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Agustín Galo Samario / SomosMass99
Guanajuato, Gto. / Jueves 30 de agosto de 2018
- Juan Villoro recibe el Premio Jorge Ibargüengoitia de Literatura, que concede por primera vez la Universidad de Guanajuato.
La voz de Ibargüengoitia «parece venir de una tertulia donde la gente se relaja y dice con ingenio lo que en verdad piensa de los demás», dijo el escritor y periodista Juan Villoro (Ciudad de México, 1952) al ser galardonado con el Premio Jorge Ibargüengoitia de Literatura que otorga la Universidad de Guanajuato en el marco de la 60 Feria del Libro y Festival de Cultura.

El escritor y periodista Juan Villoro.
En la ceremonia de premiación, el también ensayista y traductor comentó que Ibargüengoitia es una de las voces más peculiares de la crónica mexicana, pues a través de la sencillez de sus procesos narrativos explora los estimuladores absurdos de lo cotidiano, distorsiona lo real para convertirlo en cómico.
Al leer el texto El retablo de las maravillas, Villoro resaltó el contraste de la figura de Ibargüengoitia, que al tiempo que es uno de los autores más leídos del país poco se escribe de él.
«El título de la columna que escribió en Vuelta, luego del golpe a Excélsior, es revelador: En primera persona. Su punto de vista era el de la conversación privada que se desarrolla con entera confianza en un cónclave de amigos, para hablar en voz baja de los ausentes».
Entonces recordó lo que le sucedió hace más de 30 años durante un congreso sobre traducción literaria en el Colegio de Michoacán: «Al terminar las sesiones nos reunimos en un porche amueblado con equipales para platicar y beber tequila. En forma natural, la conversación derivó en Ibargüengoitia. Hablamos de él como de un pariente próximo, el más divertido de nuestra estirpe. Durante horas referimos dramas y puntadas que cada quien había memorizado por su cuenta. Como he contado en otras ocasiones, en ese grupo se encontraban el director del Colegio de Michoacán y los futuros directores del Fondo de Cultura Económica, la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, el periódico El Universal y la Academia Mexicana de la Lengua. Se trataba, pues, de gente decisiva de la cultura mexicana. Y sin embargo, en ese grupo que festejaba a Ibargüengoitia en forma unánime no se encontraba nadie que hubiera escrito sobre él. La pasión por leerlo alternaba con la renuencia a interpretarlo».

El escritor Jorge F. Hernández, al presentar la semblanza de Juan Villoro.
No habló de la «Atenas de por acá», a la que hace referencia Ibargüengoiria en su novela Estas ruinas que ves, pero Villoro trajo a la memoria que su padre Luis Villoro, también escritor, filósofo y centinela zapatista, trabajó como profesor en la Universidad de Guanajuato. «Casualidad fortuita» que ahora sea esa institución la que le otorgue un premio.
El escritor Jorge F. Hernández al realizar una semblanza de la obra de Juan Villoro comentó que es el primer egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana en recibir el Doctorado Honoris Causa por esa misma institución, además de contar con diversos premios literarios y sobre todo distinguió su labor como cronista.
De hecho, el jurado integrado por el propio Jorge F. Hernández, la doctora en Literatura Norma Angélica Cuevas y el director del Departamento de Letras Hispánicas de la UG, Andreas Kurz, por unanimidad le concedió el premio por su trayectoria en el género de crónica literaria.
El galardonado ha publicado como periodista y escritor en revistas y periódicos mexicanos y del extranjero, además de un trabajo literario que abarca la novela, el cuento, el ensayo y el teatro. Y al igual que Ibargüengoitia, se ha dedicado a analizar la realidad política y social de México, tarea que en el pasado proceso electoral le llevó a apoyar sin éxito a María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, como aspirante del Concejo Indígena de Gobierno y del Ejército Zapatista de Liberación Nacional a la presidencia de la República.

Foto: Radio UAM.
Como parte de las actividades de la 60 Feria del Libro y Festival de Cultura, se presenta una exposición pictórica de la artista inglesa Joy Naville, que fue esposa de Jorge Ibargüengoitia y falleció apenas el 13 de abril pasado a los 94 años de edad. La pintora, que vivió 12 años en San Miguel de Allende y luego en Cuernavaca, Morelos, había montado exposiciones en Nueva York, Nueva Orleans, Dallas, Toronto, París y Londres.
Fotos de portada e interiores: Universidad de Guanajuato.
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