SOMOSMASS99
Jack*
Impelo entre las pupilas. El miedo a la soltura de mí yo personal.

Persisto en la atracción cero.
Una habitación abandonada y empolvada; cualquiera pensaría, sólo existe dentro de mí.
El león pierde su forma para convertirse en fuego. Dentro de él, sólo existen promesas que se mantienen vivas ante el fracaso.
Como todo amanecer rojo, se sirve un par de tragos. Hace cantos jocosos y arrastra sus sandalias como quien quiere hacer más que una manera lujosa y cómoda de caminar, algo llamativo. Entonces, se escucha la misma sequedad en el tono de su voz. Se percibe la misma amargura en las arrugas sobre su frente.
Gente a gente, se desplaza entre la multitud, tratando encontrarse.
Se mira en el espejo y no logra mirar más que él, vacío, en el vacío.
Pensaría que la vida no vale nada si no se tiene a la mano un vaso de licor, una botella de algún vodka barato, un tostador de pan y una hermosa vista panorámica desde una cabaña un tanto campirana.
Sólo en el reflejo de un lago se puede mirar la propia sombra.
Camino por las calles.
He fumado un cigarrillo. Mi alma se libera en cualquier camino como lo haría un corcel en el monte. Mi espectro solitario; se la vive mirando las nubes, atrapando cariño comprado en las calles.
Bebo licor de café, alguno que otro americano doble, después de todo, hay algunos americanos que sólo aparentan ser, pero no resultan ser nada más que una fiel agua de calcetín. En cualquiera de los casos, pedir un doble o, un americano, no satisface mis papilas corrompidas por el mejor café de otra ciudad.
Las paredes se sacuden. Se cimbran. Escucho zumbidos de avispa que retumban como en eco en la espiral.
-¡Husshh!… ¡husshhh!…
La tierra se sacude
-brrrpppprr… brrppprr…
-¿Ha pasado todo?… –me pregunto.
El silencio no responde. No. Nada.
Todo ha sido destrozado, salvo el televisor. Sabrá él que es lo único que me queda en esta vida.
Odio las noticias, las telenovelas, el futbol. Las series prefabricadas. La lucha libre y los domingos. Pero los lunes al sol…
Debo pensar que mi irresponsabilidad es la causante de éste desvarío. Del escombro; una habitación desordenada.
Guardo reliquias en la memoria. Recuerdos de felaciones. De aplausos enclaustrados de cuando él muere.
El sonido de un avión que mientras cae, se incendia y se desprende. El sonido es producto de la estridencia provocada por nuestros movimientos; su culo chocando contra mi pene, al ritmo.
La voz de un cuervo se oculta en mi parte derecha. En mi parte izquierda… el león que duerme, bajo el sol.
Debajo de mí… debajo de mí está Satán.
Tengo todo lo que un niño desea tener. Lástima, no soy un niño.
Mi rostro luce más que de costumbre. Puedo verlo si cierro los ojos. Si arrastro mi entidad por el colchón del olvido.
Puedo sentir cómo el perfume emana de tu cuerpo. Entra por mis fosas nasales y las atrapa en ese instante. Lo conserva, lo posterga y lo mantiene intacto hacia el último segundo, que me olvido dónde y cómo vivo.
Hace días que busco mis manos. Debí haber bebido bastante la noche anterior para olvidar en dónde han quedado.
No me importa perderme en una de esas formas extrañas, obtusas. Me gustan las emociones fuertes. Intensas.
Perderme en las dimensiones inimaginables del cubo, el cuadrado o, el hipercubo. Desde que perdí la razón, me gusta perderla una y otra vez. Lo hago todas las noches de una, otra, y mil maneras distintas.
Me gusta saborear la goma de las estampillas del servicio postal.
Cierro los ojos; de niño adoraba el sabor de la tierra, tragarla.
Despierto. Me pregunto: ¿Qué diablos hago aquí?…
Mis lágrimas se derraman.
Cada transcurrir de los días… salen de mí formas extrañas…
El sonido del tren, a lo lejos se encamina con su chu-chú- chu-chú- como cuando era un niño.
Izquierda-derecha… de los atardeceres rotos. Sus colores me resultan mundanamente seductores. Adictivos.
People se cansa hoy de esperar los trenes.
La orbe duerme sobre su tumba mientras espera en su sepelio, la negrura doliente del nuevo amanecer.
Despierto again.
¿Qué hago aquí?… he perdido la forma -me pregunto-.
-¿Cuándo ella volverá?…
Recién anochece. El segundero del reloj marca una hora inesperada.
Permanezco oculto, atrincherado, mientras busco un poco de orden, de sentido. Consuelo, quizás.
Algo ha de haber por aquí.
Recuerdo… Tengo veinti… veinti tantos… A duras penas soy un pequeño niño incapaz de comprender.
Ella… tú… no está/s más aquí.
Mis parpados se hunden nuevamente en el soporífero trance de lo mundanamente cotidiano. Se arrastran entre los enrejados pasillos del olvido.
Nuevo intento.
¿Comprenderte?… Destierro añejo. Vileza de los hombres que despojáis lo etéreo del cuerpo.
¿La libertad, consumada?
¿Cómo habéis podido olvidarte?…
¿Dolor? No pain… ¿et le douleur?
La luna se postra febril al igual que siempre; que la noche de ayer, anteayer, que mil y una noche.
No más…
El escarchado astro se desprende de su piel. El fulgor ámbar derrite las pasiones juveniles y anuncia el esperado partir del nuevo comienzo.
Pestañeo que me recuerda el sabor constante de Tus… il; Te amo… Tú y yo, siempre… forever; toujours, touts les temps.
-He perdido la forma –me pregunto-.
Tras de ti repto cual insecto que no admitiendo su propia esencia, ha de cargar una doble pena.
La tuya; ya no eres mía. El mundo y sus complejos mecanismos; no he de aceptarme en él. -Ya no soy ese-.
Mi cuerpo pesa tanto como tu partida.
El cuello, me duele; he empequeñecido. Tú… No tienes idea.
¿Cuánta veces consideras que seré capaz de escuchar la misma cantaleta -que he de repetir -sin alcanzar el menor grado de fatiga?.
–¡Oh sí!… ¿quién lo diría?…
Los colores sobre la pared, se ocultan.
Gran detalle que fueron.
He nacido para ser nada. Morir.
¡Qué especial he de ser! To-be. être
Él abandonó la despedida, quizás por mí.
Nada ha de equiparar tus caricias, no un objeto turbado y masturbado. Imagen tuya plástica. Gemidos extintos. Tu voz de otro tiempo.
Cierro mis ojos. Imagino. Te.
Open your eyes. Te miro con él.
Sí -todavía latía-.
Se desprende la mordaza.
Trago amargo.
¡He de sustituirte con cualquiera! mujer de camino, mujer objeto de encuentros pasionales. Vende caricias. Compra gusto por defecto. Un viciado vacío. Cadalso. Gime. Cataplasma. Obtusa pared. Sonrisa de vinilo…
Tu aguardiente descompone la materia.
Hilvana enfermiza, sesera.
-¡Bebamos!…
-¿Por qué bebemos?
-Para embriagarnos…
-Bebemos para olvidar que estamos ebrios.
-Tal vez para encontrarnos.
Me pierdo en cuanta forma me resulte posible adquirir; ajetreo, sabor a sinsabor.
He de beber… beber… morir por ingesta accidental, como los románticos poetas.
Alimentar…
Busco enmendarte. Rencontrar, forma posible; ausente.
Inspiración; reserva sanguínea.
Tropiezo; rostros sin forma.
Giboso aroma de sol.
Repujado de tu cuerpo, de estrellas.
La luz al fondo, encendida… ¡Que la apaguen!.
People apágala.
* Jack, por supuesto, es el seudónimo de nuestro autor. Reservaremos su nombre real hasta que él lo decida. Lo que sí podemos decir es que estudió Letras Hispánicas y que no sólo ama la literatura sino también el cine, los atardeceres y las nubes, ante las que de tarde en tarde se convierte en fotógrafo.
Fotos de portada e interiores: Pixabay.
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