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De oxígeno y feminicidio

Diálogo País / Top News / 23/10/2018

SOMOSMASS99

 

ÚLTIMO PISO

Gwenn-Aëlle Folange Téry*

Martes 23 de octubre de 2018

 

Ese hombre de Ecatepec

Me deja muda

Sí sabes de quién te hablo, ¿verdad?

El que asesinó a varias mujeres, las descuartizó, las congeló, se las comió, tiró restos por todos lados y así…

Cuando anunciaron su arresto, sólo pensé que era otro de esos que matan mujeres por diversión, porque allí estaban ellas y ahí andaban ellos, y pues la comezón les ganó, y zas, se las tronaron…

Pero luego difundieron su confesión, -no sé porqué pensé que eso no era legal-, y me levanté de mi silla bien cómoda con ganas de vomitar.

Te paso los detalles.

Lo que más me conmocionó fue lo del oxígeno.

Porque lo de odiar a las mujeres, pues ya lo imaginaba.

Pero que no soporte respirar el mismo oxígeno que ellas… O mejor dicho, que ellas se atrevan a respirar su oxigeno, de él, ta’cañón.

 

Es cierto. Tiene razón el individuo. Todos nos respiramos los unos  a los otros en algún momento. Respiro a mis hijos, a mis vecinos, a la señorita de la tortillería y al encargado del banco. Respiro a mi madre, a mis hermanos, a mi amigo íntimo y al taquero de la esquina.

Respiro también a la mujer que maltrató a mi hijo, a la amiga traicionera y a los corruptos que me invaden.

Respiro al ladrón, al narco, a la mataviejitas, al mochaorejas y al juez de Javidu.

Y claro, a los narcos.

 

Piénsalo.

Dejaste de inhalar, ¿verdad?

 

Aunque me desconcierta la falta de congruencia del hombre aquel: su pareja de vicio, de asesinatos y de comilonas, es mujer. ¿Quién entiende?

Y luego, además de violar, matar, descuartizar a tantas mujeres, se las come. O sea, ¿las odia o se le antojan? ¿Será porque con limoncito todo sabe más rico?

Yo cuando odio a alguien prefiero no acercarme, tal vez por aquello del oxígeno compartido. Y definitivamente me daría un asco profundo tener su sangre sobre mis manos y sus orejas en mis tripas. Una de las veces que quise matar a alguien, me retuve por repulsión. No habría soportado tener que limpiar sus vísceras de mi coche después de haberlo atropellado varias veces.

Y este hombre las odia pero las agarra con las dos manos y se relame el hocico con gula…

Vi luego, mucho más luego, entrevistas de mamás de las víctimas. Una la mamá de Nancy, otra no sé.

Te digo Nancy como si la conociera, pero la verdad no. La siento cercana, pero no sabía que faltara a la mesa del comedor familiar. Será por aquello del mismo oxígeno que ella no respira ya…

Decían que lo que pasó es espantoso. Sin llorar casi. Han de haberse terminado todas las lágrimas de todo su cuerpo, de toda su vida. Una decía que tal vez la justicia sería darle permiso a ella destrozar al tipo con sus propias manos. Las dos coincidían en que van a esperar que el gobierno actúe. Pensando en eso de Vincular a proceso que no les queda claro.

Lo bueno es que las entrevistaron sentadas, por aquello de a ver pa’cuándo.

 

Aunque si realmente lo juzgan y si realmente lo quieren hacer como está escrito en las leyes… ¿Lo van a ver como hombre, como loco o como monstruo?

Como hombre: Merece, como dicen nuestros políticos, todo el peso de la ley e investigación hasta sus últimas consecuencias. Aunque nos tengamos que sentar para esperar a gusto, como las mamás de las víctimas.

Como loco: Merece… ¿Qué merece una persona que no razona como los demás, que no piensa como los demás? ¿Y cómo se mide la locura…? En las series gringas hablan mucho de la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, pero si todos tenemos morales diferentes, entonces esa distinción es diferente para todos. ¿Tons? ¿Es locura tener niveles diferentes de aceptación para lo intolerable?

Como monstruo: Los monstruos no son responsables de su maldad, o de su fealdad, o de su inadecuación. Sólo son eso, monstruos. ¿Tons? ¿Se vale a juzgar a alguien por su naturaleza?

 

Entonces, espero que lo juzguen como hombre. Y como feminicída. Y como violador. Y como la suma de lo que ha hecho y ha proclamado seguir haciendo si puede.

Y que todas, todas, usemos su famoso oxígeno.

Pa’respirar nosotras.

 

Luego, muy más luego, bien bien luego, caí en la cuenta de que nada más se ha hablado del tipo. ¿Y la mujer que andaba a todos lados con él? ¿La que va empujando una carriola llena de huesos y carne y sangre y humores?

¿La que seguro tenía varios cuchillos para filetear a las víctimas y que luego hasta iba por salsa para la carne asada?  -No son palabras mías, son de ellos-, ¿la que también está mal de algo en su cabeza o en su corazón o en sus tripas?

¿Qué es ella?

¿Es peor que él por su género? ¿Por  ser homogénero-asesina-caníbal?

¿Qué calificativo le pongo si ya con aquél descarté loco y monstruo como causa eximente de castigo…?

 

Una de las víctimas tenía 14 años.


* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.

[email protected]

Fotos de portada e interiores: Pixabay.






Luis López




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