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«Se va a echar a abajo la Ley de Seguridad Interior»: Alejandro Solalinde

Sociedad País / Top News / 09/07/2018

SOMOSMASS99

 

Agustín Galo Samario / SomosMass99

Ciudad de México / Lunes 9 de julio de 2018

 



La noche del 1 de julio, minutos después de que el Instituto Nacional Electoral dio a conocer los resultados del conteo rápido de la elección presidencial, el entonces virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador llamó a la reconciliación nacional. Afirmó que convocaría a representantes de la sociedad civil, líderes religiosos, a la ONU y a organismos nacionales e internacionales de derechos humanos para reunirse «las veces que sean necesarias» y elaborar el plan de paz que se aplicará en México desde el 1 de diciembre próximo.

Alejandro Solalinde, asesor en derechos humanos del equipo de transición de López Obrador, dice en entrevista que ese proceso inició dos días después de la elección. Entre otros, destaca dos temas: la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa y el análisis de la Ley de Seguridad Interior, en conjunto con integrantes del colectivo #SeguridadSinGuerra, con el propósito de echarla abajo.



 

Defensor de migrantes desde hace más de una década, el padre Alejandro Solalinde Guerra ha pasado de decir de Andrés Manuel López Obrador que «es lo que hay«, cuando empezó a apoyar sus aspiraciones presidenciales en noviembre de 2017, a decirse sorprendido «por su sencillez y de cómo tiene una obsesión de cumplir las promesas de campaña». De hecho, afirma, desde el 1 de julio López Obrador ya no es el líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) sino «presidente de todos los mexicanos. Morena tendrá a sus propios dirigentes; él se debe ahora a todo México».

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo, rodeado de Alfonso Romo, Olga Sánchez Cordero y Alfonso Durazo, próximos titulares de la Oficina de la Presidencia, Secretaría de Gobernación y Secretaría de Seguridad Pública, respectivamente. | Foto: Sitio oficial de Andrés Manuel López Obrador.

Dijo que, en ese sentido, el martes y viernes de la semana pasada López Obrador instruyó a quienes integrarán su gabinete de seguridad para que se pusieran en contacto con el colectivo #SeguridadSinGuerra, activistas y otros organismos de derechos humanos con el fin de intercambiar puntos de vista sobre la Ley de Seguridad Interior.

«Se va a trabajar para que se le solicite a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y al próximo Congreso que actúen en consecuencia con sus recomendaciones. No va a quedar así (la ley), lo dijo explícitamente. Es una gran noticia, claro. López Obrador será el jefe de las Fuerzas Armadas y nunca va a querer dar órdenes para reprimir al pueblo (…) Se va a echar abajo la Ley de Seguridad Interior y no lo va a hacer de manera autoritaria. Se va a dialogar con las personas competentes que han encontrado puntos de inconstitucionalidad para ver las posibilidades legislativas y en la Corte. Que se haga, dijo él. La gente se va a llevar muchas sorpresas».

Haber ordenado que las Fuerzas Armadas asuman funciones de seguridad pública ha sido una de las preocupaciones de activistas y organismos nacionales e internacionales debido al incremento de violaciones a los derechos humanos por parte de militares. Por ello, el próximo gobierno considera que hay que fortalecer a las corporaciones policiacas y a la vez encontrar la forma de hacer que el Ejército regrese a los cuarteles. «Se reconoce que no es normal que lo hayan sacado a la calle, como lo hizo Felipe Calderón. Va a haber mucho diálogo con la Secretaría de Marina y con Sedena; López Obrador tiene mucho cariño por las Fuerzas Armadas».

Los 43

En esas dos reuniones el presidente electo escuchó los informes de sus colaboradores y consideraron «que no podemos con todos los desaparecidos. Pero el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa tenemos que resolverlo, dio instrucciones para eso. El problema es enorme, tanto que no alcanzaría el presupuesto de un gobierno.

Alejandro Solalinde. | Foto: Mientras tanto en México.

«No quiere decir que nada más se buscará saber qué pasó con los 43 y que se van a cruzar de brazos. No. He ido con Solecito (organización civil dedicada a la búsqueda de desaparecidos) y resulta que en las fosas que han encontrado no hay un cuerpo o varios, son huesos de muchísimas personas calcinadas y todas revueltas. Entonces para sacar el ADN de cada uno cuesta tres mil pesos y son miles de fragmentos, no alcanzaría el dinero.

«Ahora sabemos que los destazan, que cocinan varios cuerpos en tambos de 200 litros, los meten en varias bolsas para que no quede ni rastro y los tiran en diferentes lugares. Estamos ante una técnica de exterminio como nunca se había conocido, En Auschwitz (campo nazi de exterminio en la Segunda Guerra Mundial) sabíamos qué pasaba y quiénes morían ahí. Pero ahora no sabemos.

«Según el Movimiento Migrante Mesoamericano, hay más de 70 mil centroamericanos desaparecidos y más de 11 mil mexicanos. Cuando digo desaparecidos me refiero a camiones enteros con personas concretas, en grupos. Hemos registrado que eso sucede, pero encontrar a cada uno es buscar una aguja en un pajar. No sabemos si todas esas personas quedaron en fosas, no sabemos si están en las que no se han descubierto. No sabemos en realidad la magnitud del problema, del número real de personas desaparecidas por el crimen organizado en combinación con Instituto Nacional de Migración», explica Alejandro Solalinde, que pide «ser realistas, ver lo que se puede y lo que no se puede hacer. Tenemos un México quebrado, con un enorme endeudamiento. Eso no quiere decir que no vamos a trabajar, sino que vamos a cambiar las cosas».

Solalinde Guerra informó que todos esos temas, entre otros más, serán parte de la agenda a tratar en los foros que se realizarán el próximo sábado 14 y martes 17, a los que ya se empezó a invitar a víctimas, activistas, expertos, académicos, casas de migrantes y representantes de organismos nacionales e internacionales de derechos humanos.

También defendió a Manuel Mondragón y Kalb de las críticas por participación, por ejemplo, en la represión contra manifestantes el 1 de diciembre de 2012 y en el operativo del 14 de septiembre de 2013 para desalojar a maestros de la CNTE del Zócalo de la Ciudad de México, pues consideró que «en este momento que hay muchas personas que no votaron por López Obrador y están buscando muchas cosas. Pero él ha dicho que no va a ordenar a ninguna corporación que reprima al pueblo. Mondragón tiene ordenes y las tendrá que cumplir».

Manuel Mondragón y Kalb en una imagen como funcionario del gobierno de Enrique Peña Nieto. | Foto: La Neta Noticias.

Y aunque primero dudó y pensó aceptar, Solalinde Guerra dijo que decidió no aceptar la invitación de López Obrador para ser propuesto a la  presidencia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. «Seguiré trabajando en derechos humanos, pero declino estar en la CNDH. Me dijo que si declinaba que yo eligiera a la persona adecuada, que no me equivocara. Voy a hacer eso, puedo asegurar ya estoy pensando en una persona que sería mujer, extraordinaria. En unos días más se va a saber».


Foto de portada: Adolfo Vladimir / Cuartoscuro / Archivo.






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