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Consulta y aeropuerto

Diálogo País / Edgar Cortez / Top News / 23/10/2018

SOMOSMASS99

 

Edgar Cortez

Martes 23 de octubre de 2018

 

¿Cuál puede ser la mejor forma de decidir sobre los asuntos públicos? ¿Es preferible que una persona o un reducido grupo decida sobre asuntos que tendrán consecuencias sobre la vida millones de personas o bien que esos millones de personas tengan oportunidad de participar de la decisión?

Este parece ser el dilema sobre el nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México. ¿Dejamos que el nuevo aeropuerto siga su proceso de construcción pues ya el presidente Peña Nieto lo ha decidido o bien atendamos la consulta para que la opinión de la ciudadanía tenga un lugar en la decisión final?

La característica fundamental de la democracia representativa es que las ciudadanos y los ciudadanos elegimos en algún momento a una persona que será la cabeza del gobierno y a partir de ahí dicha persona toma decisiones que tienen consecuencias sobre la vida de millones de personas. En muchos momentos esas decisiones son calamitosas pero sólo para quienes eligieron al representante.

La otra posibilidad puede ser una democracia directa en donde a la par, gobierno y ciudadanía comparten la responsabilidad de tomar decisiones sobre ciertos asuntos públicos. Posibilidad que en la actualidad es más bien escasa.

La alternativa de la consulta popular, apenas en 2012, se incorporó a la constitución (Artículo 35, fracción 8) y fue reglamentada hasta marzo de 2014 mediante la ley federal de consulta popular. Pero a decir verdad, hasta la fecha los ciudadanos y las ciudadanas no hemos podido poner a prueba dicho ejercicio.

Ahora, por primera vez, el gobierno electo pone a consulta el seguir adelante con la construcción de Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, convocando para realizarla del 25 al 28 de octubre próximos.

Este ejercicio no se dará en las mejores condiciones pues el proyecto ya está en marcha. La mejor regla de inicio hubiera sido que esta consulta su hubiera verificado cuando no hay decisiones previas. Sin embargo la propuesta de consulta encierra una significativa potencialidad en cuanto a generar debate, interés y un ejercicio de corresponsabilidad sobre un asunto que tiene una enorme repercusión sobre toda la zona metropolitana y sobre el desarrollo del país.

Partamos del hecho que las ciudadanas y ciudadanos hemos sido relegados de los asuntos públicos, entonces esta consulta es una oportunidad para que nuestra formación ciudadana la retomemos.

El primer paso tiene que ser el informarnos de un asunto técnico y especializado, lo que no debe significar inaccesible para cualquier persona. Lamentablemente el gobierno electo no ha propiciado la información accesible, pero algunas organizaciones civiles han realizado dicha tarea. Por ejemplo el Foro Consultivo Científico y Tecnológico se dio a la tarea de sistematizar una gran cantidad información y convertirla en un informe sintético y accesible (http://bit.ly/2JaPq5z).

El segundo paso tiene que ser participar y expresar la opinión sobre un asunto clave para la calidad de vida de quienes viven el valle de que ocupa la zona metropolitana.

El tercer momento tendrá que ser la toma de decisión que tome gobierno de Andrés Manuel López Obrador y que deberá corresponder con la tendencia marcada por la ciudadanía.

El proceso de consulta tiene muchas deficiencias pero tenemos que asumirlo como un proceso pedagógico de aprendizaje de nuestro derecho a la participación.

Así que invito a quienes lean este breve artículo a que participen.


@EdgarCortezm

Foto de portada: desInformémonos.






Luis López




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