaby, Lucy decide alejarse definitivamente de Israel.
El nueve de abril, Gabriela y Lucía fueron a la casa donde vivía Gaby por los papeles que necesitaba para empezar un proyecto de vida diferente, lejos de Israel. Las dos mujeres iban en una camioneta. Gaby llevaba a su bebé en brazos, las acompañaban los hijos de Lucy e Israel. Al lugar llegó el padre de Israel y poco tiempo después Israel.
El tiempo se quedó interrumpido. Israel fue directo a la camioneta y disparó a Gaby, un balazo directo a la cabeza. Frente a sus hijos y con el bebé de Gaby en los brazos. La mujer jamás intento discutir, ni decir más.
Gabriela murió de inmediato, ahí quedo la vida de una mujer llena de alegría, de ganas de vivir, de sacar adelante a sus hijos.
Un día después de esto tristes sucesos, Irma, por medio de entrevista en vivo, me hizo saber: “Ella no le hacía daño a nadie, ella no merecía esto, tengo tres hijos y jamás regresaría a México, me da miedo mi gente, todos tenemos hermanas, no permitan que la próxima sea su hermana.”
De los hijos de Gaby, dos viven con su padre Alberto, hermano del presunto asesino, y dos con el padre del más pequeño. La familia de Israel ha hecho todo por que el sujeto no sea detenido, y otra vez la desesperanza.
A más de un año de los hechos, Israel sigue prófugo. La familia se rompió, el temor es latente. “Tengo miedo de que busque a Lucy y también la asesine”, me detalla Josefina.
La impunidad sigue siendo el pan nuestro de cada día. Muchas veces me han preguntado: ¿por qué crece la cifra de feminicidios en el país? La respuesta clara: porque se puede, porque las autoridades aunque ese delito se sigue de oficio, no trabajan; porque la impunidad impera en México y la sangre es el diario vivir de una sociedad dispersa, que se pierde y olvida porque los hechos la sumergen en esa espiral de violencia de la que es imposible salir.
“Gaby era una mujer que todo mundo quería, siempre ayudaba a quien la necesitara. No era una mala mujer, mucho menos persona. Tenía 34 años cuando Israel sin miramiento alguno le segó la vida. Porque le estorbaba para manipular a Lucy, le estorbaba para seguir ejerciendo control sobre ella y sentir que él, macho, mandaba sobre su mujer. Gaby era el impedimento para ello, por eso la asesinó. Y lo único que queremos es justicia”. Así terminó la charla que tuve con Irma, quien fuera de este país exige a las autoridades: Actúen ya.
#NIUNAMÁS #NOSEASINDIFERENTE
* Comunicadora libre, bloguera mexicana.
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@FridaGuerrera
Imagen de portada: Gabriela Fernández. | La foto es publicada con el permiso de la familia.
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