SOMOSMASS99
José Antonio Bueno Saucillo*
Miércoles 1 de agosto de 2018
Destrucción, según yo, puede definirse como daño irreparable.
A este llamado, luego, luego acude la guerra, vía recuerdos vivos o imágenes recreadas en la literatura, cine, televisión o artes plásticas (Guernica); sin embargo, la destrucción puede o no implicar violencia visible, como en las películas; porque ahora somos parte de una violencia silenciosa, mimetizada de modernidad y repleta de arreglos cosméticos con la marca fallida de la democracia (igual, la muerte se hace presente).
Me parece oportuno retomar algunos elementos que acertadamente la doctora Esther Sanginés García presenta en su artículo Democracia viva o democracia privatizada[1] en un análisis que hace del texto periodístico Democracia Privatizada de la filósofa española Jule Goikoetxea Mentxaka, respecto a la situación política de la Unión Europea.
Retomo, para comentar, algunos ejes que tienen luz propia… y como sólo se puede extraer de donde hay, vamos pues:
- Privatización de todo. Venta del país
- No hay más salida que vida o capital
- Democracia viva o democracia privatizada
Me acompañará la palabra Capital, es la constante.
Recurramos al pasado, a las viejas lecciones, aunque a los neoliberales de plástico no les gustan; recordemos que cuando alguien guarda más de lo que necesita y lo esconde para protegerlo de otros, nace la propiedad privada y la acumulación, esto le dará al sujeto oportunidad de trocarlo por algo más valioso cuando haya escasez, sentirá el derecho a negarlo si alguien lo necesita, hasta que le den el precio que pretenda.
– El poder de la especulación.
– La explotación de las necesidades.
Tener ese poder le da preferencia a ese alguien para que sus opiniones sean consideradas sobre las demás porque se convierte en proveedor, se comienzan a delinear las figuras de poder, esgrimiendo derechos especiales: el tener más y tener relaciones con los más fuertes.
Los fuertes más fuertes, inclusive de los que hacen llover, los que mandan desgracias, los que cuidan de él y los que lo pueden destruir.
– Dioses.
Si tiene relación con ellos tiene más poder aparte del que le da tener más satisfactores que otros (para eso los inventó).
– Religión y poder.
Y tiene la posibilidad de superar el estado de inermidad mediante la compra de protección, civil y divina.
Se delinea una relación monstruosa entre trabajo-necesidad-miedo que se retroalimenta cíclicamente, multiplicando la acumulación y el capital como factor generador de riqueza (para su dueño, desde luego).
– Más poder.
Está activo un ciclo de autogeneración basado en la explotación de unos por otros.
Renovación de la fuerza de trabajo para la estabilidad de la producción-crecimiento de capital.
Así de simple: la destrucción cíclica del ser humano asegura al capital.
Que todo tenga un dueño.
Que cada cosa sea de alguien.
Que todo beneficio cueste.
– Privatizar.
El poder ligado a lo privado.
Sólo el que tiene, puede.
Que no haya propiedad colectiva, propiedad pública, propiedad común, propiedad social.
Eso sería ofender a dios y al capital, o al dios capital que como castigo nos puede mandar la guerra, cercar fronteras, enjaular a nuestros hijos, asesinar a nuestros estudiantes y hermanos indígenas y lo que le dé la gana.
Veamos…
¿Qué debe ser lo público, lo privado, la democracia?
Si de primera intención nos vamos a las etimologías, las pistas esenciales que nos proporcionan están relacionadas con lo que le pertenece al pueblo como tal y lo que no, lo público es lo referente al popolo, a lo común, a lo colectivo, a lo de todos; lo privado es lo que tiene dueño determinado y que se priva a los demás, mientras que democracia es el poder del pueblo.
Luego entonces, la democracia y lo público son una simbiosis y lo privado es la contraparte.
Por caída libre se puede deducir que la democracia privatizada, en esencia, es una contradicción.
Desde luego que las doctoras se refieren al facto que el capitalismo impone como práctica política insana, no a la construcción gramatical, fatua per se.
El capitalismo ha convertido a la verdadera democracia en una entelequia y ha impuesto “su” modelo propio de democracia para que sus rebaños la persigan como utopía dejando históricas estelas de sudor y sangre rebasando todas las fronteras.
La profesora Goikoetxea se refiere a este fenómeno en el viejo continente y la profesora Sanginés a tierras americanas, hablando de ganar democráticamente la mayoría en el congreso mexicano.
Vayamos pues en pos de la verdadera democracia.
– Y como decía Don Miguel Hidalgo y Costilla [2]: ¡Hijos míos, su justicia, no es nuestra justicia!
¡Su democracia no es nuestra democracia!
No les faltan razones…
[1] https://www.somosmass99.com/democracia-viva-o-democracia-privatizada/
[2] Paco Ignacio Taibo II, 15 verdades sobre Miguel Hidalgo y Costilla, emeequis, No. 236
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Foto de portada: Aquí en Elche.
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